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¡Y sigámosle dando no más con Robert Howard! (primera parte)

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      Luego de haber gozado tanto con el volumen Las extrañas aventuras de Solomon Kane de Valdemar, sobre el serio justiciero puritano creado por Robert Howard, no me aguanté las ganas y tras un breve paréntesis de solo leer cómics, me dispuse a disfrutar con otro tomo de cuentos del texano.  Esta vez me decidí por El Valle del Gusano y otros relatos de terror sobrenatural, también de la prestigiosa editorial (que aún me queda otro volumen del artista realizado por la misma empresa, de los 3 libros que adquirí de él en mi pasada visita a la FILSA, en noviembre del año pasado).   Opté por este título debido a dos razones en concreto: primero a que varios de sus cuentos ya los conocía de primera mano, desde mis primeros años de universidad, gracias a mi querido amigo Miguel Acevedo, quien con su gentileza habitual me prestó ille temporesu bella versión de Martínez Roca con portada de Richard Corben (caricaturista, sin dudas otro ídolo para los ñoños).  A menos que me equivoque, estos fueron los primeros textos originales del escritor que tuve el gusto de leer, que antes solo adaptaciones al cómic no más, así que era hora de revisitarlos para poder apreciarlos en todo su esplendor (y ahora convertido en alguien menos ignorante respecto a su autor).  Por otro lado, en el tomo de Valdemar, que lleva más material que la edición noventera de Martínez Roca y entre ello nada menos que Los palomos del infierno, cuento de terror que Stephen King ensalza tanto en su ensayo Danza Macabra…Y cómo soy fácil, no me resistí a escoger esta selección y la otra será para una ocasión ahora incierta (ya sabrán cuál es el otro libro aún en espera de ser devorado, je).
     Publicado originalmente por la mencionada editorial (tristemente desaparecida) Martínez Roca, en su añorada colección Fantasy, solo como El Valle del Gusano, en su primera versión a nuestra lengua se trata de una selección distinta a la que posteriormente sacó Valdemar.  Y es que el tomo que tuve el honor de tener en mi manos hace rato ya, posee en total solo 6 relatos; mientras que la selección de Valdemar cuenta con 10 textos en total y aparte de la narración que le da título a ambos tomos, solo hay otra historia que comparten entre sí (El pueblo de la oscuridad).  Pero como mi memoria es frágil y harta agua ha pasado bajo el puente, solo gracias a una pequeña investigación previa navegando por la red, me he podido dar cuenta de que nunca antes  había disfrutado aquellos escritos que hoy quiero compartir con ustedes (bueno, y para ser sinceros, los otras dos fue como si nunca antes las hubiese leído, je).
      Eso sí, el subtítulo elegido por Valdemar es bastante engañoso (y otros relatos de horror sobrenatural)puesto que de los escritos contenidos en sus páginas, solo 5 son de este género; mientras que el resto, que si bien poseen uno que otro elemento terrorífico, más bien corresponden a la fantasía épica o al llamado subgénero de espadas y brujería.  Sin embargo, pese a este desliz, el tomo completo se deja gozar bastante.
      Otra pequeña crítica para esta colección de relatos, es que salvo la interesante presentación del libro en la contratapa, no se incluye ninguna introducción previa en su interior al autor y a los cuentos mismos, que sin dudas servirían bastante para apreciar en mejor medida la perla que tiene uno en sus manos (y, bueno, la “minimalista” pintura usada para ilustrar la tapa, tampoco resulta ser tan atractiva que digamos).
      Dentro de estas páginas nos encontraremos con otros personajes habituales de la narrativa de Robert Howard, entre ellos con James Allison, personaje con el cual hizo uso del concepto de la memoria racial y de las reencarnaciones, ya que se trata de un hombre que ha tenido muchas vidas y es capaz de recordar sus antiguas identidades, siempre como un héroe enfrentado a grandes peligros sobrenaturales.  Al menos 8 son los cuentos en total que escribió sobre este (encontrándose 2 más de ellos en la edición de Martínez Roca: Los caminantes del Valhalla y El jardín del miedo).  De igual manera tenemos el gusto de hallar acá una narración con el protagonismo del picto Bran Mak Morn, perteneciente al pueblo de este nombre que en la realidad sí existió y que apareció como raza y cultura en varias de las creaciones de su autor.  Por otra parte, 2 cuentos giran en torno a Turlogh Dubh O'Brien, guerrero irlandés, que puede recordarnos en parte a Conan, gracias a rasgos de su personalidad voluntariosa.
     En cuanto a los textos de terror, abordan en su mayoría el tema de la magia negra y sus consecuencias nefastas.  Asimismo, poseen una fuerte carga moral, al asumir que toda mala acción (grave) trae su castigo y en parte, porque quienes la usan han renunciado a la humanidad, ante su deseo enfermizo de poder que termina por aniquilarlos.
     Los cuentos que comprenden la edición de Valdemar corresponden a:

1- En el bosque de Villefère.

      Un relato bastante corto que en su traducción al castellano no alcanza a tener 7 páginas completas y que para ser sinceros, viene a ser lejos lo más débil del tomo, razón por la cual mejore no hubiese encabezado tan excelente selección de los cuentos de Robert Howard (en otras palabras, la historia en sí es olvidable).
      La trama se enmarca (más o menos) dentro de las historias de terror, abarcando a su manera el tema de la licantropía. Todo en sí es bastante sencillo en apariencia, aunque al mirarlo de manera más crítica, se pueden encontrar unos cuantos detalles interesantes: Un hombre que pareciera ser autóctono de una zona más o menos rural, en las profundidades de un bosque se cruza con un viajero, un verdadero extraño y con el cual entabla una conversación.  La descripción del lugar y del mismo visitante auguran la atmósfera enrarecida de todo, en lo que la propia vida del protagonista (quien se encarga de contarnos de primera mano su experiencia) corre peligro.  La idea de la intrusión de un elemento foráneo dentro de la vida cotidiana, algo que claramente contamina aquello que damos por sentado como normal, que remece la seguridad de uno y nos pone en alerta como ingredientes para sentir temor, forman parte de esta pieza que solo es un tentempié para las perlas que más adelante le seguirán en esta colección, de uno de los grandes autores de fantasía del siglo pasado.
    Por cierto, no es el único cuento de Robert Howard que trata sobre hombres lobo, que al menos hay dos más salidos de su pluma: Cabeza de lobo y Estiércol de lobo.

     “El sendero era tan estrecho que tuvimos que caminar uno tras otro, él precediéndome. Lo examiné con cuidado. Era alto, mucho más alto que yo, delgado y filiforme. Vestía ropas que procedían, evidentemente, de España. Una larga espada colgaba a su cintura. Caminaba con largas y ágiles zancadas, sin hacer ruido.
     No tardó en ponerse a hablar de viajes y aventuras. Habló de numerosos países y mares que había visto, y discutió de muchos temas extraños. Y así, mientras conversábamos, nos fuimos hundiendo cada vez más en el bosque.
    Imaginé que sería francés. Sin embargo, tenía un acento muy raro que no era ni francés, ni español, ni inglés, y que ni siquiera evocaba ninguna lengua que yo hubiera oído antes. Extrañamente se equivocaba en algunas palabras y, en otras, era incapaz de pronunciarlas.”

2- La voz de El-Lil.

     Una visita más al África misteriosa y sobrenatural de las ficciones howardianas y de tantos escritores de su generación, esta vez a través de las experiencias de dos expedicionarios que en un viaje al llamado Continente Negro, se encuentran con uno de los tópicos más caros a este tipo de literatura: una civilización perdida.  Pero uno de los aspectos más atractivos de esta obra, viene a ser que el autor no se limita a solo inventar una cultura desconocida y antiquísima, sino que la relaciona con la existencia de un pueblo que en verdad pisó este planeta: Sumeria.  Es así que bajo el transfondo histórico que le da nuestro artista a su narración, evidenciamos una vez más su enorme cultura general como autodidacta y más encima en una época en la que no existían los medios como ahora, para acceder de manera tan fácil a un montón de datos (léase internet).
      Lo que parece una mera excursión con propósitos aventureros, se transforma en una odisea en la que la vida de la pareja de amigos protagonistas está en juego, al ser considerados como víctimas para el culto a uno de esos tantos dioses sedientos de sangre.  No solo violencia encuentran los héroes en su peregrinaje, sino que además les toca conocer un horror muy particular, que esta vez se aleja de las monstruosidades típicas de la autoría de Howard y aun así siniestra.
      Por otro lado, el elemento más o menos romántico y en el que entra dentro de la trama la presencia de una hermosa nativa, le otorga a la historia un cariz habitual propio de la literatura pulp, que hace de estos textos algo tan divertido para el lector ávido de la más sana evasión.

     “Al principio fue un susurro bajo y suave que fluía desde debajo del firme mazo del negro.  Pero rápidamente creció en intensidad.  El sonido sostenido y creciente se volvió crispante, se hizo insoportable.  Era más que un simple sonido.  El mudo había provocado una cualidad vibratoria que se introducía en todos los nervios y los hacía pedazos.  Se hizo más y más alta hasta que sentí que la cosa más deseable del mundo era la sordera absoluta, ser como aquel mudo de ojos vacíos que ni oía ni sentía el horror hecho de sonido que estaba creando.  Aun así, vi que el sudor perlaba su frente de simio.  Seguramente algún rumor de aquel cataclismo devastador reverberaba en su propia alma.  El-Lil nos hablaba y la muerte estaba en su voz (…).”

    El fragmento anterior no deja de ejemplificar el racismo propio de la supuesta supremacía del hombre blanco civilizador, del que se le acusa a Robert Howard, y sin embargo la personalidad de la belleza negra que aparece en las páginas de este cuento, así como la descripción del mundo de maravillas en el que sucede todo, contrastan con la imagen de un Howard despreciativo sobre la otredad africana.


3- Los dioses de Bal-Sagoth.


     Si el relato anterior se encuentra lleno de emociones y respecto al primero que abre este libro es una clara demostración de su talento, este otro resulta aún superior y eso que todavía no estamos hablando de lo mejor de este tomo.  La dosis de aventuras, heroísmo,  suspenso, criaturas fabulosas y violencia gráfica que caracterizan muchos de los textos de su autor, logra en su conjunto contentar al seguidor de Robert Howard hambriento de sus narraciones fantásticas.  Por otro lado, el protagonista de esta obra y aquellos otros que encontramos en su desarrollo, demuestran su habilidad para crear personajes que aunque comparten muchos aspectos con otros de su autoría, resultan extraordinarios como representantes de los aspectos más magníficos y crueles de nuestra humanidad; es así que lo mejor y lo peor de aquello que nos hace ser seres humanos, una vez más está presente en una ficción howardiana que se disfruta en demasía.
     Se trata de uno de los cuentos sobre uno de los dos relatos contenidos en esta selección, que tienen como figura destacada al guerrero celta Turlogh Dubh O'Brien, quien en este título y el que le sigue, vive algunas de las experiencias más increíbles, primero al ser prisionero de vikingos, quienes quedan descritos como verdaderos vándalos tal como la historia real en muchas ocasiones los han marcado.  Luego, un viaje forzado en el mar tormentoso lo lleva a ser el único sobreviviente de un naufragio, en el cual solo un viejo conocido también ha logrado salir con vida; es así que ambos hombres de enorme coraje, se encuentran con otro de esos pueblos desconocidos, en medio de una isla, en la cual una vez más son puestas a prueba sus espíritus luchadores.  La antigua monarca del lugar ha sido destituida por medio de una violenta rebelión y tras lograr salvar a esta de un destino aún más cruel, acceden a ayudarla para recuperar su trono, lo que como es de suponer logran conseguir no muy fácilmente, que una vez más la sangre debe correr a raudales para conseguir su objetivo.
     Los personajes que se unen al personaje principal no pueden ser más atractivos.  Primero nos encontramos con el forzado compañero de aventuras de este, el gigante gaélico Athelstane, un hombre sin patria que ha optado por ser un mercenario y que según se cuenta en esta historia, ya antes se había encontrado con O´Brien; pese a trabajar junto a salteadores y asesinos criminales, este demuestra poseer un código de honor que hace que el irlandés le tenga respeto. 
      Luego tenemos a una verdadera femme fatale, la hermosa, artificiosa y peligrosa Brunilda, quien comparte con muchas creaciones femeninas de Robert Howard la personalidad perseverante de otras salidas de su imaginación, convirtiéndola en uno de los mejores agregados a la trama.  Manipuladora como ella sola, puede ser detestable para muchos lectores, pues usa a los hombres como peones en su deseo de conseguir poder…Y sin embargo, sus intervenciones en la trama se paladean bastante.  La falta de nobleza de esta verdadera “perra” (me recuerda en parte a esa gran  villana que es Cersei de GOT), contrasta sin dudas con la de sus dos hombres.
     Por último tenemos al brujo de este cuento, Gothan, un personaje típico en la narrativa howardiana, como hombre ducho en conocimientos arcanos que usa con malevolencia y que siendo brujo viene a ser esa oscuridad que el héroe de turno debe derrotar en representación de la luz y que puede manifestarse por la moralidad propia de la nobleza espontánea (como sucede con Conan), los valores cristianos (Solomon Kane) u otros héroes salidos de la imaginación de Robert Howard.
     El argumento transcurre en un periodo histórico claramente definido, pese a sus elementos propios de la fantasía épica, pues abarca parte del siglo XI, de modo que hacia el final de esta obra aparecen nada menos que los igualmente grandes navegantes españoles. 
     Como muchos otros ejemplos de la literatura de nuestro escritor, encontramos mucha violencia gráfica y monstruosidades memorables:

     “La espantosa batalla se libró en silencio, excepto por el siseo de la respiración jadeante.  El antebrazo izquierdo de Turlogh se apretó contra el mentón simiesco, apartando las espeluznantes fauces de su garganta, alrededor de la cual los dedos del monstruo se habían apretado.  Athelstane todavía dormía en su silla, con la cabeza caída hacia adelante.  Turlogh intentó llamarle, pero las manos estranguladoras lo habían privado de la voz y estaban ahogando rápidamente su vida.  La habitación se sumergía en una bruma roja ante sus ojos dilatados.  Su mano derecha, apretada hasta convertirse en un mazo de hierro, machacó desesperadamente la espantosa cara que se inclinaba hacia la suya; los dientes bestiales se hicieron añicos bajo sus golpes y la sangre saltó salpicándole, pero los ojos siguieron sonriendo y los de dedos afilados se hundieron cada vez más hondos hasta que un campanilleo en los oídos de Turlogh tocó a rebato por la partida de su alma.”

4- El hombre oscuro.

      El segundo y último cuento del volumen que hoy nos reúne, donde disfrutamos de las andanzas del valeroso Turlogh O´Brien, viene a ser para este servidor, sin dudas el que más satisfacciones me ha dado, encontrándolo además bastante emotivo, incluso pese a su atmósfera sangrienta y ominosa habitual de estos relatos.
     En esta ocasión el héroe irlandés emprende una travesía por su propia cuenta, con el objetivo de rescatar a una doncella de su tribu, raptada por un grupo de maliciosos, mandados por una especie de señor de la guerra que quiere desposarla.  En su camino el protagonista tiene una muy interesante charla con un pescador, que pone frente a nuestros ojos la nobleza del protagonista y luego ya llegado a su destino, no solo se enfrenta a los malhechores de turno, sino que se cruza en medio de un poder sobrenatural tan sobrecogedor, que sin dudas supera al mismo O´Brien.  Por otro lado, no solo nos encontramos acá con la presencia de un dios pagano, que en sus designios es capaz de sorprender al guerrero, como no solo la enorme maldad de algunos hombres aparece como un tema recurrente en este tipo de narraciones, sino que también hayamos en estas páginas otros actos admirables por parte del personaje femenino al que fue a salvar el irlandés y… ¡De un sacerdote cristiano!
     A la vileza del antagonista Thorfel el Bello y sus hombres, los actos heroicos de Turlogh, la dama en apuros y el sacerdote, el agregado del llamado Hombre Oscuro hacen de este relato, quizás, uno de los mejores trabajos de Robert Howard, que las maravillas abundan en su desarrollo.
     Por cierto…Nos volvemos a encontrar también acá con el singular mercenario Athelstane, quien hace una de las mejores duplas junto a O´Brien, en la literatura howardiana.
     Asimismo, no se puede obviar el detalle de que una vez más el escritor conecta uno de sus textos a otros de su haber, al hacer que lo transcurrido acá tenga relación nada menos que con su también famoso ciclos narrativo del del picto Bran Mak Morn (detalle que en todo caso, solo podría ser revelado para los seguidores incondicionales del texano…Como uno, je).

     “Era la figura de un hombre que se parecía mucho a los hombrecillos morenos que yacían a su alrededor. Pero dife-ría sutilmente. Turlogh sintió de algún modo que se trataba de la imagen de un hombre que había vivido tiempo ha, pues con seguridad el desconocido escultor había tenido un modelo vivo. Y había conseguido dar a su obra un toque de vida. Allí estaba la anchura de los hombros, los brazos poderosamente moldeados; la fuerza de los rasgos era evidente. La mandíbula firme, la nariz regular, la frente alta, todo indicaba una inteligencia poderosa, un elevado valor, una volun-tad inflexible. Con seguridad, pensó Turlogh aquel hombre era un rey... o un dios. Pero no llevaba corona, su única vestimenta era una especie de taparrabos, trabajado tan hábilmente que cada pliegue y arruga estaba esculpido como si fuera real. Tenía el mismo aspecto que si hubiera sido tallada el día anterior pero, pese a todo, era obviamente un símbolo de la antigüedad.”


¿Tendremos “Expedientes-X” para rato? (Ojalá). SEGUNDA PARTE.

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6- Kitten (Gatito): Luego de unos cuantos episodios memorables, parece que pedir mucho en cuanto a mantener .una calidad más o menos igual, era mucho…Y es que en esta ocasión estamos frente a lo más débil de la temporada e incluso del llamado regreso de la serie desde el 2016.
     Centrado en Walter Skinner, aborda su desconocido pasado, entregando unos cuantos datos que podrían ser interesantes si se hubiese elaborado mejor el argumento.  Pese a lo poco atractivo de cómo fue armada la historia, el Skinner que aquí llegamos a conocer no deja de estar en concordancia con la personalidad del hombre serio y comprometido. que hace rato ya se ha ganado el corazón de muchos de nosotros. 
     En el guión el antiguo jefe de Dana y Fox desaparece (lo que en todo caso no es la primera vez que sucede en el programa) y les toca a nuestros agentes descubrir qué ha pasado con este, lo que por supuesto significa salvarle la vida (otra vez).  Lo mejor de todo esto, viene a ser que estas circunstancias les permite mejorar las relaciones entre los tres, quienes desde el principio de esta (breve) temporada tenían bastante resentida su amistad.
     Tras lo dicho, queda claro de que con este capítulo estamos frente a una obra de relleno y sin dudas de  lo más olvidable y peorcito de LosExpedientes-X.

7- Rm9sbG93ZXJz: El comienzo de este episodio es bastante original, ya que en muchos aspectos difiere de otras introducciones y que podemos encontrar en sus más de 200 capítulos.  Una voz en off de la cual nunca llegamos a saber su origen, nos cuenta la historia del nacimiento, auge y caída de una inteligencia artificial.  Sin embargo, lo que ocurre luego con esta y su encuentro con Dana y Fox, nos depara más de una sorpresa por la manera en que todo transcurre.
       Lo primero que llama la atención tras la inusual (y llamativa) introducción, vienen a ser varios aspectos de la primera escena en la que aparecen los protagonistas: un restaurante supuestamente automatizado, el que solo funciona por medio de tecnología «touch» y de manera computacional, ya que no hay meseros, ni menos cajeros humanos. El ambiente es pulcro llevado a su máxima expresión, incluso minimalista en su decoración...
     Pasan minutos antes de que los personajes hablen, mientras tanto la comunicación es sólo escrita, gestual y por medio de los recursos tecnológicos, propios del uso actual que hoy le damos a celulares, pantallas inteligentes, etc. (en la credibilidad de todo esto, una vez más brillan los talentos histriónicos de la Anderson y de Duchovny).  Cuando todo comienza a torcerse, los protagonistas se dan cuenta de que se encuentran a merced de las mismas máquinas, de las que dependen en la vida cotidiana.  Persecución y escape son planteados con mucho humor, en lo que podría haber sido algo más aterrador y dramático, hasta su inesperado desenlace.  Ninguno de los dos agentes sabe en realidad que está pasando, pues solo el público (hasta cierto punto) tiene una idea de cómo es posible que se haya gestionado tal locura.
¿A quién pertenece la sombra vista en este afiche
promocional de la onceava temporada?
      A menos que me equivoque, no aparece ninguna otra persona en el capítulo, que en lo que va de Los Expedientes-X, esta es la segunda ocasión en la que aparece una IA y es esta la absoluta coprotagonista (¿o antagonista?) del argumento.
      El raro y complicado título que nombra a este episodio, puede que nada signifique, aunque hasta cierto punto puede hacer referencia a la supuesta falla en el sistema que controla.  Asimismo, la tecnología que hoy en día damos por sentado, que hace más cómodas nuestras vidas y que al no funcionar tal como estamos acostumbrados, pone nuestra existencia de cabeza, puede recordarnos a clásicos como Westworld, que a lo mejor quiso homenajear este antológico capítulo.  Por otro lado, la tecnología que aquí aparece, deja claro cómo ha pasado el tiempo desde que se estrenó la serie, pues en la práctica estos adelantos ya no son ciencia ficción (salvo la IA ¿No?) y por eso mismo, el episodio se puede apreciar como una reflexión acerca de cómo los límites de la fantasía científica y la realidad, se han estrechado. 

8- Familiar: Primero de los dos episodios de verdadero terror, que conforman parte de esta temporada, siendo el único en esta ocasión concerniente a elementos sobrenaturales, sobre magia negra y demoniacos más encima.
     Scully y Mulder deben resolver un supuesto crimen de pedofilia e infanticidio, no obstante como estamos hablando de Los Expedientes-X, no es algo tan “sencillo”, sino que Fox descubre que en realidad hay fuerzas del Más Allá implicadas.
     Este y los dos siguientes capítulos que le siguen resultan ser bastante violentos y muy sangrientos; no obstante, el que ahora revisamos debe resultar ser bastante duro e impactante para mucho espectadores (tal como pasó con este servidor), al por un lado abordar la muerte de inocentes de una manera muy escabrosa y gráfica (pues incluso se muestra el cadáver de uno de los pequeños en más de una ocasión, que si bien no le vemos el rostro, sí es posible ver parte del cuerpo).  En una época en la que mi propio país está sufriendo por espantosos casos de niñas violadas y asesinadas por desquiciados mentales, una historia como esta no es gratuita y que permite reflexionar acerca de cómo el flagelo de la violencia ha provocado tantos pesares entre nosotros.
     La dosis de horror no solo corre por parte del lado humano en el drama que acá se exhibe, sino que también aparecen en pantalla dos criaturas bastante espantosas, sin dudas entre los más aterradoras jamás vistos en la serie (los que más encima tienen relación con los mismos miedos infantiles y que tantos traumas nos provocan).

9- Nothing Lasts Forever (Nada dura para siempre): Esta obra de terror enmarcada, más o menos, dentro de los límites de la ciencia ficción, viene a ser una muy inteligente metáfora sobre el paso del tiempo y cómo llegamos a aceptar o no nuestro propio envejecimiento (así como la certeza de nuestra propia mortalidad).
     Lo anterior es posible reconocerlo en los mismos protagonistas, quienes llevan alrededor de dos décadas trabajando en el programa, madurando con más que dignidad, pero que obviamente ya no son unos jóvenes en el sentido estricto de la palabra (lo mismo sucede con muchos de los que comenzamos a ver el show, je, que en todo caso como Scully y Mulder mantenemos la actitud positiva frente a la vida y que pese a una que otra cuita, seguimos adelante jóvenes de corazón, para nada amargados, ni envejecidos)…Pues la trama tiene que ver de manera indirecta y directa con estos dos, quienes se observa en el guión han asumido esta ley de la vida sin dudas, adaptándose como la gente inteligente que son y, por otro, al enfrentarse a una secta en la cual sus líderes para mantenerse lozanos, recurren a prácticas espeluznantes. 
     El potente prólogo de este episodio recuerda en cierta medida a vigilantes vengadores de cómics de superhéroes, como Batman, Flecha Verde y Daredevil, quizás hecho a propósito.  Luego de ello, comienza a desmadejarse todo para que los culpables detrás las muertes que se están sucediendo, paguen sus crímenes como es debido.  Es así que frente a la acción punitiva de Dana y Fox, como representantes de una ley civilizada que regula el comportamiento social para beneficio de toda la comunidad, se contrasta un punto de vista religioso y/o más antiguo, tan caro a este tipo de historias en la que estamos frente a la búsqueda del castigo por los “pecados” cometidos.  Por todo esto, el elemento religioso (y católico) vuelve a tener una importancia tremenda en el show, sin olvidar que Scully es una fiel creyente, de modo que acá una vez más tenemos diálogos referidos a su fe y la manera de cómo esta compatibiliza los dogmas con su actitud más racional (por no mencionar sus diferencias con Fox, quien cree en lo paranormal, pero no en Dios).
    Este capítulo que además posee una inusual carga erótica no vista en la serie, tiene también un lado morboso que igual puede resultar chocante a un espectador demasiado impresionable.  Los villanos y sus víctimas (o más bien fieles) tienen prácticas en las cuales se han deshecho de la mayoría de las inhibiciones, que se supone todo lo que hacen es para ser felices y como eso es lo único que les importa, no están preocupados por limitar su singular sistema de vida.
    Por cierto… ¿Es posible que otra de sus escabrosas escenas sea un homenaje a La Noche de los Muertos Vivientes de George Romero? ¡Yo creo que sí!


                                     Recordemos con regocijo la clásica intro de la serie.


10- My Struggle IV (Mi Lucha IV): Y llegamos al final de la temporada, en la que se resuelven varios detalles pendientes, pero quedan nuevas interrogantes a responder, que al parecer sí tendremos (al menos) una nueva temporada (y ojalá si no este año, sí el que viene).
     La búsqueda del hijo de nuestros héroes llega a un punto determinante para el futuro de la serie, lo que tiene que ver además con la amenaza de corte mundial que desde la temporada 10, pendía sobre las cabezas de uno.  Por otro lado, el enfrentamiento con los enemigos (entre viejos y otros más recientes) se vuelve más crítico, poniéndole una mayor dosis de adrenalina a la acción.
     La manera en la que han caracterizado a William, el hijo adolescente de Scully y Mulder, va más allá de lo visto hasta el momento en el programa y aunque pareciera ser propio de otro tipo de historias, resulta interesante y lo convierte en un buen personaje.  Es de esperar que a futuro aparezca más en otro ansiado regreso de la serie, quizás hasta con su propio spin-off.
     Por cierto, un semi-spoiler (si es que existe el término): Bastante lamentable el deceso de clásico y querido personaje en este capítulo final, je.

-------------------- X -------------------- 

      Tras haber visto, por fin, la onceava temporada, haberla gozado y revisado, queda claro que el programa podría tener vida para rato; todos quisiéramos que Scully y Mulder estuvieran con nosotros por muchos años más, no obstante ante la declaración oficial de que Gillian Anderson ya no seguirá (por opción propia) en Los Expedientes-X, todo se pone incierto.  Quizás si hiciesen  algo como lo que pasó cuando David Duchovny renunció al show a medias, con unas cuantas intervenciones suyas especiales en pantalla, no tendríamos que decirle adiós para siempre a Dana Scully.  Igual nos quedan los dos agentes jóvenes presentados de la décima temporada, claramente caracterizados como sucesores de Scully y Fox, que en todo caso se echaron de menos en el resto de este 2018.
      Y es de esperar que esta vez Skinner salga más en pantalla, que aunque estaba como protagónico en la onceava temporada (incluso inserto en los créditos), contó con una participación bastante pobre.



                                                         Tráiler del final de temporada.

La película ñoña más esperada del año ¿Y del siglo hasta la fecha?

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    La gente detrás de Marvel Studios ha sido no solo inteligente a la hora de orquestar su llamado Universo Cinemático Marvel, sino que además ha dado muestras de poseer una paciencia ejemplar a la hora de ir armándolo año a año, con cada una de sus películas.  Este enorme proyecto ha tenido su máximo punto en la orquestación de todo ello, con el estreno de la tercera cinta dedicada a los llamados “Héroes más poderosos del planeta”, más conocidos como Los Vengadores y que en esta ocasión los une por primera vez a los también justicieros Guardianes de la Galaxia.  El resultado no solo viene a ser un filme entretenidísimo y bien hecho en todos los detalles (técnicos, artísticos, de guión, diseño de personajes y de escenarios, actuaciones…), además de ser todo un éxito de crítica, sino que logra convertirse en todo lo que los chicos de DC quisiesen conseguir a la rápida, luego de su decepcionante Liga de la Justiciayque aunque tenía menos personajes que la primera cinta de Los Vengadores, se les disolvió entre las manos, al no ser capaces de organizar mejor su obra (¿ o producto?). Definitivamente, Marvel “la lleva” (en otras palabras “lidera”) y eso lo han conseguido ya desde hace rato.
     Los eventos detrás del filme en cuestión, en el que los superhéroes terrestres y el otro grupo conformado en general por alienígenas, deben unirse para luchar contra la amenaza del titán megalomaniaco Thanos, llevaba desde la primera entrega de Los Vengadores preparándose, para luego pasar por el debut cinematográfico de los mencionados Guardianes de la Galaxia y terminar con Thor: Ragnarok… ¿Se me escapa algún detalle? Es así que el poder maligno al que se enfrentan los protagonistas es tan grande, que como nunca toma ribetes apocalípticos, ya que esta vez no se trata solo de salvar a la Tierra, Asgard o alguna civilización extraterrestre, sino que estamos hablando a escala cósmica, pues es todo el universo y las realidades son lo que está en peligro.
     La trama de esta cinta es la siguiente, sin querer detenerme en detalles de su argumento, de modo que quien no la haya visto, descubra por su cuenta de qué va todo (si bien a las alturas del tiempo en que escribo este post, hasta los que no van al cine a ver pelis como estas ya saben de qué se trata, je).  Thanos sigue obsesionado con conseguir las cinco Gemas del Infinito, las que al tener reunidas en su Guantelete, le permitirán hacer y deshacer a su antojo, convirtiéndolo en la práctica en un verdadero dios (que los asgardianos quedan como “meros” tipos con superpoderes a su lado).  De este modo, la confrontación con este y sus esbirros se da tanto en el espacio exterior, como en la Tierra, puesto que en nuestro propio mundo se encuentran nada menos que dos Gemas del Infinito (¿Recuerdan quiénes las tienen?).
      Los llamados “Hijos de Thanos”, los cuatro extraterrestres que acompañan al conquistador resultan ser bastante llamativos, ya sea en su aspecto, como en sus poderes y personalidad, si bien solo uno de ellos llega a desarrollar en verdad esto último.  Estos son los personajes nuevos de la cinta, que el resto ya son bastante conocidos (y queridos) por el público, aun cuando se echan de menos Ant-Man y Hawk Eye, pero al menos a principios de julio (y justo para mi cumpleaños, je) nos reencontraremos con Scott Lang y Hank Pym en su segunda cinta, ahora acompañados nada menos que por la Avispa.  Igual para el fanático marvelita, las breves, aunque inolvidables intervenciones de dos igualmente famosos personajes de estos largometrajes, son otro detalle para degustar esta bloockbuster (tampoco diré quiénes son para no caer en spoilers, además de que uno de ellos solo puede ser reconocido por los ñoños más acérrimos, pues nunca se dice quién es realmente).

Contento por tener por fin mis entradas para ver esta gran película. 

     Teniendo en cuenta el nivel de amenazo que aquí está presente y de que estas entregas cinematográficas han querido mantener el grado de dramatismo propio de los cómics en los que están basadas, tenía que morir al menos alguien ¿No? Esa es en la práctica una “ley de la vida” (o más bien de las buenas historias ficticias que quieren ser verosímiles).  Mis alumnos que vieron (se supone) el filme antes que yo, me bromeaban queriendo hacerme spoilers y a los que yo (medio en serio, medio en broma) les respondía que al que se atreviera a hacerlo, le pondría de inmediato nota mínima en el Libro de Clases; luego, riéndose, me decían que fallecía…Batman (o Superman). La verdad es que antes de ver esta película, ya había asumido de que en la lista de caídos estaría a la cabeza…, que le encontraba cierta lógica en ello, pero (y estén preparados) casi como si se tratara de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte o de cualquier gran saga anual de DC o Marvel, los que vemos partir son demasiados.  Afortunadamente hay harto humor en medio de toda esta tragedia y cabe recordar que en los cómics del género el único que permanece muerto de verdad es el tío Ben Parker (de Spiderman, claro), que hasta Bucky (el fiel compañero juvenil del Capitán América en la Segunda Guerra Mundial…y que ahora conocemos como Soldado de Invierno), Jason Tood (el segundo Robin de las historias de Batman) y Hal Jordan (el más famoso de los Linterna Verde) han regresado desde el Más Allá para continuar con nuevas aventuras…Por lo tanto, es seguro que el año que viene, en la última parte de esta tetralogía vuelvan con nosotros.
     Por increíble que parezca, aunque en todo caso no olvidemos de que estamos hablando de la Casa de las Ideas, el villano Thanos, que hasta el momento había sido caracterizado como un ser incapaz de todo rastro de amor en su “negro corazón”, esta vez se nos humaniza de tal manera, que el descubrimiento de esta faceta suya da a la audiencia varias sorpresas.  Sin dudas que algo así enriquece bastante el argumento, que no es poca cosa conseguir unir a toda esa rica gama de personajes, al más puro estilo de las grandes sagas comiqueras marvelitas.  Al mostrarnos al “malo de la película”, alejado de un punto de vista maniqueo, es posible reconocer también en él un tema que nos define bastante: La búsqueda de la felicidad, que varía según cada uno de nosotros y que puede llevarnos a comulgar con otros o a separarnos del resto.  En este último caso, tal como pasa con Thanos, esa misma búsqueda se vuelve algo egoísta y que nos lleva a la soledad misma, al no considerar al otro como un igual, dentro de esta misma exploración.
      En la dirección estuvieron una vez más los Hermanos Anthony y Joe Russo, quienes destronaron al mismísimo Josh Whedon luego de hacer este último Los Vengadores: La Era de Ultrón, considerada algo soporífera por algunos y, sin dudas, la menos buena de la saga de Los Vengadores hollywoodense.  Y es que tras sus divertidísimas y elogiadas Capitán América y el Soldado de Inviernoy Capitán América: Guerra Civil, parecían ser los adecuados para tomar la antorcha dejada (o quitada a) por Whedon.  Los exitosos resultados han confirmado esto y serán estos mismos quienes nos volverán a deleitar con su maestría tras las cámaras. 
      En el apartado musical también regresó el veterano Alan Silvestri, siendo esta su tercera banda sonora para el UCM, luego de Capitán América: El Primer Vengador y la primera entrega de esta saga de Los Vengadores.  Su trabajo sigue siendo más que aceptable, aunque tampoco llega esta vez a los niveles épicos de otras bandas sonoras de estos filmes, como sucede con las dos primeras cintas de Thor, de Patrick Doyle y Brian Tyler respectivamente.
     Para terminar, una vez más el adorado Stan Lee nos regala uno de sus graciosos cameos…Y, por supuesto, no abandonen la sala una vez comiencen los créditos, que viene una importante escena adicional, que por un lado nos trae de regreso a dos personajes que echábamos de menos desde hace rato y, por otro, abre el camino para la entrada de un clásico personaje marvelita en la pantalla grande.


                                   Tráiler 2 subtitulado en esperanto...y hablado en klingon. 

¡Y sigámosle dando no más con Robert Howard! (segunda parte)

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5- El pueblo de la oscuridad.

     Primero de los dos cuentos relacionados con el concepto de la memoria racial  y/o reencarnación contenidos en este libro, en los que el protagonista recuerda una existencia previa, en un pasado remoto de connotaciones propias de la fantasía de Brujería y Espadas.
     En este caso quien por “accidente” o tal vez por una razón de peso (lo más probable corresponda a esta última posibilidad) logra conectarse con su yo anterior, es un hombre celópata que está a punto de matar a traición al tipo que, según él, le ha quitado a la mujer que ama (o más bien desea).  El aspirante a asesino sigue a la pareja hasta una cueva aislada, para llevar a cabo sus propósitos y una vez dentro de ella, se activan sus recuerdos que corresponden a la parte central del cuento. 
     El protagonista fue en su vida pasada un guerrero que también se encontraba sometido a su pasión por una mujer, la que era cortejada por otro hombre, a quien este consideraba su enemigo y que era de igual manera el objeto de las atenciones de la fémina en cuestión.  El paralelismo entre una época y otra, presenta además de una persecución de los enamorados por parte del despechado (tanto el hombre “primitivo”, como el supuestamente civilizado, se dejan llevar por sus impulsos más egoístas), la introducción de una raza involucionada de humanoides caníbales y de siniestros ritos, que ven al trío como a su presa (interesante cómo el perseguidor en ambas líneas temporales, se transforma para las criaturas en una víctima potencial de sus apetitos mortales). 
     Si antes había discordia entre los dos varones, ahora al entrar en juego el verdadero enemigo, recién es posible que los antiguos contrincantes sea capaces de reconocer en la otredad de su contendiente a un igual, al que más encima puedan llegar a respetar.
    El enfrentamiento con las criaturas es intenso, encontrando el lector además otra pieza de sublimidad por parte de Robert Howard, cuando se describen los intentos de salvarse por parte de los enamorados y cómo el antiguo acosador ve, ahora con otros ojos, a quienes antes solo quería hacerles el mal.
     Detrás del drama presente en el triángulo amoroso que aquí presenciamos en dos líneas temporales, es posible identificar el tema acerca de lo que en realidad significa amar ¿Es el deseo o la pasión por una persona, lo mismo que la entrega incondicional hacia ella? De esta manera, además, podemos hayar las nociones del perdón y la redención, en las que un sujeto que tan detestable nos pudo parecer al principio, ahora es capaz de demostrarnos de que la gente puede cambiar para bien; asimismo, que el amor puede transformarnos (¿Cierto que este es un Howard bastante romántico, para el que conocemos hasta el momento?). 
    Por cierto, interesante viene a ser también que el personaje principal en su vida pasada, sea conocido como Conan el Saqueador.  Lo anterior bien puede significar que esta historia, fue escrita antes de la creación del personaje más famoso de su autor; de modo, que este otro Conan corresponde a un “borrador” del cimerio, ya que comparte con este no solo el nombre, sino que ciertos rasgos de su personalidad, tales como su talante agresivo.

     “El Pequeño Pueblo... me pregunte si esos antropólogos estaban en lo correcto en su teoría sobre una achaparrada raza aborigen mongoloide, tan baja en la escala de la evolución como para ser a duras penas humana, poseyendo con todo una diferenciada, aunque repulsiva, cultura propia. Se habían desvanecido ante las razas invasoras, decía la teoría, formando la base de todas las leyendas arias de los trolls, elfos, enanos y brujas. Viviendo en cuevas desde el principio, tales aborígenes se habían retirado más y más hacia el interior de las cavernas de las colinas, ante los conquistadores, desvaneciéndose al fin por entero, aunque el folklore fantasea aún sobre sus descendientes, morando todavía en los abismos perdidos bajo las colinas, aborrecibles supervivientes de una era gastada.”

6- El hombre del suelo.


     Otro cuento con nombre ominoso de este escritor, el que más encima viene a ser una historia de terror sobrenatural, aunque con una fuerte carga psicológica y moral. 
    En esta ocasión estamos frente a un relato con características del western, género en el cual Howard también fue un destacado cultor, puesto que la trama gira en torno a uno de esos tantos pistoleros propios de estas obras, quien al tener asuntos pendientes con uno de sus paisanos, llega al típico duelo de pistolas tan caro a estas ficciones.  La narración previa al enfrentamiento y a este mismo acto, demuestra sin dudas la facilidad por parte del escritor para contarnos de la manera más dinámica y creíble, escenas de acción, que tanto al ser de vaqueros, como de guerreros salvajes, le salen igualmente de magníficas.
      Esta vez nos encontramos con un protagonista por absoluto detestable, pues no solo se trata de alguien que se complace en la violencia y que está lleno de odio.  Ahora bien, la incapacidad del protagonista para evolucionar, se puede deber tanto a la pequeña extensión de esta pieza (unas 10 páginas en su versión traducida a nuestra lengua), como al mensaje que nos quiere dejar este título y que recuerda a la sentencia cristiana de “Quien a hierro mata, a hierro muere”; puesto que, sin dudas, estamos frente a un texto sobre la condenación que uno mismo se trae y como consecuencia de sus actos más negativos.

      “Cal Reynolds trasladó la mascada de tabaco al otro lado de la boca mientras miraba bizqueando el cañón azul mate de su Winchester.  Sus mandíbulas trabajaban metódicamente, sus movimientos cesaron al encontrar la mirilla. Se quedó rígidamente inmóvil; entonces su dedo se cerró sobre el gatillo.  El estampido del disparo envió ecos reverberando por las colinas y, como un eco más fuerte, llegó otro disparo en respuesta.  Reynolds se encogió, aplastando su cuerpo alto y delgado contra el suelo, y jurando en voz baja.  Una escama gris saltó de una de las piedras cerca de su cabeza, y la bala rebotada silbó hasta perderse en el espacio.  Reynolds se estremeció involuntariamente.  El sonido era tan mortífero como el canto de una cascabel escondida.”

7- El valle del gusano.


     El cuento que le da el nombre al tomo (y al de la vieja edición de Martínez Roca que leí en los noventa, gracias a mi amigo Miguel Acevedo, así como a otras compilaciones en diferentes idiomas), es una obra de connotaciones épicas, con elementos lovecrafnianos y, sin duda, se encuentra entre lo mejor de Robert Howard.
      Tal como debería suceder con toda narración, de inmediato se nos engancha a esta a través de las palabras de su narrador y protagonista, James Allison, un hombre ya anciano al final de sus días como tal, quien tiene la capacidad de rememorar sus existencias pasadas y que en esta ocasión trae a la memoria toda una odisea en la que participó, como el principal héroe enfrentado a un mal espantoso y antiquísimo.  La conexión entre mitos (la llamada “mitología comparada”) manejada por el escritor, una vez más deja en evidencia la enorme cultura que poseía el autodidacta Howard, al manejar tanta información, como para luego recrear con sus ficciones temas tan caros a nuestra humanidad.

     “Os hablaré de Niord y el Gusano.  Habéis oído la historia bajo varias formas distintas antes.  En ellas el héroe se llamaba Tyr, o Perseo, o Sygfrido, o Beowulf, o San Jorge. Pero fue Niord quien se encontró con la abominable cosa demoniaca que salió arrastrándose repugnantemente del infierno, y de cuyo encuentro surgió el ciclo de relatos heroicos que ha ido girando por todas las eras hasta que la misma esencia de la verdad se ha perdido y ha pasado al limbo de las leyendas olvidadas.  Sé de lo que hablo, pues yo fui Nyord.” 

     La saga de Nyord se remonta a uno de esos pasados de una era olvidada, en la cual este pertenecía a una raza de características arias, salvaje, pero de la que nos queda clara vendría a ser compuesta por los antepasados de la orgullosa civilización “blanca europea”.  Bárbaros pese a su sofisticación en algunos elementos, tienen como enemigos a los más primitivos pictos (pueblo que una vez más usa Howard dentro de sus ficciones, aunque esta vez los describe más bien simiescos), hasta que la piedad de Nyord o más bien respeto de este por uno de sus guerreros, consigue abrir un tipo de comunicación amistosa entre ambos pueblos.  La vida del protagonista y la de su gente cambia, cuando el verdadero horror llega hasta estos, bajo la figura de la criatura que da nombre al cuento, un ser tan monstruoso y que recuerda demasiado al de las narraciones de los Mitos de Cthulhu, a los que Robert Howard ayudó a dar forma.
     En sí el entorno que rodea al Gusano, con ruinas a su alrededor y la presencia de un lacayo suyo igual de esperpéntico y que además realiza todo un rito para invocar a su señor, hacen de este relato un texto bastante terrorífico.  A ello se suma el elemento gore, que en sus páginas nos encontramos con al menos dos masacres en sus páginas y la misma contienda entre el héroe y la bestia, resulta ser bien cruenta. Asimismo, hacia el final de esta una cuota de emotividad impregna la historia, que aunque a ratos encontremos al protagonista un racista y demasiado violento para nuestro gusto, sus valerosos esfuerzos no son poca cosa.

8- Los muertos recuerdan.

    ¡Qué nombre más genial se le ocurrió a Robert Howard para darle a este cuento de terror y que tan sugerente nos puede llegar a ser!
    Nuevamente estamos acá frente a un excelente ejemplo de un cuento de terror sobrenatural, que pese a su atmósfera macabra, no deje de mantener una lectura moralizante, heredada de las viejas historias orales propias de la mitología y las leyendas, que nutren a estos autores.  De este modo, la moraleja está más que presente hacia el final, que incluye el castigo al malvado personaje principal, a manos de un poder lejos por encima de las capacidades del humano común, puesto que se nos deja claro una vez más que “todo se devuelve en esta vida”.
     Contado de una manera muy singular, considerando la época en la que fue escrito este cuento, a través de cartas y declaraciones a la policía, por parte de los testigos que presenciaron los sucesos de la trama, también posee una ambientación propia del western, que le da a este relato otro interesante carácter.  Es así que volvemos a reconocer el viejo tema de la venganza, que tal como queda manifestado en esta ocasión, está justificado (hasta cierto punto).  Por otro lado, el racismo que a veces encontramos en la literatura howardiana, da acá un interesante vuelco, al no solo abordar la otredad de los “negros” y que gente como Robert Howard tanto abordó en sus trabajos, sino que volviendo a darles una sabiduría superior a la de los blancos, incluyendo un sentido de la justicia que deja a los “blancos” como idiotas (y ello para nada lejos de la verdad).

     “-Has matado a Joel y me has matado a mí, pero por Dios que no vivirás para jactarte.  Te maldigo por la gran serpiente y por el pantano negro y el gallo blanco.  Antes de que vuelva a amanecer este día, estarás marcando las vacas del diablo en el infierno.  Ya verás, vendré a buscarte cuando sea el momento justo.”

9- No me cabéis una tumba.


     Vuelvo a expresar mi admiración por la genialidad de Robert Howard, para darle tan buenos títulos a sus cuentos, que no solo resumen muy bien de qué trata su argumento, si no que más llamativos no pueden ser, invitándonos a saber qué misterios y horrores se esconden en sus páginas. 
    El tema de la magia negra y sus consecuencias para quienes la usan con propósitos egoístas, está otra vez presente en este igualmente recomendable cuento.  Acá nos encontramos con un brujo, de esos detestables y de aspecto espantoso, tan habitual en este tipo de narraciones.  El nigromante para conseguir el poder que anhela ha hecho un pacto con las tinieblas…y ahora que le ha llegado la hora de pagar su deuda, trata de evadir su parte del contrato. 
     Dos hombres “comunes y corrientes” que ubican desde hace tiempo al brujo, son testigos de los siniestros sucesos que envuelven todo esto, puesto que su conocido les ha pedido que realicen un ritual para ayudarlo a salirse con la suya.  Estos otros dos ignoran las circunstancias del favor que les han solicitado, si bien sospechaban acerca de las actividades de su compañero.  De este modo, atractivo viene a ser cómo la gente sencilla presencia actos anormales y sin ser ellos las víctimas esta vez, comprobando que el mal posee diferentes tipos de manifestaciones y las que van incluso más allá de nuestra propia humanidad.

    “- Sé que la gente de la región siempre afirmó que en su juventud había vendido el alma al Diablo, y que sus repentinos ataques epilépticos solo eran un signo visible del poder del Enemigo sobre él; pero esas habladurías son absurdas, por supuesto y propias de la Edad Media.  Todos sabemos que la vida de John Grimlan fue especialmente malvada y depravada, incluso hasta sus últimos días.  Con razón era detestado y temido por todo el mundo, pues nunca oí decir que realizara un solo acto bueno.  Tú eras su único amigo.”

10- Los palomos de infierno.


    Una colección de cuentos como esta que ahora ya estamos acabando por repasar, en la que más encima tenemos el gusto de leer no solo algunos de los mejores relatos de su autor, si no que conocerlo de manera más variada a través de distintos géneros y sagas, debía terminar con «broche de oro».  Y efectivamente ha sido así, que por algo esta historia es tan alabada por gente como Stephen King.
     En pocas palabras, trata sobre dos viajeros que para descansar y pasar la noche, se aventuran dentro de una casa abandonada.  Pero lo que no saben estos dos es que el lugar está maldito, pues en su interior se han llevado a cabo actos innombrables de magia negra, así que mejor hubiesen pasado de largo.
       La muerte le llega a uno de los dos peregrinos de manera espantosa y el que le sobrevive no solo debe presenciar una verdadera escena de horror gráfico que, de seguro, en la época en que se publicó esta obra más de un tipo de resquemor debió provocar (la escalera, la escalera), sino que además debe cargar con ser el sospechoso número 1 (y el único) del fallecimiento de su compañero.
     Es entonces que entra en la narración un tipo de personaje habitual en las historias de terror, aunque hasta el momento no habíamos visto ser usado por Howard: el representante de la ley y el orden bajo la figura de un oficial de policía, agente del FBI, sheriff u otro.  Pues el hombre que aquí toma este papel aparece no solo como una figura benigna y salvadora, sino que destaca por su actitud gallarda; no obstante, lo que más brilla en él, viene a ser su talante admirable que lo aleja de todo prejuicio y le permite ver y evaluar los extraordinarios sucesos con una amplitud (que uno bien quisiese que poseyeran aquellos dedicados a tal labor, que nos encontramos en la vida real).
      Teniendo en cuenta el lugar en el que transcurre buena parte del argumento, podemos identificar la presencia de un tema caro al subgénero: El de las casas encantadas y el que visita Robert Howard creando en verdad un sitio pavoroso, donde justamente los animales que le dan su título al texto, cumplen un rol significativo:

     “—He conocido a hombres que juraron haber visto una bandada de palomos posados en el porche de la casa, a la puesta del sol —dijo Buckner lentamente—. Todos eran negros, excepto uno. Un trampero. Estaba encendiendo una fogata en el patio, dispuesto a pasar allí aquella noche. Le vi al atardecer y me habló de los palomos. A la mañana siguiente volví a la casa. Las cenizas de su fogata estaban allí, y su vaso de estaño, y la sartén en la cual frió su tocino, y sus mantas, extendidas como si hubiera dormido en ellas. Nadie volvió a verle. Eso ocurrió hace doce años. Los negros dicen que ellos pueden ver a los palomos, pero ningún negro se atreve a pasar por este camino después de la puesta del sol. Dicen que los palomos son las almas de los Blassenville, que salen del infierno cuando se pone el sol. Los negros dicen que el resplandor rojizo que se ve hacia el oeste es la claridad del infierno, porque a aquella hora las puertas del infierno están abiertas para dar paso a los Blassenville.”

     Este cuento fue adaptado a la televisión en uno de los primeros programas antológicos, allá por los años sesenta (uno del cual ni sabía de su existencia, hasta que el ya mencionado Stephen King se refirió a ello en su ensayo Danza Macabra).  Sin embargo, teniendo en cuenta el grado de violencia dentro de sus páginas, dudo del efecto total de dicha versión para la pantalla chica.  Sería formidable que algún inteligente productor actual, hiciese una versión actualizada, tal como ahora es posible, de tan magna obra.

Por el amor a Shirley Jackson y a Richard Matheson (primera parte).

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1- Inspiraciones.

      En su famoso ensayo sobre el impacto mediático de las historias de terror dentro de la cultura popular, conocido como Danza Macabra, Stephen King dedica varias páginas al análisis y a sus comentarios personales a la novela La maldición de Hill House de Shirley Jackson.  Esta ficción vendría a ser para el autor, si no la mejor obra sobre “casas encantadas”, sin dudas una de las más logradas.  Es así que en repetidas ocasiones el llamado Rey del Terror, ha manifestado su admiración por este libro, como también por su realizadora; luego, queda claro que su novela clásica El Resplandor,viene a ser su homenaje (hasta cierto punto) de la obra cumbre de la escritora.
     De igual manera nos encontramos con su amor por un autor de terror aún mucho más popular y prolífico que el caso anterior,Richard Matheson.  Se trata de otro maestro para King, a quien también le dedicó un apartado dentro de los libros que analizó en su citado ensayo (en este caso, El Hombre Menguante).  Debe saberse que entre la vasta creación de Matheson, se encuentra una novela bastante ligada a La maldición de Hill House: Casa Infernal
      En los citados libros de la escritora y de su colega, se encuentra presente un tema bastante caro al género: Las casas encantadas, o sea, construcciones que bien tienen fantasmas o que poseen algún otro tipo de carga negativa (la que a veces tiene relación con actos violentos cometidos en ella en tiempos pasados, tales como asesinatos y ritos satánicos), que las han convertido en un lugar donde el mal ya es algo sobrenatural y toma forma corpórea contaminando a quienes pisan su terreno.

2- El tributo televisivo de Stephen King a la Jackson y a Matheson.

      A comienzos del 2002 se estrenó la miniserie titulada como Rose Red, una producción televisiva bastante elogiada y multipremiada, de más de 4 horas de duración, que dividida en 3 episodios viene a ser otro homenaje del llamado Rey del Terror a las novelas mencionadas y a sus autores…De hecho, esta última obra escrita originalmente por King para la pantalla chica (puesto que no se trata de adaptación alguna de algún texto previo suyo), guarda unos cuantos detalles mayores en común con la novela de Matheson;  pero esto será explicado en profundidad, cuando se analice la miniserie en sí, en una segunda parte de este post.
     Tal como las edificaciones literarias mencionadas, Rose Red es un inmenso edificio que alberga dentro de sus paredes un inmenso poder sobrenatural y nocivo.  En su interior viven los Rimbauer, una rica familia que junto su gran número de empleados y a quienes entran en sus dominios, se ven sometidos a los horrores de este lugar.  La trama principal de esta historia sucede en el presente en el cual fue emitida por primera vez Rose Red, o sea en los primeros años de este siglo. Sin embargo, nos es posible conocer los antecedentes previos a todo esto, por medio de la publicación de El Diario de Ellen Rimbauer, una novela escrita a manera del diario de vida de uno de los personajes secundarios y que es posible disfrutar sin antes haber visto la miniserie que la inspiró.

3- El libro.

3.1- Orígenes.

Ridley Pearson.
     Publicada en 2001, meses antes del estreno de Rose Red, el libro titulado como El diario de Ellen Rimbauer: Mi vida en Rose Red corresponde, sin dudas, a un enganche literario y comercial para acaparar la atención de público ante la miniserie que lo inspiró.  Tal tipo de productos artísticos hechos a “pedido” es habitual en países como Estados Unidos, en los que la oferta y la demanda por manifestaciones populares como esta abundan…No obstante no hay que mirar en menos por ello dicho trabajo, que bien posee sus propias virtudes que le dan cierta independencia respecto a la producción televisiva mencionada, ya que posee varios elementos valiosos que hacen de su lectura algo satisfactorio para muchos; asimismo, no deja de merecer un análisis de estos aspectos, que convierten este título en un texto recomendable, ya sea para quienes vieron Rose Red, como para aquellos que aún no lo han hecho y deseen enganchar con una buena historia de terror, que tal vez luego los lleve a contemplar la miniserie.
     Durante un buen tiempo se tenía la idea de que era nada menos que el mismísimo Stephen King quien había escrito la novela, hasta que luego se declaró de manera pública que el responsable de ella era el “casi desconocido” Ridley Pearson, un novelista de relatos policiales e infantiles, miembro de los Rock Bottom Remainders, la banda de música compuesta por escritores y otros artistas mediáticos en la que participaba Stephen King; de este modo al ser amigos, el creador de Salem´s Loty Joylandno cejó en invitarlo a realizar esta labor (que como ya lo ha hecho en otras ocasiones, ha impulsado más de una vez la carrera de sus colegas).

3.2- De qué trata.

     Escrita a manera de diario de vida, fue publicada usando nada menos que el nombre de uno de los personajes ficticios principales de Rose Red (la doctora en Psicología infantil y especialista en fenómenos paranormales Joyce Reardon).  Es así que en una primera instancia podría engañar al lector incauto, al hacerlo creer de que en realidad se trata de un documento histórico, que trata acerca de fenómenos tales como las casas encantadas y los fantasmas (más encima todo del puño y letra de una mujer a la que le toca vivir en carne propia estas terribles experiencias).  De hecho, el libro posee una carta introductoria de la Reardon, la supuesta editora del diario de la infortunada Ellen Rimbauer, que incluyen unas cuantas notas suyas y además un epílogo de Steven Rimbauer, otro personaje de Rose Red y quien sería el último descendiente vivo de los fundadores de la inmensa mansión en la que transcurre el argumento. Sin embargo, el tomo está tan bien escrito, todo resulta tan increíble y aun así dramático, que lo hace más que verosímil, que luego al entrar en conocimiento de la miniserie con la que está relacionado, el cuadro de la saga maldita de los Rimbauer se completa.
    Ambientada entre 1907 y 1928, que corresponde al periodo en el que la autora del supuesto diario de vida y protagonista de la historia, llevó el registro de sus vivencias e impresiones, trata en pocas palabras acerca del origen de Rose Red (que como muchas casas antiguas se le da un nombre a esta…Uno más encima femenino, hasta cierto punto, bastante significativo con lo que a posterioridad llega a ser esta construcción) y lo que le pasa a la gente ligada a tal lugar.  Su esposo, John Rimbauer, sus dos hijos, su mejor amiga (y luego amante) Sukeena, sus empleados y amistades pasan por una serie de experiencias traumáticas debido a la verdadera naturaleza de esta construcción, la que nunca para de crecer tal cual un monstruo (hermoso, pero mortal), que en la práctica viene a ser una entidad viva e inteligente a su manera, deteriorando la vida de todos estos.


     A través del diario llegamos a conocer a la entonces joven, inocente y aún virginal dama de 19 años que era Ellen, quien conoce al exitoso, guapo y enigmático John Rimbauer, de quien cae prendida de inmediato.  Ambos se casan pronto, creyendo la nueva esposa de que todo será un cuento de hadas, pues no sabe que en realidad su vida ahora se transformará en una verdadera pesadilla (y no solo por su sometimiento a Rose Red misma, sino que también por el mismo mal que anida en el corazón de su marido, un hombre egoísta, manipulador e infiel que la hace sufrir tanto o más como aquello que ambos llaman su hogar).
     El origen de las cualidades siniestras de Rose Red queda hasta cierto punto en el terreno de la incertidumbre, que en un principio se presentan varias tesis de por qué la casa está “encantada”, aunque luego a medida que se va transcurriendo todo, queda la idea de que la edificación no tiene par alguno (o de que su identidad supera cualquier noción de maldición, hechicería o magia típicas).  En un principio la protagonista ve a esta entidad como a una aliada vengadora, de todas las penurias que le toca pasar debido a la indolencia de John; no obstante, termina por darse cuenta de que es otra víctima de este ser con características femeninas, que la ha usado a ella y a los demás para perpetuar su extraña existencia. 
      El diario comienza desde antes de que se ponga la primera piedra de lo que va a ser Rose Red, que viene a ser sin dudas el proyecto del futuro promisorio de este matrimonio.  Sin embargo, sus dimensiones ciclópeas, laberínticas y el mismo mal sobrenatural que es esta criatura, puede ser vista como una proyección de los apetitos desmedidos de John Rimbauer, que tal como la casa fagocitan a quienes tiene a su lado, en su afán de querer más y controlarlo todo y a todos.  De este modo, por medio de esta ficción de horror podemos encontrarnos con una interesante reflexión sobre el poder nocivo del maldad humana, que con el fruto de sus empresas (como lo vendría siendo Rose Red, hecha para satisfacer los deseos de sus dueños), trae la condenación de sus artífices.


3.3- Algunas impresiones personales.

      Al ser una narración de “época”, nos es posible apreciar varios detalles acerca de un curioso mundo no tan lejano en el tiempo, pero que aun así tienen varios aspectos llamativos para nosotros.  Entre estos destaca el de la figura de la mujer, que tal como está perfilado el personaje de Ellen a través de sus páginas, puede verse como una feminista hasta cierto punto; pues pese a que cumple como muchas de su tiempo y sociedad, con un rol preestablecido para su género (el de esposa sumisa y madre devota dependiente de su esposo), posee un grado de voluntad propia y que le permite escapar de la obnubilación en la que antes cayó por John.  Es dentro de todo esto que nos encontramos con el tema de la relación lésbica entre Ellen y Sukeena, la que solo nace tras años de compartir juntas una vida de tantas desgracias; se trata además de un amor liberador entre las dos, el que contrasta con el de la homosexualidad de uno de los personajes masculinos secundarios, que en un mundo de apariencias y de rígidos comportamientos sociales como el detallado en esta obra, viene a ser más que problemático. 
     La sexualidad de los personajes en sí es un aspecto bastante atractivo, por cuanto permite reconocer los patrones morales a los que estaban sometidos públicamente los individuos antiguamente.  Como ya se ha hablado de la atracción homoerótica entre los personajes, en el caso de la protagonista y su empleada africana, resulta valioso como la Rimbauer primero ve su interés sexual como algo pecaminoso, propio de una mentalidad cristiana estrecha; con posterioridad, a medida que va cambiando con todo lo que le pasa, de manera espontánea en sus escritos nos encontramos con una mujer que ha aceptado esta faceta suya,  ya con cierta plenitud.  En cambio, por el lado de John vemos la sexualidad como algo meramente carnal, salvaje y en el que no hay verdadera compenetración con la otra persona (solo preocupación por la satisfacción personal).  Junto a los intereses eróticos de este, también nos enteramos de una espantosa violación, lo que se opone al amor que hay entre Ellen y Sukeena.  Como si en verdad fuese una obra feminista, los hombres no quedan muy bien frente a un ojo crítico, mientras que las mujeres son las únicas (en su mayoría) que son presentadas como personajes más o menos íntegros. 
     La figura de Sukeena, una mujer “de color”, permite introducir el tema del racismo, que aún en una época en la que ya se había abolido la esclavitud en Estados Unidos, todavía provoca actitudes xenófobas entre la mayoría blanca. La presencia de los chinos en el texto, de igual manera sirve para reconocer este conflicto, más al transcurrir varios episodios del diario en pleno Barrio Chino.
     Como muestrario del periodo histórico en la que transcurre esta obra, a la hora de señalar las costumbres de su gente, hayamos también el interés por el espiritismo.  De este modo, en sus páginas varios son los momentos dedicados a ello, destacando una muy significativa sesión con una médium (desarrollada a partir de lo visto en Rose Red) y la presencia de un personaje secundario femenino de procedencia oriental, bastante llamativo para el lector.  El papel de esta disciplina del ocultismo ayuda, sin dudas, a crear el ambiente adecuado para que la novela posee su atmósfera de misterio y horror, apoyando lo que la misma casa maldita provoca con sus atrocidades.
     Entre medio de este horror, ya sea del proveniente de la misma violencia del ser humano, como del salido de la mansión en la que (mal) viven los personajes, también hay momentos de sublimidad, en los que el amor incondicional de una madre (Ellen Rimbauer) por sus hijos resalta; de igual manera la narración en primera persona, de las cuitas que van degradando a Ellen mientras pasan los años en Rose Red, hacen que la lectura de este “falso diario de vida” no solo sea un ejercicio para pasar un buen rato inmerso en él, sino que también sea un grato descubrimiento, como un título que merece ser comentado y recomendado.

Feliz como una lombriz tras haber conseguido este preciado libro
de manera fortuita, tan solo el mes pasado.

Mi segunda vez en la Comic Con.

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     La semana pasada no más se celebró otra vez esta importante actividad en la que ñoños de todas las edades y tendencias, nos reunimos para compartir nuestras pasiones en torno a  variadas manifestaciones artísticas populares, tales como el cine, las series de televisión, videojuegos, cómics, juegos de cartas, etc.  Fueron 3 días en los que mucha gente invirtió su tiempo (y su dinero) para asistir a esta verdadera celebración del freak power, participando en concursos, visitando stands de ventas (unos con más descuentos que otros), vistiendo los coloridos trajes y maquillajes de sus personajes favoritos y conociendo a algunas de las estrellas invitadas a esta actividad, quienes dieron charlas, firmaron autógrafos y permitieron sacarse fotos con ellos.  Más encima este año (a menos que me equivoque) las entrevistas y/o charlas con los famosos se hicieron en el escenario central, que antes cobraban aparte para asistir a ellas, así que fue un atractivo agregado en esta ocasión (ignoro si para las firmas había que desembolsar dinero extra).
     Al igual que el año pasado volví a comprar las entradas con anticipación, para aprovechar la valiosa rebaja en su precio.  No dudé en adquirir otra vez 4 entradas, 2 para el día sábado de modo de ir con mi sobrinito Amilcar y las otras 2 para asistir el domingo, una vez más con mi amigo Luciano (quien además fue la persona que se consiguió gracias a su trabajo los descuentos).  Como me había adelantado un mes más o menos en mi compra, me puse de inmediato a contar los días hasta que llegara la fecha anhelada, ya que tras mis excelentes experiencias del año pasado, las expectativas eran más altas, pues además me había decidido a asistir ahora al menos un día haciendo cosplay.  Por lo tanto, el entusiasmo fue mayor.
     Se dio la casualidad de que este abril recién pasado, el cumple de mi amiga Angélica Valencia fue con disfraces, algo que me atrae sobremanera.  Fue así que la festejada y su marido Rodrigo Sanhueza se mandaron a hacer unos trajes preciosos, que a todos los asistentes nos gustaron bastante, siendo que la cumpleañera andubo de Arwen y “Sangüe” de Aragorn, la famosa pareja de El Señor de los Anillos.  Cuando les preguntamos cómo se consiguieron tan hermosos atuendos, supimos que los habían mandado a hacer a una señora que más encima no cobraba mucho por ellos (solo 20 luquitas), así que me animé con más razón a asistir a la Comic Con de esa manera.  Por otro lado, no dudé en pedirle a mi amigo que me prestara su traje, claro que a él le quedaba lejos mejor que a mí, que es más guapo y tiene barba (¡que yo soy lampiño, snif!)…Pero ir vestido del heredero de Gondor, no había que dudarlo.
      Me decidí usar el traje que me facilitó mi amigo, el día sábado de mi asistencia a la Comic Con, que para el domingo preferí hacerlo con otra vestimenta, la que mandaría a hacer a la misma modista recomendada por los Sanhueza-Valencia.  En un principio decidí pedir que me hicieran los atuendos de Superman, aunque luego llegué a la idea de que de seguro me iba a encontrar con más de un Kal-El en el evento, así que mejor era escoger a un personaje que ojalá no se repitiera, alguien no tan “común”, aunque siempre salido de los cómics de superhéroes que tanto me gustan.  Tras mucho deliberar llegué a una terna: el Linterna Verde de la Tierra Guy Gardner, Bicho Azul II Ted Kord y el villano/superhéroe Hyperion.  Al final me quedé por la versión maligna de Superman marvelita, que siempre me ha atraído ese retorcido pastiche del kriptoniano (además de que me gusta mucho su traje...y lo encuentro sexy).
     A mi regalón estuve a punto de mandarle a hacer un traje, pero ya le he comprado tantos, que al final le quedan chicos poco tiempo después, por lo que decidí conseguirle uno de una forma más económica y de ese modo en una visita a la feria (para quienes no conocen el significado de este concepto tan chileno, se trata de un mercado que se hace al aire libre, en el que se vende de todo y que por lo general se instala en la calle los fines de semana) le conseguí un traje que fue de su agrado: de Power Ranger rojo.  Mi niño quedó bastante contento y mi bolsillo pudo ahorrar, que esta vez pensaba comprar unas cuantas cosas en la Comic Con, además de que en mayo mismo tengo un montón de compromisos (como cumples y el mismo Día de la Madre).
     Por medio de Facebook mi primo Rafael Castro, cuando se enteró de que ya tenía mis entradas, me preguntó  qué días iba, de modo de asistir juntos, que ya hace años que no nos veíamos y eso que tenemos harto en común (además de haber compartido bastante de niños y adolescentes).  En la adultez no nos hemos juntado tanto, sin embargo siempre queda el afecto entre medio, que supera las distancias y el tiempo.  Así fue cómo quedó acordado reunirnos el día sábado, ocasión en la que además irían con nosotros su hijo mayor Nico (un chico muy adorable que sacó lo mejor de sus padres: lo dulce de su bella madre y lo “canchero” del padre) y dos amigos de este.  Fue el viernes de la semana pasada cuando estando yo aún en el trabajo, le pregunté cómo estaba para la Comic Con, que la esperaba con tantas ansias como ya sabrán.  Fue entonces que de inmediato me respondió “Bien.  Mañana te paso a buscar a las 11 de la mañana”.  Ante esas palabras salté como si me hubiesen dado una descarga de electricidad, pues yo estaba seguro de que era a la semana siguiente, justo cuando se venía un día feriado que alargaba el tiempo de descanso…Además…¿A quién se le ocurriría hacerlo calzar justo con el Día de la Madre? Tuve un interesante debate con Nino (así le llamamos a mi colorinche primo) sobre quién estaba equivocado, hasta que al ver en la página de la Comic Con comprobé que el errado era yo.  Por lo tanto tuve que cambiar mis planes y asumir no más que la actividad se nos venía encima.

Con mi primo y la nueva generación ñoña.

     Para rematar mi amigo Luciano también creía que todo era a la semana siguiente, siendo que en su caso era imposible ir en esta otra fecha, de modo que me quedé con su entrada disponible.  Se la ofrecí a varios otros amigos (como invitados, no vendiéndoselas), pero ninguno de ellos se animó o podía.  Si nadie accedía sería Amilcar mi compañero en ambas veladas, no obstante para mi mala suerte se enfermó de amigdalitis y todo dependía de cómo estaría para el domingo, que el sábado aún estaba en etapa de recuperación. 
     Nino llegó casi con dos horas de atraso a nuestra cita acordada, que igual fue mejor para mí, pues necesitaba descansar luego de una semana intensa de trabajo.  Me quedaba una entrada para vender, que pensaba hacerlo a las afueras del lugar donde se llevaba a cabo esta “convención de ñoños” y como hijo de comerciante que soy, estaba seguro de que iba a recuperar el dinero y ganar algo además; empero no hubo interesados y la verdad es que no insistí tanto, que lo único que queríamos era entrar a la Comic Con misma.
     Yo iba muy dichoso embutido en los ropajes de Aragorn, que estaba seguro esta vez sería yo a quien le pedirían sacarse fotos con los solicitantes…Por supuesto que me saqué un montón de ellas, pero fueron las que me concedieron los otros cosplayers, que nadie logró reconocer mi traje y más de una persona me preguntó “¿Y tú quién eres? ¡Mejor hubiese ido de mí mismo! No importa, ya que de que la pasé genial, eso es cierto en un 100%, puesto que además con quienes estaba eran excelentes compañeros y con mi primo siempre me divierto harto, quien además es muy dadivoso (más encima me regaló el blue-ray de Thor: Ragnarok… ¡Qué buenito es él!).  Por cierto, como este otoño ha sido bastante irregular en materia de temperaturas, que ni ha llovido y todavía nos han tocado días con más de 20° C, pese a que las mañanas están muy heladas, en determinado momento de la tarde me morí de calor, que sudaba como cerdo (el costo del fanatismo ¿No?).  Más encima ya de vuelta en casa, me di cuenta de que se me había olvidado ponerme el cinturón, así que mi atuendo estaba incompleto (quizás ese detalle, "menos acinturado", me restó puntos para verme mejor, je).
    Como en mi personificación de Aragorn (¿O más bien de Trancos?) llevaba peluca de pelo largo, me veía bien alternativo y lo más gracioso fue cuando me fui a sacar una foto en la reproducción de la cabina del Halcón Milenario, que “Han Solo” me preguntó si ese era mi pelo real.  Luego, el lunes de esta semana que ya acaba, un colega amigo en la pega tras ver las primeras fotos del sábado me dijo que bien podría llevar mi cabello largo y a lo que le respondí que para nada me gustaba tener una apariencia así… ¿Qué piensas ustedes? Yo que hasta me he rapado en más de una ocasión, encuentro mucho más varonil el pelo bien cortito.
     Por cierto, lo más enternecedor del sábado fue ver a un niñito que no tendría más de 4 años vestido de Deadpool (¡Esa madre está creando a un adorable monstruito!).  El pequeño se veía tan dulce así chiquitito, todo sumido en su papel y tan real, que todos quedábamos maravillados al pasar por su lado.  El impacto visual de todo ello me hizo hasta creer de que era un muñeco, pues el traje era soberbio y el pequeño modelo en realidad era para aplaudirlo y adorarlo.  No dudé en fotografiarme con él, previo permiso de la orgullosa progenitora.  Al día siguiente un efecto casi parecido lo produjo otro chiquitín, esta vez vestido de mago de Hogwarths.

¡Qué cosita más rica! (el niño...Bueno, yo también).

      El domingo amaneció mucho más otoñal y gris, así que esta vez no me morí de calor (tampoco de frío, que bajo mi traje andaba lo suficientemente abrigado).  Amilcar ya estaba mucho mejor, así que pudo ir conmigo. Cuando nos estábamos subiendo al auto de mi cuñado Pato, el papá de mis niños, una vecina desde el frente (ella no muy “culta” que digamos) me gritó “¡Superman!”.
     Vestido de Hyperion y con mi Power Ranger Rojo a mi lado, estaba seguro de que ahora acapararía la atención del resto de la gente, que además el traje me quedaba ceñido y poseía colores más vistosos que el tipo “carmelita” del día anterior; eso sí, me arrepentí de pedirle a la modista (la muy amorosa señora Geno) le dejara mangas largas, que el traje original del villano no es así, de modo que me quedé con las ganas de exhibir mis “poderosos” brazos, je.  Esta vez sí que me pidieron varias personas posar junto a ellas, no obstante fue a Amilcar quien hizo primero de modelo, cuando un señor en el stand de Harry Potter le preguntó si podía concederle tal honor; mi niño no dudó en ponerse en actitud de superhéroe, que ya la había usado el año pasado cuando fue de Spider-Man negro.  Lo más cómico de llevar puesto la indumentaria de Hyperion, fue que mucha gente me confundió nada menos que con el Hombre Radiactivo, el superhéroe que sale en Los Simpsons (sin embargo fui reconocido por todo un experto en Marvel, quien tenía un puesto dedicado a figuritas de acción de la Casa de las Ideas y que permitía que la gente se sacara fotos con su reproducción del Guantelete del Infinito, quien me pidió que como Hyperion posara junto a su colección).  Ya había llegado el atardecer cuando me encontré con el verdadero Hombre Radiactivo, a quien me acerqué para fotografiarme junto a él y este mismo cuando supo mi historia, también quiso tener sus propias fotos de los dos; por otro lado, un par de visitantes nos pidieron que posáramos para ellos.  Por lo tanto, fui de igual manera todo un modelo ese día.

¿En serio nos parecemos?

    No llevábamos mucho con Amilcar dentro, cuando vimos a unos muchachos vestidos de los Jóvenes Titanes (¿O de Justicia Joven?).  No dudé en acercarme a ellos para solicitarles unas fotitos y entonces la chica disfrazada de Raven (este año me encontré con 3 de ellas en la Comic Con, aunque lejos la más tributada fue Harley Queen) me dijo toda contenta “¡Profe Elwin!”.  Resultó que eran ex alumnos míos, de cuando trabajaba en Recoleta.  Fue un gusto este reencuentro.
    El sábado me enteré de que estaba firmando sus trabajos el destacado artista argentino Eduardo Risso, a quien en diciembre del año pasado de puro tonto me perdí conocerlo cuando vino a la Mini Con.  Así que esta vez fuí  preparado el domingo y me llevé conmigo los dos números que tengo de Antes de Watchmen: Moloch, en los que realizó el arte gráfico.  Fue así que con Amilcar nos acercamos hasta su puesto, pagué por nada menos que 3 reproducciones en grande de sus dibujos, charlé con él y aproveché de sacarme fotos con él, incluyendo una con Amilcar, a la par de que conseguí varios autógrafos suyos.  Me sorprendió su cordialidad, para nada divo considerando sus importantes trabajos para DC, Marvel y otras compañías.  Obviamente le conté que había escrito sobre él en mi blog y como fan suyo le dije que era lejos lo mejor de la Comic Con.

Con el maestro Eduardo Risso.

      El sábado mientras los veteranos Nino y yo paseábamos solos, que los más jóvenes se fueron por su lado, pillamos una "Zona Vip para cosplayers", que si andabas disfrazado te daban un bolsito de regalo, una Kem Xtreme (la marca auspiciadora del evento) y otras cosillas.  Podías subir a una torre que quedaba a una altura considerable, con muy buena vista, además de poder usar unos cómodos sillones, siendo atendido por unas bellas damas que te servían gratis varias variedades de Kem Xtreme.   Por más que intentamos convencer a la chica que nos atendió, de que Nino era mi "fotógrafo oficial", no lo dejaron entrar a dicho lugar por andar de paisano; así que me tuve que esperar hasta el otro día, en que sí accedí a esos privilegios y ahora con mi Power Ranger Rojo (pero lo mejor de esa vez, fueron las fotos que nos sacamos con los demás cosplayers).
     Creo que este año por primera vez la Comic Con contó nada menos que con un cuadrilátero de lucha libre, gracias a la presencia de una especie de federación chilena que está cobrando fuerza y que dio varios espectáculos, que daba gusto verlos.  El ring estaba lleno de gente que gozaba, aplaudía y vitoreaba la pelea de los contrincantes, varios de ellos con atuendos llamativos (que hasta un huaso había, o sea, un campesino de nuestras tierras chilenas).  En el pasado gran pasión sentí por este deporte "teatrero", así que tanto el sábado como el domingo, le dediqué mi tiempo a la contemplación de esta maravilla.
    Por cierto…Había lejos menos gente el domingo que el sábado, pues… ¿A quién se le ocurre celebrarla justo el día en que en Chile festejamos a nuestras madres? (todavía le debo una invitación a mi mamá por haber no estado con ella ese día ¡Y yo que hablo pestes de los fanáticos del fútbol (y más sin son futboleros pasivos, je)!


¿Qué tipo de profesores tuvieron estos chicos en el colegio?

Diferente…¡Pero aun así muy “güena”!

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     El 8 de marzo de este año Netflix por fin subió a su parrilla programática, la ansiada segunda temporada de su segundo show de imagen real, basado en personajes de Marvel: Jessica Jones.  Basta recordar que su reinterpretación de las novelas gráficas tituladas Alias de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos, cosechó los suficientes elogios y seguidores que le valieron el éxito seguro, de modo que tras reencontrarnos con su protagonista el año pasado en Los Defensores, volver a tenerla como la protagonista de su propio show (si bien los secundarios volvieron a ganarse su lugar en la pantalla…Otra vez), ha sido toda una delicia para la audiencia.  Ahora bien, tampoco faltan los que no han quedado contentos con el giro dramático de este año; pero a un servidor le ha parecido genial lo que han hecho con la acomplejada antiheroína, que en serio se fueron hacia lugares inesperados en cuanto a cómo llevar la trama, relacionados con el pasado de Jessica y potenciando como nunca a 3 de sus personajes de apoyo.  Veamos cómo les quedó todo.
     La vida continúa igual para nuestra detective privada con superpoderes, tras haber salvado a New York del desastre perpetrado por La Mano, junto a sus inesperados compañeros justicieros (adivinen quiénes).  Solo sus más cercanos saben del papel que cumplió en lo anterior, pero a esta no le interesa el reconocimiento de los demás, que ya hace rato solo busca “sobrevivir” el día a días, tras su experiencia dramática con Kilgrave, el Hombre Púrpura.  Es así que todo sigue sin mayores contratiempos, hasta que un tipo que pareciera ser un loco más se acerca hasta ella y le demuestra estar emparentado con las mimas personas que experimentaron con ella de pequeña y le dieron sus extraordinarias habilidades.  El comienzo de la investigación la llevará por un regreso sin retorno hacia su pasado, el que implicará momentos en realidad memorables y dramáticos (cual las tragedias griegas clásicas, que la Casa de las Ideas tan bien ha sabido actualizar…desde los sesenta), que incluyen el regreso de nada menos que de alguien importante para Jessica…y que todos estábamos seguros había “pasado a mejor vida”.
     Luego de haber tenido a un villano tan potente como el ya mencionado Kilgrave, era de esperarse que el que viniera ahora a hacerle más complicadas las cosas a la Jones, fuese igual o más increíble.  No obstante es en este punto, acerca de la supuesta necesidad de tener un archicriminal para justificar una historia de este tipo y potenciar la personalidad (super) heroica del protagonista, que este programa nos sorprende, al no tener en realidad en la segunda temporada a alguien con estas características.  No obstante sí aparece en escena alguien lo suficientemente poderoso, y más que la misma Jessica, que le remueve el piso a todo el mundo (incluyendo al público).



     Y volvamos al detestable Hombre Púrpura…Bien sabemos que este lleva rato “criando malvas” y que una ficción como Jessica Jones,pese a su origen de los cómics de superhéroes, mantiene un alto grado de realismo; no obstante cuando tenemos buenos guiones, es posible hacerlo volver de una manera verosímil.  Dejo a quienes aún no han visto esta temporada, descubrir cómo es posible ello, sin regresos después de la muerte milagrosos.  No obstante detrás de esto, además de hacernos gozar de nuevo con la soberbia interpretación de David Tennant, se encuentra un muy importante motivo: dejarnos claro de que para bien o para mal, somos la suma de quienes han pasado por nuestras vidas, de que debemos aprender las lecciones dejadas por quienes fueron lo suficientemente importantes para dejarnos su huella (incluso con los más nocivos para nuestro pasado).
     Los secretos sobre quiénes estaban detrás de la naturaleza intervenida de Jessica, ahora se develan abriendo una verdadera Caja de Pandora.  No obstante nada es simple, que no estamos hablando de una trama maniqueista, sino que como en una buena obra que intenta imitar a la vida, se nos refriega en la cara aquella verdad de que el camino al Infierno está hecho de buenas intenciones.  Por ende, a lo largo de los 13 episodios que conforman esta nueva tanda del show, queda de manifiesto de que por mucho que nos esforcemos por hacer algo bien y con toda la mejor voluntad de uno, las cosas se nos salen de nuestro control y ahí empiezan los verdaderos problemas.  Lo anterior implica relaciones amorosas, familiares, fraternales y proyectos personales, como profesionales; que los personajes del programa (tal como nosotros mismos), tienen que saber sobrellevarlo de la manera más dura (y realista), quizás, vista hasta el momento en estas producciones marvelitas de Netflix.
     Pero no todo es puro dolores de cabeza para Jessica, que también entra este año a su existencia un nuevo romance, distinto al que tuvo antes con Luke Cage (y aún más diferente, por no decir más maduro, que el que se nos revela en un impactante capítulo ambientado en la juventud de esta).  Es así que a través de esta relación, llega la promesa de la estabilidad que una persona con tantas cicatrices emocionales como Jessica (más encima con una tremenda nobleza, detrás de esa estampa de dura que posee), bien se merece para acercarse lo mejor posible a la idea de la felicidad.
     Asimismo, un tema bastante fuerte en esta segunda temporada, viene a ser el relacionado con el sentido de la familia ¿Qué es esta importante institución en la sociedad y en la vida personal de cada uno? ¿Supera el lazo de consanguineidad? Pues tal como dicta la propia experiencia y lo deja presente la serie, por supuesto que a la familia la hacen los afectos y la convivencia, la que se forma entre sujetos que comparten estos dos elementos.  No obstante, también es cierto que “La sangre es más espesa que el agua y que arrastra”, algo que con nuestra heroína y su mejor amiga/hermana Trish Walker, se nos dejará claro con el desarrollo argumental dedicado a sus propias familias consanguíneas.

Un premio para el que me diga correctamente quién es quién en esta fotografía.

     Teniendo en cuenta lo anterior y el resto de las relaciones interpersonales abordadas en profundidad en esta serie, que, como queda claro son difíciles de llevar para conseguir la plenitud, las desavenencias entre los individuos requieren de un importante acto para mejorar: el Perdón.  Bella palabra, pero difícil muchas veces de llevar a cabo con la acción y sinceridad requeridas.  Es así que a lo largo de esta segunda y potente temporada, veremos una y otra vez cómo los personajes deben aprender a perdonar a sus seres queridos, si en verdad desean lograr cierta armonía con ellos y con sí mismos (después de todo, primero hay que perdonarse uno para luego hacerlo con el resto).  No obstante, en relación a todo esto, vemos que el amor incondicional cumple un rol importante en lo que viene a ser el perdón…Al menos en la mayoría de los casos.  Quedarán pendientes (tal como nos pasa a menudo) algunos conflictos, que ello será material para seguir enriqueciendo la continuidad de este programa.
     Y ahora es el momento de revisar qué tan grande es el salto que dan los secundarios en Jessica Jones:
     Patricia Walker, Patsy, comienza a acercarse más y más al desarrollo y/o evolución de su clásico personaje, retomado de los cómics románticos y de humor de los cuarenta y en los que apareció originalmente; puesto que esta luego se convierte en superheroína por cuenta propia, recibiendo el nombre de Gata Infernal. Ahora bien… ¿Cómo es posible que la Trish que conocemos, de actriz adolescente, cantante juvenil y locutora radial ya adulta, pase a ser una justiciera? Pues sus propias investigaciones sobre quiénes están detrás de poderes de Jessica, la llevan hacia ese otro mundo, cuyo camino, claro, no será fácil, ya que le costará varios nuevos conflictos.
     El otro gran amigo de Jessica, el ex drogadicto Malcom Ducasse (y quien gracias a la intervención de esta, logró salir a flote tras su propia temporada en el infierno), comienza a trabajar junto a ella en la agencia de detective, descubriendo con ello su propia habilidad como investigador, entre otras cosas que hablan bien de la inteligencia que posee.  Con posterioridad sus mismas capacidades le hacen ganar varios puntos a favor, entre ellos en lo que concierne al plano amoroso (¡Y adivinen con quién!).  Llama la atención también cómo potenciaron en este personaje su lado más sexy, lo que incluyen unos cuantos desnudos parciales, cambios de imagen y otros detalles que demuestran a través de esta ficción, cómo uno puede cambiar con el paso de tiempo y convertirse en alguien mucho más interesante.
    Con respecto a la abogada Jeryn Rogarth, puede decirse que posee quizás el arco argumental secundario más interesante de toda la temporada (casi tanto o más impactante que la trama central en torno a Jessica Jones).  Es así que esta otra dura mujer (una especie de reflejo de la propia Jones, mayor de edad, con sus propios “poderes” como abogada-ave-de-rapiña y sin el código moral de Jessica) tiene su propio acercamiento a la gente inmiscuida en los experimentos, que dieron sus habilidades a Jessica; luego, por medio de esta verdadera cruzada personal suya, terminamos por conocerla en una dimensión más humana y en realidad impactante. 
     A manera de concesión a los lectores de los cómics de Alias,en los que está basado esta serie, en determinado momento aparece la reproducción de la primera portada de esta colección y ello de una manera muy especial.  De igual manera para satisfacción de los seguidores de estas producciones Netflix relacionadas, aparece un muy querido personaje, en una escena con unos cuantos diálogos a su haber.  Por otro lado, el mismo Stan Lee hace su propio cameo.
      Teniendo en cuenta que el protagonismo del programa se encuentra sobre los hombros de una fémina, que de los 3 secundarios ya mencionados 2 son mujeres, no se puede dejar de lado (sin caer en el maldito spoiler) que otras 3 damas cumplen papeles relevantes dentro de esta temporada, sobresaliendo 2 por todo el peso dramático que le otorgan a los acontecimientos (una específicamente ligada a la trama central y la otra relacionada con uno de los personajes secundarios).  Por lo tanto, queda de manifiesto que el show viene a ser una celebración a la figura de la mujer, como pilar de las grandes historias y del mundo actual.  No hay que olvidar que quien está detrás de la creación de esta serie es otra dama (Melisa Rosenberg), así como que quienes son responsables de los guiones y la dirección de los capítulos son igualmente del mismo sexo.  Por todo esto y más, resulta significativo que la primera temporada haya sido estrenada un día 20 de noviembre, próximo al 25 del mismo mes y en que se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género; así como la segunda temporada, haya sido liberada el 3 de marzo, previamente al 8 de ese mes y en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.


Créditos.


Por el amor a Shirley Jackson y a Richard Matheson (segunda parte).

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4- La miniserie.

4.1- Un gran colaborador.

     Stephen King´s Rose Red, que es como se llama completamente en inglés la miniserie que me ha llevado a escribir estos posts, fue dirigida por el talentoso Craig R. Balxley, siendo este su segundo trabajo junto a King (y tampoco el último), quien según algunos en lo que concierne a producciones televisivas sobre la obra del escritor, resulta mucho más eficiente y/o efectivo que Mick Garris (lo que me parece una injusticia con el otro más constante socio en la TV de S.K., ya que se trata de estilos diferentes…y si no fuera por Garris, tal vez no habríamos tenido mayor interés por llevar a la pantalla chica, con grandes producciones. a nuestro autor favorito ¿No?).
     Con un curriculum bastante interesante en TV, que incluye varios clásicos en diferentes géneros tales como M*A*S*H, The Dukes of Hazzard y The A-Team (que yo veía en los ochenta con mis papás bajo el nombre de Los Magníficos... ¡Grande Mister T!), como director de segunda unidad, tuvo además unos cuantos papeles como actor en Kolchak: The Night Stalker y otros títulos más (y sí, estamos hablando de nada menos que de la mítica serie que elogió el propio King en su ensayo Danza Macabray que inspiró a Chris Carter para crear nada menos que Los Expedientes-X).
     A su vez posee unas cuantas películas para el cine y otras directas para el video, bastante olvidables, tales como Action Jackson (1988) y Stone Cold (1991).  Podría decirse que Dark Angel (1990), una especie de refrito de Depredador,sobre un asesino serial alienígena suelto en plena ciudad y aprovechando el despegue hollywoodense de Dolph Lundgren, vendría a ser lo más loable de su paso por la pantalla grande.  

Craig R. Baxley.

      Por otro lado, la verdad es que sus mejores obras han sido hechas para la “cajita tonta”.  Es así que en 1999 nos sorprendió, con la que bien podría considerarse entre las mejores historias de la pantalla chica sobre una historia de King: La Tormenta del Siglo.  Esta no solo se trata de otra miniserie de 4 horas y media de duración, bajo el formato de 3 episodios, sino que además viene a ser la primera en su tipo en poseer un guión original de Stephen King (luego de ese desastre a principios de la década, que fue The Golden Years).  En pocas palabras corresponde a una obra de terror sobrenatural, si bien con un intenso clima psicológico y hasta de crítica social, sobre una pequeña comunidad gringa que vive apartada del resto del país en una isla.  Todos se conocen en ella y supuestamente son un grupo muy bien cohesionado, hasta que un día llega hasta sus tierras un extraño y que resulta ser una criatura del Mas Allá, quien solo desea una cosa de ellos y para conseguirlo llega a minar de la manera más impactante los cimientos de su sociedad.  Este título ganó un montón de premios y nominaciones, consiguiendo grandes elogios, en especial por las actuaciones de quienes intervinieron en ella (Timothy Daly, Colm Feore y un habitual en las producciones televisivas y cinematográficas basadas en la narrativa kingniana, Jefrey DeMunn, entre otros).
     Fue debido al éxito de La Tormenta del Siglo y a la excelente asociación entre King y Baxley, que se atrevieron a incursionar juntos en Rose Red, un par de años después.  Luego en 2003 vino El Diario de Ellen Rimbauer, sobre la novela precuela a la recién citada miniserie, en esta caso un telefilme y luego la serie de televisión Kingdom Hospital.  Corresponde esta última a la segunda serie de televisión creada por Stephen King, tras The Golden Years, basada más o menos en el programa danés The Kingdom de Lars von Triers.  Con solo 13 capítulos, debido a que fue cancelada, debido a lo rápida que fue cayendo su audiencia, demostró lo soporífero que puede llegar a ser incluso el mismísimo King, cuando algo se le va de las manos (yo mismo fui incapaz de pasar más allá del capítulo 5 ¿O me vi menos?).  En una mezcla de terror sobrenatural y surrealismo, la trama sobre un hospital encantado es lejos uno de los puntos más bajos del escritor y la caída de la dupla de lujo que fueron King y Baxley, pues luego nunca más volvieron a juntarse para orquestar nuevos horrores.
     Con posterioridad Craig R. Baxley realizó dos miniseries para Syfy, el canal de televisión yanqui dedicado a la ciencia ficción, el terror, la fantasía y lo paranormal: The Triangle (2005, sobre la famosa, aunque casi olvidada leyenda del Triángulo de las Bermudas) y The Last Room (2006).


                                                       Tráiler de La Tormenta del Siglo.

4.2- La miniserie.

     Como ya se sabe, Rose Red corresponde a la segunda colaboración en televisión entre Stephen King y Craig R. Baxley, luego de la aclamada La Tormenta del Siglo.  Es así que tal como en la anterior, King escribió un guión por completo original para esta obra, dividiendo la trama en 3 episodios.  Ahora bien, pese a que se trata de una historia no antes publicada por el autor, esta mantiene unos cuantos detalles que la emparentan bastante (o demasiado) a la novela de Richard MathesonCasa Infernal, escritor del cual ya se dijo en el post anterior que King le rinde pleitesía y que en cierto sentido la miniserie es un homenaje suyo más a su colega y maestro.  No obstante, mirando todo con ojos bastante críticos, el argumento de la producción televisiva pareciera ser hasta cierto punto una copia descarada del texto más antiguo: Pues en ambas historias un grupo de personas con poderes extrasensoriales (médiums y otros), se adentra a propósito en una inmensa mansión, para “despertar” en ella las fuerzas sobrenaturales que se cobijan en su interior; asimismo, de igual manera el lugar termina por corromper a más de uno de sus visitantes, debido justamente a sus habilidades que los hacen ser más susceptibles, como por sus propias debilidades y que son acentuadas por el influjo del lugar…Sin embargo, hasta ahí el parecido, que obviamente estamos hablando de otro maestro del horror, razón por la cual el autor de Cementerio de Animalesy 22/11/63, realizó sus propios aportes a todo esto, tras haberse inspirado en las ideas de Matheson.
     En Rose Red entramos en conocimiento de lo que pasa cuando la doctora Joyce Reardon, obsesionada con todo lo concerniente a la casa, a duras penas logra juntar a un grupo de gente con poderes paranormales, con el propósito de llevar a cabo sus investigaciones y con las que quiere demostrar que el lugar en realidad posee una naturaleza sobrenatural.  Por años Rose Red ha sido lo que ella llama una “célula dormida”, pero tal como lo dejó demostrado con su publicación del diario de Ellen Rimbauer, el sitio desde principios del siglo XX ha estado lleno de acontecimientos aterradores, que implican actos de violencia en sus dependencias, muertes horrorosas, desapariciones, locura y drama, en general en la vida de quienes vivieron en ella.
     La científica se va a pasar un fin de semana en Rose Red, que más encima cuenta con la bendición del último de los descendientes de los Rimbauer, con quien tiene una relación amorosa.  Con ella van personas a las que ha escogido,  porque cada uno posee un raro don, que los diferencia del resto; de igual manera sus acompañantes (a quienes les ha pagado por ir con ella), tienen sus propias personalidades y el conjunto en sí resulta ser un grupo muy variopinto, con gente noble en su mayoría y bastante carismáticos.  Todos estos se encuentran tan bien caracterizados e interpretados por los actores que los encarnaron, que resulta difícil no sentir simpatía por ellos…Y luego lamentar el terrible destino que llegan a tener en su mayoría.
      Paralelo a los personajes de arriba, se encuentran los antagonistas “humanos” (por llamarlos de una forma), que nos muestran otras facetas de nuestra propia humanidad y no las mejores, si bien no se trata de personas malvadas.  Puesto que Joyce en la universidad tiene a un enemigo, otro académico y de gran poder en dicha casa de estudios, quien para nada cree en sus teorías revolucionarias y está dispuesto a todo para desacreditarla, llegando incluso a contactar a uno de sus estudiantes, para que lo ayude con sus fotografías y así demostrar que se trata solo de una pandilla de locos.  No obstante este y el joven que lo secunda, terminan por convertirse en dos víctimas más del monstruo que es Rose Red.
     Así como se cuenta la historia en tiempo presente de los protagonistas (que en el caso de dos de ellos, llegamos a conocer de igual manera parte de su pasado), atractivos flashbacks nos van dando ejemplos de los tiempos en los que Rose Red estaba en su apogeo.  De ese modo, vamos conociendo a los Rimbauer y cómo fue que su vida se fue haciendo desgraciada, que en todo caso no todo tenía que ver con las mismas fuerzas superiores que formaban parte de ella, ya que mucho hay de maldad humana en la condenación de estas personas.  Fue justamente este material sobre los tiempos pretéritos de la casa, lo que usó Ridley Pearson para llevar a cabo su espectacular novela precuela y que luego fue dramatizada, como telefilme un par de años después.


4.3- Detalles interesantes sobre la producción.

    Llama la atención el hecho de que los eventos expuestos en la miniserie, transcurran nada menos que en Seattle, en Washington y no en Maine, el estado gringo donde se ambientan buena parte de las obras de Stephen King (lugar en el que vive más encima); que además tampoco sucede en localidades ficticias famosas de su autoría, como Derry, Castle Rock o Haven.  Dentro de este detalle, cuando vemos a la inmensa Rose Red como una costra encarnada en las inmediaciones de Seattle, no deja de ser atractivo el uso de un escenario real y en el que se supo insertar muy bien esta “casa mala”.
     Por otro lado, la maqueta hecha para dar vida a la mansión en sin dudas increíble, que se ve como algo tremendo, en la práctica una ciudadela, lo que esperaríamos de un hotel como el recordado Overlock de El Resplandor, una universidad o un hospital.  Luego su interior, está llevado a cabo con enorme belleza, con innumerables cuartos y ambientes, que la convierten en un sitio engañoso por su impacto visual; puesto que en realidad se trata de un laberinto viviente, capaz de devorar a cualquier persona.
     El contraste entre el presente y el pasado de Rose Red, deja claras luces de la inversión millonaria para recrear de la mejor manera esta ficción, puesto que las escenas de “época” están realizadas con esmero y en lo que resalta la labor de los artistas, que interpretaron a Ellen y John Rimbauer, además de Sukeena.  Por lo tanto, cada flashbacks es para atesorar; no obstante el resto de los actores relacionados con el pasado de la casa, también hicieron un trabajo para ser reconocido.  Así es como la escenificación de estos dos mundos, contaminados por la presencia de Rose Red, hacen que ver la miniserie sea todo un espectáculo.
    En los tiempos en que fue realizada esta producción, los efectos en GGI aún eran algo no tan utilizado en televisión, que muchas veces cuando se veían en producciones más “modestas”, se notaba su procedencia y, por ende, se apreciaban bastante falsos…Pues hay unos cuantos de estos en la miniserie, unos bastante aceptables y otros que es mejor no pedirles tanto considerando lo ya afirmado.  No obstante, en lo que se debe valorar harto los efectos especiales empleados en Rose Red, corresponde al uso de maquetas como ya se mencionó, que están hechas con mucha dedicación y se ocuparon en varias escenas, destacando lo conseguido para el espectacular final.  Por otro lado, nos encontramos con unas cuantas criaturas hechas con la también clásica animatrónica, lo que le otorga al producto final un nostálgico gusto de antaño, que en su diseño se nota la intención por hacer algo con mucho amor al género y a los clásicos.
     Hay sangre y algo de violencia en esta producción, no obstante el horror se afirma en una historia sólida, dirigida con maestría y con una dirección de arte impecable.  De igual manera, no se puede olvidar el acompañamiento musical a cargo Gary Chang, con un tema para Rose Red bastante destacable.  No obstante. no se puede olvidar, como ya se afirmó más arriba, el trabajo de los actores que intervinieron acá, que todos ellos estuvieron estupendos y ayudaron a hacer de este título algo sugestivo, para el público hambriento de buenas historias de miedo.

4.4- Los personajes.


Doctora Joyce Reardon: Bella e inteligente mujer que ha dedicado los últimos años de su vida a investigar lo paranormal, dejando de lado sus anteriores estudios en psicología infantil.  El cambio de sus intereses académicos, ha provocado que algunos consideren que ha perdido la cordura (en lo que no están muy lejos de la verdad, por cierto), si bien en la universidad en la que trabaja, llena cursos con estudiantes interesados en las clases que ahora dicta.  Es ella quien se ha empecinado en descubrir los secretos de Rose Red, armando un equipo para adentrarse en sus misterios y por eso mismo publicó el diario de Ellen Rimbauer, la matriarca que vivió en dicha mansión y por quién fue edificada, como una manera de justificar su proyecto.  Detrás de su imagen de persona amable, se esconde la personalidad inestable de muchos como ella, obsesionados con sus ideas y al punto de perder la capacidad de sintonizar con los demás; es así que este trastorno suyo la hará cometer más de una locura.

Steven Rimbauer: El guapo último vástago de la familia caída en desgracia, solo busca olvidar sus recuerdos más nefastos con Rose Red, a la par de que ha decidido derribarla, para conseguir el dinero que le falta, luego de la debacle financiera de su dinastía.  Mantiene una relación más o menos amorosa con Joyce, aunque ambos son bastantes distintos.  Este hombre amable guarda además un revelador secreto sobre sus propias capacidades y que será relevante para la resolución final de todo.

Annie Wheathon: La más poderosa de todas las personas a las que “contrata” Joyce para acompañarla a Rose Red, es una adolescente autista.  Apenas llega a la casa comienza a tener un lazo muy fuerte con esta y con sus fantasmas, en especial con el de la hija pequeña de los Rimbauer, que desapareció tan lastimosamente en el pasado.  Hasta su viaje a Rose Red, la única persona con la que mantenía contacto era con su hermana mayor, no obstante una vez en ese lugar se vuelve algo más comunicativa.  La actriz que cumple su rol, Kimberly J. Brown, hizo tan bien su labor, que en realidad pareciera ser una persona con esta condición.

Rachel Wheathon: La hermana mayor de Annie es una chica muy dulce, que solo quiere lo mejor para Annie, razón por la cual hizo su mayor esfuerzo para poder llevarla a la expedición a Rose Red y con el dinero obtenido poder matricularla en un caro colegio para autistas.  Adora a su hermanita y por eso mismo fue capaz de, primero, conseguir el difícil beneplácito de sus padres y, luego, enfrentarse a los horrores de la casa de los Rimbauer.

Emery Waterman: Uno de los mejores personajes de la miniserie, es un hombre solitario y acomplejado que vive bajo la sombra de su madre castradora, en una relación edipiana con esta, que termina por convertirlo en uno de los típicos protagonistas de la narrativa de King.  Desagradable en su trato con las demás personas, amargado y muy irónico, es una de los sujetos más poderosos de los que van a Rose Red.

Nick Hardare: La contrapartida a Emery es un inglés guapo, caballeroso, heroico y compasivo interpretado por el veterano Julian Sands (resulta raro ver a este tremendo actor haciendo de “bueno”, tras tanto papel suyo de villano o sujeto retorcido; no obstante Sands sale más que airoso de su labor).  Junto con Emery y Annie, forma parte de una especie de trinidad de los psíquicos más talentosos del grupo, razón por la cual Rose Red obviamente lo quiere para ella. 

Cathy Kramer: Madura mujer que posee la rara habilidad llamada como “escritura automática”, quien ve su capacidad como una bendición de Dios, pues es una mujer muy religiosa.  Sencilla, amistosa y compasiva, es de igual manera un tipo de personaje habitual en las historias del autor, quien no deja de utilizar personajes carismáticos como ella, ligados al mundo sobrenatural a través de su enorme fe cristiana.

Doctor Carl Miller: El académico que desprecia los conocimientos de su colega Joyce Reardon, es el típico hombre de ciencias estrecho de mente, debido a su incapacidad de aceptar cualquier cosa, que vaya más allá de sus rígidos patrones y con los que maneja su vida.  Es además alguien irascible y manipulador (este último rasgo que comparte hasta cierto punto con su “enemiga”),  Por lo mismo trata a los demás como si estuviesen bajo él en cualquier aspecto, tal como pasa con el chico que trabaja para él, en su complot contra la Reardon.  Un detalle curioso sobre David Dukes, el actor que lo interpretó: Este murió en plena filmación de la miniserie, razón por la cual no alcanzó a grabar todas sus escenas; así que tuvieron que usar a un doble y cambiar algo el guión para adaptar todo.

      Por cierto, como le gusta hacer a King en las producciones audiovisuales que ha escrito, se guardó un gracioso papel a manera de cameo…De más que lo descubren en un momento bastante gracioso, en medio de tantos sustos y drama.

4.5- La edición en DVD.

     Ignoro cómo será la versión en blu-ray, que yo compré hace años una muy valiosa para mí, edición en DVD hace más de una década (antes de Amilcar y Brunito) de dos discos.  La primera vez en que tuve el gusto de ver esta miniserie, fue en tiempos del VHS aún, que me la grabó en dos cintas mi amigo José Varas y venía con audio “latino”.  No obstante, la versión que poseo del DVD, que es una hecha para Latinoamérica, la trae en inglés, portugués… ¡Y japonés! Bueno, más los correspondientes subtítulos a nuestra lengua.  Igual resulta curioso oír a los personajes hablar en el idioma de Yukio Mishima.
     Lo más interesante de la edición que tengo, es que trae un documental falso de media hora sobre Rose Red, como si esta en realidad existiese.  En este agregado se “entrevistan” a supuestas personalidades, que puedan dar importantes datos sobre la mansión, incluyendo a los “verdaderos” Joyce Reardon y Steven Rimbauer.  Todo está hecho de tal manera que se ve muy creíble y un espectador incauto podría creerse de que se trata de un documento real…Tal como podría pasar con el mismo Diario de Ellen Rimbauer. 



                                                                           Tráiler.

Pecados de omisión (primera parte).

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     Hace rato ya que quería escribir esta entrada, que incluso a más de uno de mis amigos les había hablado de tal proyecto.  Es así que aprovechando que estoy con licencia médica,  que tengo “todo el tiempo del mundo” (que tampoco esto es tan cierto esta vez, porque he tenido que ir casi todos los días al Centro de Santiago, a hacerme la terapia de kinesiología debido a la parálisis facial que me dio y que, gracias a Dios, le he ido superando) y deseo cumplir con mi cuota de 8 post mínimos por mes, que me dispongo a llevarlo a cabo.
     Con seguridad lo que les voy a contar le ha pasado a más de uno entre ustedes, que yo sé con seguridad que a mis íntimos ya les ha tocado pasar por este tipo de situaciones y que para el orgullo de un coleccionista como uno, pesa bastante sobre la conciencia.
     Dentro del Cristianismo (o tal vez solo en lo que concierne a la fe católica) un pecado de omisión corresponde a la falta de una acción positiva por parte de una persona, quien por pereza, vergüenza u otra razón no la ha llevado a cabo y por ello ha perjudicado a otro por su inacción (como cuando podemos hacer solidaridad y no la realizamos).  Pues sucede que hace años como ñoño recalcitrante, me dio por llamarle así a toda vez en que “de puro tonto”, por ignorancia en un principio, que luego ya más “viejo” para ser justo ya sabía bien lo que hacía (o no hacía), perdí la oportunidad de adquirir una verdadera joyita para mi colección y mi disfrute.  Esto por lo general me ha sucedido con libros y más encima con buenos títulos, hoy en día escasos, que cuando pienso en ello… ¡Me remuerde la conciencia! Se trata de obras que en realidad ya no están por estos lares y si uno las pilla por ahí, están a un precio exorbitante.  Más encima, para que sea un verdadero pecado de omisión,tuvo que pasar que uno en ese momento contaba con el dinero suficiente como para desembolsar el dinero exigido para su venta, que además no se trataba en el mayor de los casos de mucha plata y aun así uno se nubló y se dejó llevar por su estupidez.
     Voy a contarles sin tapujos, con humildad y como todo un acto de penitencia (o de liberación) de algunos de mis pecados de omisión.
      Era un adolescente en aquel entonces, durante los primeros años de los noventa en el siglo pasado, cuando llegó hasta mí el nombre de Isaac Asimov, como uno de los grandes escritores de ciencia ficción.  Si Stephen King fue mi obsesión en lo que a terror literario concierne, el llamado “Buen Doctor” llevaba la delantera en la también conocida como ficción científica, incluso más que Ray Bradbury, quien desde antes se había hecho valioso para mí.  Pues resulta que por esos años salió una colección del género a muy bajo costo, que incluso se vendía en los kioscos y en los supermercados: Me estoy refiriendo a la Biblioteca de Oro de la Ciencia Ficción de Ediciones Orbis.  Se trataba de unos tomos azules de tapa blanda y hermosas portadas surrealistas, aunque con unos empastes malísimos y que si abrías mucho el libro se le salían las hojas (como al tomo que presté de Fahrenheit 451 a una compañera del colegio, de pura buena onda que soy).  Es así que tuve la oportunidad de comprar muchos de sus títulos, que eran más de 100 y a precios en verdad irrisorios… ¡Y no lo hice! ¿Por qué razón? Porque no eran de Asimov (aunque se encontraban varios de sus trabajos en tan noble listado).  Años después, ya en la universidad, menos tonto que antes, compré como loco casi todo lo que me llegó a las manos de estas ediciones; sin embargo, ya no había mucho para regodearse.  Lo más gracioso, es que comencé a soñar con verdaderas orgías de comprador compulsivo de mi parte de ejemplares de la Biblioteca de Oro; tipo de sueño que de vez en cuando vuelvo a tener, ahora con otras obsesiones consumistas mías.
    
     Clark Ashton Smith es uno de los autores del círculo lovecrafniano que más venero y al que no obstante apenas he leído.  Este señor que ayudó con sus escritos pulps a darle forma a los hoy importantes Mitos de Ctulhu, amigo epistolar del “Soñador de Providence” Howard Phillips Lovecraft, apenas es traducido al español y solo de vez en cuando uno encuentra algunos de sus relatos en antologías, compartiendo páginas junto a otros maestros de la narración terrorífica.  Y no obstante, pese a saber de la calidad de sus escritos, la única vez en que tuve la oportunidad de comprarme un libro por completo de su autoría, la colección de cuentos Hiperborea. no lo hice.  Más encima, el precio era una ganga, tratándose de una preciosa edición de bolsillo, con una portada magnífica, que imitaba los tomos de bolsillo gringos.  En la actualidad la prestigiosa editorial española Valdemar (de las que ya les he hablado en ocasiones anteriores) tiene varios títulos publicados de este artista, no obstante, no llegan acá a Chilito o apenas lo hacen se van rápidamente, que los costos además son exorbitantes (pero igual pagaría por ellos…creo).
      Tanto que digo que el ya citado Stephen King es mi predilecto, que me jacto de ser un “especialista” en él y pese a ello tengo un asunto pendiente con el titulado Rey del Terror.  Resulta que su colección de novelas cortas Las Cuatros Después de la Medianoche, en el presente o bien apenas se edita por estos lares o bien los muy hideputas lo sacan dividido en 2 tomos, razón por la cual resulta más difícil (y más oneroso para el bolsillo) completarla.  Sucede que cuando ya estaba trabajando,  ganándome mi platita que podía gastar en muchos lujos y gustos que sin dudas “uno se merece por matarse laburando”…y más por estar pasando a veces rabias con los “cabrochicos” en el colegio, un día me encontré con una versión a la lengua de Cervantes de este tomo.  El libro tampoco estaba a un valor excesivo y yo hace rato que le tenía ganas…Empero como no me gustó su portada “demasiado minimalista”  (que a veces los editores españoles caen en ese afán ridículo de dárselas de serios y obvian una bella ilustración, porque creen que le quitará verdadero valor artístico al libro), no me lo traje conmigo.  Y es que yo quería conseguirme otra edición de la misma obra que había visto por ahí, “más bonita” según yo; de ese modo me fui al carajo, que luego cuando me arrepentí ese único ejemplar ya no estaba y, nunca, nunca más nos llegó esta colección suya de manera integral a esta país que es el culo del mundo.
     ¿Y tú tienes alguno de estos pecadillos?



Ese adorable asesino.

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     Tras el éxito de Deadpoolen 2016 en las salas de cine, considerando además su única escena de postcréditos en la que nos prometía que volvería nada menos que con Cable, era solo cuestión de esperar para que la secuela se concretara.  Así fue que ello no se hizo esperar tanto y dos años después (la verdad…Con unos cuantos meses más) se estrenó para gozo de sus fans.  Más encima no solo se trajo consigo al serio y varonil mutante de un futuro apocalíptico, sino que lo acompañaron un montón de otros justicieros de la Casa de las Ideas, unos más famosos que otros.
     Para mantener a los espectadores atentos a lo que se venía, el año pasado nos regalaron sus responsables más que un tráiler teaser, es decir, un primer avance cortito de lo que se venía.  Pues en la práctica se trata de nada menos que de un cortometraje, muy gracioso por cierto, de más de 3 minutos y que tiene todo ese aire característico de lo mejor de su protagonista: Mucho humor negro, violencia, intertextualidades, homenajes y parodias al género y hasta un importante cameo, que es mejor que ustedes mismos lo reconozcan.  Esta pequeña joyita dio harto que hablar en su momento y ojalá venga como agregado en la edición en blu-ray de la cinta en cuestión.  Pero esto no es todo, que también hay otro tráiler de este tipo y que a diferencia del otro, sí trae unas cuantas escenas de la secuela en cuestión.


                                            El dichoso cortometraje del que les hablaba 
                                        (supongo que reconocen la música de fondo ¿No?)

     Desde el comienzo ya la película nos atrapa, con Deadpool hablándole a su público, o sea, a nosotros, haciéndonos reír para luego otorgarle el único gramo de drama a esta cinta llena de adrenalina, sangre, efectos especiales, acción y jocosas situaciones que la hacen maravillosa para el público general y en especial para el ñoño capaz de reconocer el montón de referencias directas que hace a la cultura popular.  Puesto que nos encontramos con que nuestro antihéroe ¿favorito? tiene un primer motivo de peso para llevar a cabo sus actos, el que luego lo lleva a una serie de acontecimientos, en las que están en juego no solo sus nuevas razones para vivir, sino que hay al menos dos sujetos más cuyas vidas se han ligado a Deadpool y con ello entran en juego varios temas que tomándolos en serio no son poca cosa: La responsabilidad frente a nuestros actos y las segundas oportunidades, con lo que es posible la redención.  Y es que detrás de todos los chistes y cada una de las situaciones hilarantes que aquí abundan, no son poca cosa las disyuntivas en las que se encuentran varios personajes…Por esa misma razón se hace tan querible alguien como Deadpool (que para ser sinceros, el de los cómics apenas lo ubico).  En todo caso, no se puede olvidar que mucho se lo debemos al guapo Ryan Reynolds, quien con su interpretación consiguió, sin dudas, lo mejor de su carrera hasta la fecha.
      Tal como lo afirmé más arriba, Cable estaba confirmado desde hace tiempo ya para disfrute de sus seguidores.  La pregunta era quién sería el encargado de personificarlo, que estamos hablando de uno de los Hombres-X más célebres, así que debían escoger con pinzas al actor a cargo.  Debía ser sin dudas un tipo imponente, masculino y, hasta cierto punto, atractivo… ¿Sería un desconocido o un consagrado en la pantalla? Al final se decidieron por esto último, contratando a Josh Brolin para ello.  Más encima Brolin está bastante ligado al mundo de las adaptaciones hollywoodenses de cómics, puesto que en el pasado interpretó al también recio vaquero cazador de recompensas Jonah Hex de DC, en su olvidable película; además es quien le pone la voz, los movimientos y la gestualidad, nada menos que a Thanos, en otros largometrajes de Marvel Studios, aunque producidos por Disney (de hecho, en uno de sus diálogos Deadpool hace un comentario gracioso al respecto).  Por otro lado, este Cable, que aunque no es tan musculoso como al menos yo me lo habría esperado, está muy bien diseñado y en especial en lo que concierne a sus partes biocibernéticas y al uso de armas futuristas tan sofisticadas que acostumbra llevar con él.

De todos los Deadpool que vi en la Comic Con pasada, este lejos fue el más tierno
(y me saqué fotos con un montón de variantes suyos que hasta había uno versión cowboy).

     Ahora bien, la relación entre Deadpool y Cable está manejada de manera muy inteligente en la pantalla grande.  Es así que el contraste entre estos dos, el primero un tipo extrovertido, alegre y deslenguado (entre otras características tan suyas) y el segundo, introvertido, serio y/o amargado, los convierten a ambos, cuando están juntos, en una de las mejores duplas de los cómics superheroícos.  Y es que las diferencias de esta pareja, más que separarlos los unen, que los opuestos se atraen y en la diversidad está la gracia.  Ahora bien, en un principio vemos a estos dos como antagonistas (hasta cierto punto), luego como forzados aliados y, como era de suponer si se quería mantener el espíritu de las historietas, de amigos entrañables (¿O me equivoco?...Que como ya dije no he leído sus cómics).
     Pero no solo el recio hijo de los igualmente poderosos Jane Gray y Cíclope de un futuro alternativo (o una realidad paralela), aparece en esta secuela para regocijo de los ñoños marvelitas, que también nos encontramos acá con una en verdad encantadora y completamente sexy Dominó, quien agrega nuevas cuotas de diversión a la película.  Ahora bien, es verdad que no es la mutante que me hubiese gustado ver en un principio, de tonos blancos y negros de las viñetas y es obvio que su imagen “afro” del celuloide, fue hecha a propósito para dar en el gusto a los “políticamente correctos” y que ahora quieren cambiarle la raza a todos los personajes del medio que sea posible… ¡Sin embargo le salió todo tan genial, que ni se extraña a la versión original de esta mutante! (diría que esta Dominó para el cine, es tanto o más buena que el recordado Kingpin negro hecho por el llorado Michael Clarke Duncan, en la versión cinematográfica de Daredevil; a diferencia de los desabridos Flashsemiasiático y el Acuaman polinésico, de la decepcionante Liga de la Justicia).
     Acompañando al ahora trío protagónico, nos encontramos con varios otros “hijos del átomo”, que tienen sus geniales momentos en escena.  No se trata de personajes inventados para esta película, que todos ellos poseen su origen en las revistas, si bien como sucede con la citada Dominó, les hicieron unos cuantos cambios en su imagen para adaptarlos.  Dentro de estos dos destaca el adolescente Firefist, un chico acomplejado que al cruzarse en el camino de Deadpool origina una serie de importantes acontecimientos y que solo el antihéroe puede corregir.  Luego tenemos al resto de los que junto a Dominó y al mismísimo Cable, dan forma a X-Force, destacada rama de los X-Men y que se supone tendrán su propia cinta (aunque la chica con la buena suerte y Nathan Summers, sin dudas que deben regresar otra vez junto a Deadpool ¿No?).  Por otro lado, no se puede olvidar el regreso del villano Juggernaut, quien en realidad no es un mutante, sino que un criminal con poderes místicos (que en todo caso no lo explican en este filme) y que aparece bastante distinto, a como lo vimos en X-Men 3: The Last Stand.



      Luego de las gratas participaciones como secundarios de un bondadoso y dulce Coloso, así como de la irascible adolescente Negasonic Teenage Warhead, en la primera entrega de la serie cinematográfica sobre Deadpool, era de suponer que volvieran a aparecer para hacer más satisfactorio todo.  De modo que una vez más los volvemos a tener con nosotros, con graciosos escenas a cuestas de ellos, en especial en lo que concierne a la muy especial (y también contrastante) relación con el mismísimo protagonista.  Más encima, la chica sale muy bien acompañada en varias de sus intervenciones…
       Asimismo, varios otros personajes de la primera cinta regresan, cada uno de ellos provocándonos carcajadas a granel.  Solo Vanessa, la pareja de Deadpool (de nuevo interpretada por la bellísima y talentosa Morena Baccarin) mantiene esta vez una caracterización más seria, que el resto está en pantalla para puro causarnos gracia. 
       Hay varios cameos que no dejan de hacer reír al público y a los más ñoños de la casa, que es solo cosa de estar atento a estas breves apariciones, que nos deparan más de una sorpresa.  Y siguiendo con los varios momentos de jocosidad, no pueden ser más cómicas las ya constantes alusiones directas a Wolverine y Hugh Jackman, que hay harto al respecto.  De igual manera, varios del resto de los personajes Marvel tampoco se salvan de las inteligentes burlas, incluso los de DC, la llamada Distinguida Competencia.  Respecto a todo esto, pobre del que abandone la sala apenas comienzan los créditos finales, que se estará perdiendo algunos de los más ingeniosos chistes de esta secuela.
      Teniendo en cuenta el control que consiguió Ryan Reynolds en esta saga, tras el triunfo que les significó a todos la primera de las películas de Deadpool, esta vez no solo hizo de productor, además del personaje principal, sino que además participó en el guión y hasta interpretó a otro personaje (que les dejo a todos la tarea de averiguar de cuál se trata).  Su dominio detrás de esta puesta en escena ha sido tal, que incluso se peleó seriamente con quien iba a ser de nuevo el director de este filme, Tim Miller, yéndose (despedido) el cineasta de la primera entrega para contratar ahora a David Leitch, quien acabó realizando esta secuela (y que para nada lo hizo mal).  Y, obviamente, para explotar su apuesta figura, Ryan Reynolds no dejó de mostrarse en más de una ocasión como antes de sufrir su monstruosa transformación…Además, a menos que me equivoque, modificaron de manera sutil su maquillaje, para no hacerlo tan espantoso y recordarnos en parte al apuesto galán detrás de ese rostro de pesadilla.


                                                            Otro tráiler muy gracioso.

Un policial negro de ciencia ficción ciberpunk.

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     A principios de año se estrenó la que sería sin dudas una de las mejores ofertas programáticas originales de Netflix: Carbono Alterado.  Basada en la novela del mismo nombre escrita por Richard K. Morgan, se trata de un show de 10 episodios en su primera temporada y claramente para adultos, debido a su violencia y desnudos completos (tanto femeninos, como masculinos), a lo que va agregado una trama compleja que requiere toda la atención de su público para poder apreciarla en su totalidad.  Por otro lado, la impresionante ambientación que posee y los temas tan caros al género futurista en que se enmarca, hace que los fanáticos de este tipo de historia crean encontrarse con la octava maravilla televisiva de la ciencia ficción.  Es así que por mucho que me gusten las actuales Westworld, El Hombre en el Castilloy El Cuento de la Criada, me atrevo a decir que lo ostentoso de su producción y atrevido de sus ideas, que no dejan de ir más allá de la mera entretención, teniendo un rico abanico de reflexiones morales entre medio, hacen de este título algo que lleva a mayores niveles a este género, en lo que a pantalla chica se refiere.
    Vamos por parte, este título es un policial negro en el sentido de que buena parte de su argumento, consiste en la investigación de un especialista (que aquí no es ni policía, ni detective) para desentrañar un curioso asesinato, misión que se le encarga al protagonista y que tal como sucede en las grandes obras de este tipo de obras, lo hace en medio de un mundo violento, lleno de personajes retorcidos; a su vez el mismo justiciero es una especie de héroe caído, quien no duda en usar métodos violentos, así como mezclarse con la misma chusma del submundo del crimen. 
     De igual manera se trata de un excelente ejemplo de ciencia ficción ciberpunk, en el sentido de que nos muestra un futuro de carácter antiutópico o pesimista, en el cual la diferencia entre ricos y poderosos, que son los menos en la población, es abismante (lejos mucho más que en la realidad que conocemos) con respecto a la mayoría.  Ahora bien, en el ciberpunk clásico, la pobreza del resto de la sociedad es tan grande, que estas disparidades convierten el paisaje en una pesadilla dantesca tecnológica…Pues en Carbono Alterado hay claramente miseria económica, aunque igual existe acá una especie de clase media que en las novelas del género en sus inicios era casi inexistente; no obstante, sí es posible encontrarnos con una tecnología tan sofisticada, basada en gran parte en el uso de los computadores, Internet y la realidad virtual, que han convertido a la humanidad más que nunca en una especie dependiente de sus atributos.  Por otro lado, un tópico caro al ciberpunk que se aborda de manera muy interesante en esta obra, viene a ser el de la existencia de inteligencias artificiales (IAs), es decir, vida nacida a través del desarrollo de tecnologías superiores.  Pues todo este conjunto de elementos hace que el valor de la vida de uno mismo y, con mayor razón, la de los demás, sea en general insignificante (algo que posee una más que interesante variación en este programa).
     Hay varios conceptos que llevados con todo su dramatismo e impacto visual en Carbono Alterado, hacen de su apreciación algo memorable.  Por ejemplo, está el concepto de las pilas, artefactos que se llevan más o menos a la altura del cuello, detrás en la espalda, donde se almacena lo que sería el espíritu humano o el alma, donde va la esencia de la persona junto a sus recuerdos y personalidad.  Es así que se ha llegado a una especie de inmortalidad, ya que la gente puede mantenerse viva en el mundo físico durante siglos, al trasplantar su pila en otro cuerpo.  No obstante lo que para uno es sagrado, acá no lo es, ya que todo el mundo habla de fundas, como algo desechable y que puede ser tanto una copia del original u otro por completo diferente.  También se habla de la clonación como algo ya habitual.  No obstante los que pueden acceder a copias idénticas de sus cuerpos son los ricos, mientras que el resto se tiene que conformar con las fundas que el resto desecha.  De igual manera existe la posibilidad de ocupar cuerpos sintéticos o vivir solo en el mundo virtual. 
      La ingeniería genética está tan avanzada, así como el uso de la cibernética para el mejoramiento de las fundas mismas, que las personas pueden tener todos los implantes que deseen y/o modificaciones que deseen y que su poder adquisitivo se los permita.  Es por estas mismas razones que los más poderosos en su afán de buscar nuevas sensaciones extremas, en un mundo en el que se ha desvalorizado bastante el respeto por la vida humana y su dignidad misma, se dan aberraciones tan increíbles como la creación de monstruosidades humanoides y peleas a muerte, que hacen que las disputas de los gladiadores sean poca cosa. 

El protagonista en sus primeras escenas como el nuevo Kovacs (imagen dedicada a mi querida amiga Mery).

     El programa transcurre en su primera temporada en el año 2384, un futuro en el cual la humanidad ha conseguido emigrar a otros sistemas solares, de modo que hay un montón de planetas colonizados y en los que hace rato encontramos comunidades autónomas de la Tierra. Pese a esta verdadera diáspora espacial, no han encontrado otras razas inteligentes.; tampoco han aparecido hasta el momento especies animales alienígenas (salvo una especie de luciérnagas…a menos que me equivoque) y en el caso de la flora extraterrestre, solo llegamos a conocer un hermoso árbol gigante.
     Y pese a todo este mundo amoral en el que los poderosos hacen y deshacen impunemente, mientras que el resto de la gente se entrega al abandono de las drogas más extremas y del escapismo por medio del mundo virtual, aún queda una fuerte religiosidad entre aquellos que no han abandonado las tradiciones de su cultura.  Este último detalle permite ver que el sentido de pertenencia y la institución de la familia, todavía permanecen.
     La violencia expuesta en este show no es gratuita, que está bien justificada a la hora de presentarse tan gore, considerando los elementos del policial negro que posee, ya que no hay que olvidar que los personajes viven en un entorno donde impera la ley del más fuerte y para sobrevivir hay que “tener cojones”.  De igual manera, teniendo en cuenta el relajamiento moral de la sociedad en general, es que la sexualidad de la gente sea bastante abierta; es así que no dudan en expresar sus apetitos eróticos y, en el caso de los que pueden costearse sus fantasías, dar rienda suelta a prácticas sadomasoquistas que caen en las psicopatías.  Por otro lado, buena parte de los actores principales aparecen “tal como llegaron al mundo”, lo que para quien conozca a algunos de ellos con años de carrera y muy buenos títulos a cuestas, puede sorprender o bien satisfacer bastante (je); es el caso del veterano y “por siempre joven” James Purefoy (el mismo de Solomon Kane) y la exótica Dichen Lachman (una de las “muñecas” de  Dollhouse), si bien su desnudez tan desgarbada, puede llegar a decepcionar a más de un fan.
     El programa posee una preciosa presentación en la que destaca la figura mítica y simbólica del ouroboros, la serpiente que se muerde la cola como una representación del tiempo cíclico y el eterno retorno; de igual manera se puede apreciar en este mismo animal a la vara de Esculapio, que caracteriza a los médicos y a la medicina, teniendo en cuenta el tema de la ingeniería genética y otras biotecnologías, que tanta importancia poseen dentro de esta ficción.  Pero no hay que olvidar que los ofidios simbolizan, además, la tentación, la sexualidad y la astucia, todos ellos aspectos relevantes dentro de este show.  Asimismo, al final de cada episodio aparecen bellas imágenes en color dorado, a manera de grabados clásicos, que nunca se repiten y que tienen que ver con el desarrollo de su trama.

         
                                                   Sus hermosos créditos de apertura.

       Los protagonistas de esta gran serie, que menos mal ya está confirmada su segunda temporada y ojalá sea para el año que viene, así como que más extensa, son:

Takeshi Kovacs: El personaje principal del programa, es un hombre que en la práctica es un arma viviente, con un pasado lleno de recuerdos dolorosos, ya que desde niño pasó por varias vicisitudes, que forjaron en él a un hombre duro y, supuestamente,  desinteresado en tener relaciones interpersonales.  Tras una de sus tantas batallas, “falleció”, pero su pila fue guardada durante más de dos siglos, para luego ser despertado en otra “funda” y con el propósito de resolver un particular asesinato.  La llegada a este mundo tan distante al suyo, lo lleva a tener que adaptarse  rápidamente a él, encontrando aliados e incluso más que eso, además de unos cuantos nuevos enemigos.  Pese a las nuevas preocupaciones que ahora tiene, los recuerdos vuelven a su cabeza varias veces, entre ellos gente de su pasado, que no lo dejarán nunca tranquilo.  Originalmente es un mestizo japonés y europeo (¿ruso?), no obstante cuando regresa a la vida, ocupa una funda que más “gringa” no puede ser.

Renée Elise Goldsberry: Guapa, sexy e inteligentísima mujer afroamericana, líder del grupo de resistencia al que se une Kovacs en su otra vida, con el propósito de acabar con el sistema social imperante (en la práctica serían terroristas).  Entre los dos nace un romance y  ahora que el guerrero ha renacido, se convierte en una especie de conciencia suya.

Kristin Ortega: Valerosa policía de origen mexicano, quien toma a personal el regreso a la a la vida de Kovacs, siguiéndole la pista por más de una razón; de ahí que sus destinos terminan uniéndose más de la cuenta.  Como buena latina, posee un fuerte sentido de la familia.  De entre todos los protagonistas de este programa, llega a ser uno de las más interesantes y nobles.

Laurens Bancrof: El magnate responsable de que Kovacs haya vuelto de su sueño de siglos, es un sujeto muy complejo y que con todo el dinero y poder que posee, es capaz de hacer (casi) todo lo que anhela.  Casado, con dos hijos ya mayores y una esposa, representa todo lo que podemos encontrar en hombres y mujeres como él, que se creen más allá de la moralidad; no obstante tiene un interesante sentido del honor, que lo convierten en alguien que nos puede dar más de una sorpresa.

Miriam Bancrof: La femme fatale de la serie, resulta ser la esposa de Laurens, la rubia arquetípica manipuladora y acostumbrada a usar a los hombres a su antojo.  Tanto ella como su marido tienen una “relación abierta”, la que sobrepasa el siglo de existencia y que pareciera ser habitual entre su gente, quienes usan el matrimonio como una empresa, más que de un acuerdo entre personas que se aman. Como su esposo, tiene sus propios planes con el protagonista.

Reileen Kawahara: La hermana de Kovacs (¿Por qué razón ambos tienen distinto apellido? La verdad es que lo ignoro), fue en su primera vida un recuerdo doloroso más, por ser la otra mujer a la que amó y a la que perdió dos veces de manera bastante dramática.  En un mundo como en el que ahora vive, hasta lo imposible pareciera ser capaz de concretarse, de modo que a medida que la temporada avanza, nos enteramos de que la gente de nuestro pasado nunca termina por dejarnos.

Vernon Elliot: Hombre de ciencias que tiene más de una rencilla con Bancrof, se ve obligado a trabajar junto a Kovacs, a quien luego llega a conocer en una dimensión más humana y en contra de lo esperado; es así que entre los dos se fomenta una amistad, pese a que originalmente Takeshi había afirmado que no le interesaban los demás.  Elliot es además un hombre que se maneja bastante bien en la violencia, si bien posee un lado sensible que en especial tiene que ver con sus lazos familiares; sin embargo, perdió a su esposa en circunstancias muy duras y su única hija se volvió loca, viviendo su conciencia en el mundo virtual.

Poe: Inteligencia artificial autónoma que tal como dice su nombre, es igual al famoso escritor romántico.  Es dueño de un hermoso hotel llamado nada menos El Cuervo, tal como el célebre poema narrativo de Edgar Allan Poe, siendo su único cliente Kovacs.  El contrato económico entre los dos hace que este sirva devoción al “orgánico”, aunque luego es posible reconocer verdadero aprecio por su cliente y por otros de su especie.  Ama a los humanos y es, sin dudas, uno de los más carismáticos personajes de la serie. 

El gran Poe (en la ficción y en la vida real).

La otra saga de ciencia ficción de Orson Scott Card.

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     La serie de fantasía científica Del Retorno corresponde a una demostración del multipremiado autor gringo y mormón, de que bien era capaz de crear otra saga del género, distinta a la que le otorgó la fama, la de Ender y aun así manteniendo la misma calidad literaria, que lo ha convertido en uno de los mejores autores vivos de su generación y estilos. 
     Su primera entrega corresponde a La Memoria de la Tierra, publicada en 1992, con la que comienza esta pentalogía ambientada en un futuro de millones de años en adelante y en el que la humanidad ha abandonado su planeta natal luego de una terrible guerra.  El planeta que se convirtió en el nuevo hogar de la sociedad recibe el nombre de Armonía, como una promesa de que ya nunca más volvería nuestra especie a caer en los mismos errores del pasado.  La idea era abandonar para siempre los impulsos violentos, eliminando de por sí los deseos de supremacía de una raza o comunidad sobre otra y, con ello, dejando de lado la creación y el uso de cualquier tecnología que se podría usar como armas genocidas. 
     Es entonces que durante una vasta cantidad de tiempo, hombres y mujeres han vivido prácticamente en paz gracias a estas condiciones, pese a que con la diáspora se formaron distintas naciones, cada una con sus propias costumbres y lenguas.  Del planeta original solo quedan unas cuantas historias a medias entre los mitos y las leyendas… ¿Y cómo fue posible llegar a este tipo de utopía? Pues resulta que fue diseñado a propósito una IA (Inteligencia Artificial, o sea una forma de vida inteligente y autónoma, nacida de las ciencias y tecnologías de la cibernética y/o computacional) tan sofisticada, que gracias a la manipulación genética de los seres humanos, esta IA es capaz de controlar los impulsos, pensamientos y recuerdos de las personas, con el objetivo de evitar que la humanidad vuelva a tropezar con la misma piedra.
      Encontramos en esta historia el uso de computadores, incluso personales, además del uso de una tecnología muy avanzada del magnetismo, como de otras comodidades propias del mundo moderno y de una obra de ciencia ficción que presenta artefactos maravillosos.  No obstante, teniendo en cuenta la influencia “protectora” bajo la que se hayan, no hay medios de locomoción de desplazamiento rápido, puesto que podrían utilizarse para sojuzgar a otros: automóviles, barcos y aviones, por no mencionar tanques, sin dudas que podrían servir a propósitos más mezquinos.  Por lo mismo no hay armas de fuego, ni uso de la energía nuclear, si bien por los mismos desperfectos que ha tenido la IA, esto ya está cambiando en significativos detalles.  Así que es necesario tomar medidas drásticas para salvar (otra vez) a la humanidad de su naturaleza.

      El primer libro transcurre específicamente en la ciudad de Basílica, un matriarcado, y sus alrededores, donde  la entidad que fue creada para velar por la especie humana recibe el nombre de Alma Suprema.  Todo iba bien hasta que este ser, considerado hasta cierto punto como un dios, se da cuenta de que tras millones de años dedicado a su labor, se está echando a perder, por lo que poco a poco va perdiendo su dominio sobre la gente.  Es así que ya han empezado a germinar los primeros impulsos belicosos, lo que implica que unos cuantos reinos entren en conflicto entre sí y comience la producción de instrumentos mortales o máquinas que podrían ser usadas con fines guerreros.  Ante esta situación que claramente se agravará, el Alma Suprema encuentra que la única manera de recuperar su funcionalidad en un 100% y volver a mantener a la humanidad bajo el pacifismo, es haciendo un viaje nada menos que a la Tierra.  Para lograr su proyecto es necesario la ayuda de unos cuantos humanos, a quienes debe revelarse la verdad de todo, lo que hace entrar en escena a buena parte de los protagonistas.
     Se supone que esta saga, tal como otras obras de Orson Scott Card, fiel creyente de su fe y quien nunca ha eludido el tema religioso en sus obras, viene a ser una  extrapolación del libro sagrado de Mormón.  Ignorante soy al respecto y la verdad es que no me interesa ahondar en los dogmas de su teología, que en todo caso respeto bastante (pese a que tengo mis rencillas con el mismo Card por su homofobia, que no sé hasta qué punto es propia de su iglesia), así que no puedo develar los paralelismos entre este libro, el resto de su ciclo literario y los relatos de su doctrina; no obstante, sí como cristiano puedo reconocer elementos propios del Antiguo Testamento: De este modo, nos encontramos con una familia escogida por su “dios”, para llevar a cabo su proyecto, elegidos por la divinidad debido a su superioridad moral respecto a las demás, tal cual lo que podemos encontrar en las historias de Moisés, Abraham y de Lot respectivamente (la que en todo caso no resulta ser tan ideal o perfecta a diferencia de los ejemplos bíblicos).  De la misma manera entre los protagonistas hay profetas que se “comunican” con el Alma Suprema, los sueños son importantes como manifestaciones divinas de la verdad, se puede hablar de ciertos  milagros y los ritos religiosos cumplen un rol fundamental dentro de su desarrollo; tampoco podemos olvidar el nombre de la ciudad donde transcurre esta novela: Basílica (más religioso no puede ser).
     En contra de lo habitual con respecto a otras obras de su autor, el tema de la sexualidad, que tiende a ser obviado en la narrativa cardiana, es bastante fuerte en este título.  No estamos hablando de un erotismo explícito, que eso iría en contra de la misma esencia que es la pluma de Card; no obstante, sí los personajes actúan lascivamente, refiriéndose en varias ocasiones al sexo de manera más hedonista, que de forma romántica.  Por otro lado, en muchos diálogos hay uso de metáforas sexuales.  Todo esto, quizás, tenga relación con el importante detalle de que la nación en la que viven los personajes, tiene en su cultura muy definido el papel de hombres y mujeres, cada género con sus costumbres propias y viviendo la mayor parte del tiempo separados entre sí, salvo en ciertas excepciones como en los matrimonios (que son contratos renovados o no por las féminas) y durante el proceso de educación de los niños y adolescentes.  Es así, entonces, que al ser las mujeres tan distantes con los varones, estos las vean con mayor deseo que si las relaciones interpersonales entre ambos géneros fuesen más espontáneas y menos ritualistas.  Y no obstante dentro de esta sociedad hay prostitución femenina, las mujeres “decentes” escogen a diestra y siniestra a sus amantes (que no pueden subyugarlas), así como hay una especie de mujeres sagradas (llamadas agrestes, que andan desnudas y viven en el desierto, conectadas más que el resto con el Alma Suprema), que sí pueden ser “tomadas” por los hombres con menos resguardos por estos, aunque no las pueden dañar.  Pese a la división tan tajante entre ambos géneros, pasando buena parte de su tiempo con los de su mismo sexo, “impensable” (y en la práctica algo inverosímil considerando nuestra naturaleza) viene a ser la existencia de la homosexualidad y el lesbianismo, lo que se explica en todo caso por la propia homofobia de su realizador. 
     Aun cuando se trata de otro planeta, bastante lejano de la Tierra, al menos en este libro no es posible encontrarse con una flora y fauna originaria de ese lugar; al contrario, en repetidas ocasiones aparecen mandriles y camellos, que igual podrían ser especies autóctonas, que fuesen llamadas así por una supuesta similitud con sus contrapartes terrestres.


    Un tema que destaca harto en este título y, como no, de seguro en el resto de la saga (en estos momentos ya estoy gozando el segundo tomo), viene a ser el de la familia.  Se trata de un aspecto caro a la literatura de Orson Scott Card, como un valor que más encima viene a ser bastante importante para los mormones practicantes.  Es así que en lo que concierne a este libro, nos encontramos con una familia protagonista, conformada por 5 varones, 4 hijos y su padre, quienes son los destinatarios del Alma Suprema para cumplir sus anhelos de salvación.  Por otro lado, debe saberse que en Basílica los esposos no siempre viven juntos y en cambio sí lo hacen con los hijos de su mismo sexo, que más encima son  fruto de los distintos matrimonios que han tenido, mientras duró el contrato de ambos; obviamente una vez que los hijos crecen y se independizan, abandonan el hogar materno/paterno.  Pero lo interesante de esta familia (acá no existen los apellidos), es que para nada se trata de un ejemplo de verdadero amor filial entre sus integrantes, que bastantes rencillas hay entre los hermanos y los dos mayores incluso tienen conflictos con el patriarca; de igual manera, la relación con sus madres, en el mayor de los casos, no es la mejor…Por otro lado, en lo que concierne al lenguaje para referirse a los progenitores, se habla de Padre y Madre (ambos con mayúscula), lo que acentúa el rol destacado que existe de estas figuras en la sociedad basilicana.  Y sin embargo, hay nobleza en la mayoría de todos estos, que por algo han sido elegidos por el Alma Suprema (que nadie es perfecto).
     Los personajes principales del libro son:

Nafai: Si bien el protagonismo se comparte en esta obra, la cual está llena de personajes que van cobrando importancia a lo largo de su desarrollo, con sus propios capítulos centrados en ellos, se podría decir que este muchacho viene a ser si no el principal, uno de los más relevantes y carismáticos.  Es el penúltimo hijo de los 4 vástagos varones de Volemak, prominente hombre en su tierra y quien también posee un papel transcendental en esta historia.  A sus 14 años se ve mucho mayor, debido a su aspecto fornido.  Casi por accidente se entera de los propósitos del Alma Suprema, con la que llega a tener la mayor conexión con esta, de entre todos los de su género (ya que por lo general son las mujeres quienes están más ligadas a ella), lo que lo lleva a ser un pilar fundamental para la concreción del plan de dicha IA.

Luet: Uno de los mejores personajes del libro corresponde a una niña de 13 años y que cuenta con la capacidad de tener sueños proféticos.  Su propio lazo estrecho con el Alma Suprema, la une de manera crucial al destino de Nafai y su familia.  En muchos aspectos es mucho más madura que el chico, con quien en especial consigue su propia conexión significativa.

Issib: Otro de esos personajes que se hacen queribles y admirables gracias al talento de Card, viene a ser el hermano menor de Nafai, un chico inválido y muy inteligente, como culto, que usa una silla especial flotadora para trasladarse de un lugar a otro y mantener su independencia.  Tal como sucede con la relación entre los 4 hijos de Volemak, este y Nafai no se llevaban bien, hasta que las circunstancias los convierten en aliados, así como en mejores hermanos entre sí, al descubrir el más pequeño lo que hacía el Alma Suprema con sus congéneres. 

Volemak: El padre de Nafai, Issib y los dos hermanos mayores de estos, fue el primero de su familia en tener visiones y/o sueños provenientes del Alma Suprema, que le decían acerca de los tiempos aciagos que se venían.  Al ser un ciudadano importante y respetado por la gente de Basílica, hubo muchos que no dudaron de sus palabras, aunque no faltaron quienes pusieron en tela de juicio su cordura, entre ellos sus 2 hijos mayores.  Conocido por su sabiduría, ostenta el cargo de líder de su clan, uno de los grupos ancestrales y poderosos de varones que hay en la ciudad-reino, rol que en todo caso siempre ha sabido llevar con justicia.

Rasa: La actual esposa de Volemak es sin duda su contrapartida femenina, siendo una dama inteligente y muy valorada entre mujeres y hombres. Es la madre de Nafai e Issib, a quienes ama heroicamente, al igual que al padre de estos dos.  Posee una destacada casa de estudios en la ciudad, bajo cuya supervisión se encuentran numerosas pupilas.  Tuvo un primer matrimonio con Volemak, su alma gemela, y luego de terminar su “contrato” con él, tras pasar un corto periodo con otro hombre y al que ella misma “desechó” tras darse cuenta de su bajeza moral, volvió a casarse con Volemak, renovando año a año la relación. 

Husbidh: La hermana mayor de Luet, tal como esta es una niña (o más bien una adolescente) que posee ciertos poderes, si bien su talento especial es otro y por ello recibe el título de “Descifradora”.  Esto último consiste en ver las conexiones invisibles que hay entre las personas, sus acciones y los acontecimientos, de manera de encontrar respuestas a aquellos que está velado a los demás, pero que es importante manejar para que todo funcione correctamente.  Ambas muchachas nunca conocieron a su madre, una “Agreste” y fueron acogidas como pupilas de Rasa, quien luego las adoptó en lo que aquí llaman  “sobrinas”.  Como Luet es muy inteligente y bondadosa.  Además ambas hermanas son muy respetadas entre las mujeres por sus capacidades.

Elemak: El hijo mayor de Volemak, único descendiente suyo con otra mujer, es un tipo irascible que solo quiere poder y desprecia a sus 3 hermanos, a quienes nunca trata con dulzura (luego en el segundo libro de la saga, nos enteramos de que antes sí era alguien alegre y hermanable).  Obedece a su padre solo para conseguir su herencia y por todo esto, siente su orgullo mancillado cuando los dos menores de la familia se vuelven imprescindibles, tras los últimos acontecimientos.  Es violento, no de fiar y en general se le podría tildar como a alguien despreciable. 

Mebbekew: El segundo hijo de Volemak, también fruto de otro matrimonio suyo, al igual que el anterior no es una persona noble.  De oficio actor, gusta de las mujeres y posee bastante buena fama como amante entre estas.  Se deja controlar sin mayor resistencia por Elemak, tampoco tratando muy bien a sus hermanos menores.  Tal como Elemak, no cree en los vaticinios de su padre. 

Gaballufix: El gran villano de la novela, está emparentado en varios aspectos con la familia protagonista, pues en primer lugar tiene a la misma madre que Elemak, aunque no al padre, razón por la cual acá son considerados hermanastros; a su vez estuvo casado durante un breve tiempo con Rasa, quien le dio 2 hijas.  Por otro lado, es el segundo sujeto más importante en el clan donde está Volemak, deseando desde hace rato su cargo, lo que lo hace confabular contra este, ya que busca el poder completo en Basílica.  Cuando Rasa se dio cuenta del tipo de hombre que era, inmediatamente anuló su contrato con este.  Ha involucrado a ambos hijos mayores de su “enemigo” en sus planes, incitándolos a traicionar a su padre.


Pecados de omisión (segunda parte)

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Esta es la misma portada del primer libro en la lista que comparto hoy con ustedes
y nadie puede negar que en materia de estética era harto fea.


A todos esos grandes amigos con los que he disfrutado
 tantas veces la belleza de un buen libro y de una excelente historia. 
Si me tienen que crucificar por mis "pecados de omisión",
que sean ellos por saber mejor que nadie 
de esas meteduras de pata mías:
Marta González, Ledda Gaete, María Elena Francovich,
Cecilia Navia, Valeria Quintela, Juliana Lee,
Karla Karrizo, Julio Pichuante,
Bernardita Díaz, Rosita Sepúlveda, Marcelo Brito,
Miguel Acevedo, Marcelo López, Iván Piñeyro,
Leonardo Navarro, Ricardo Ruiz y Luciano Ortega.

     Ya es el momento de abrirme otra vez a ustedes, contándoles de otros “espantosos”pecadillos de omisiónde su servidor… 
      Harto que me gusta la obra de Clive Barker, desde que siendo un adolescente tuve el gusto de ver Hellraiser(por estos lares Puerta al Infierno) y esta se transformó en uno de mis filmes de horror favoritos. Lamentablemente el inglés, al que Stephen tan elogiosas palabras le dedicó cuando publicó sus rupturistas cuentos gore de los Libros Sangrientos, apenas ha sido traducido a nuestra lengua y por esa razón atesoro cada texto suyo que logro conseguir.  No obstante me he portado bien mal con este, pues me he perdido en 3 ocasiones la posibilidad de adquirir más obras suyas y hoy en día esas faltas me pesan sobre la conciencia bastante (¡Qué exagerado, je!).  El primer libro de este señor que me perdí de tener conmigo, corresponde nada menos que a su tercera novela, Sortilegio, otro de esos valiosos textos que nunca más volví a ver.  Un día, allá por los noventa, estaba en mi librería favorita, la Chilena, cuando casi escondido en una de sus estanterías estaba el único ejemplar de esta “fantasía oscura”, en una edición de bolsillo.  Yo ya hace rato que conocía a su autor, como bien les habrá quedado claro, así que me puse muy contento con ello; pero había un problema, la portada estaba doblada:

     - ¿Les quedan más de este libro?- Pregunté esperando una respuesta afirmativa.
     - No.

     Creo que de mis pecados de omisión,este es uno de los que más me remuerden la conciencia, porque dicha obra nunca más fue sacada en nuestra lengua y está considerada entre lo mejorcito de su autor.  Al menos aprendí a no volver a despreciar un libro “por su tapa”. 
      La segunda vez en que le hice un “desaire” a Barker, fue con una hermosa edición en tapa dura de su primera novela más o menos infantil, El Ladrón de Días, con ilustraciones suyas.  Aquella vez andaba yo por San Diego (famosa calle de Santiago de Chile, famosa por tener un montón de librerías, dedicadas a la venta de textos nuevos y usados), cuando me pasé a una tienda que tenía un montón de títulos que me interesaban, cuando me sucedió lo que ahora les cuento.  El tomo estaba impecable, sellado aún y muy barato… ¿Qué excusa tuve para no apropiarme de él? La verdad es que, a menos que me equivoque, parece que fue por el hecho de que no se trataba de una narración de “terror puro”… ¡Qué estupidez la mía! Y lo que más rabia me da conmigo mismo, es que tuve muchas oportunidades para comprarlo, si bien en la versión del mismo tamaño, aunque en tapa blanda (Más encima se lo compré a un amigo que tenía en esos años, para su cumple a manera de regalo, en vez de dejármelo para mí; pues el muy gil, que decía admirar también bastante al escritor, no fue muy expresivo que digamos, cuando recibió su obsequio que con cariño le hice.  Aquellos que comparten conmigo desde tales fechas, si es que se dignan a leer este post, a ver si lo reconocen).
     La tercera vez en que me porté mal con ya saben quién, no fue hace mucho, sino que ocurrió tan solo el 2017… ¿O fue el 2016? Como no me cansaré de decir, llevo rato ya lamentando que los editores hispanos no se interesen en sacar nuevo material de Clive Barker o de reeditar textos más antiguos suyos.  Y sin embargo, cuando tuve la suerte de encontrarme en más de una ocasión con la preciosa versión al castellano de Arabat, no la compré, porque al parecerme demasiado cara, preferí pillarla a un precio más barato… ¡Y, sin embargo, me gasto lejos mucho más plata en cada uno de los tomos inmensos Omni Gold Panini Marvel, que desde el año pasado llevo coleccionando con avidez! La verdad es que no he buscado en las tiendas esta obra (pues siempre la vi solo por azar en mis viajes), que también nos llegó acá su continuación.  Me comprometo con mi próximo sueldo solucionar esta mala decisión y ojalá no tenga que arrepentirme, otra vez, de mi torpeza.



     Mi escritor favorito es, como bien saben, Stephen King y el segundo en la lista Orson Scott Card, de quien ahora mismo estoy gozando una de sus sagas…Y el tercero, podría ser (que igual me cuesta decidirme con tanto/a escritor/a, que me seduce demasiado a la hora de disfrutar de sus ficciones), don Robert McCammon.  A este gran artista no lo he leído tanto como quisiera, que más injustamente que Barker, no ha sido tan traducido al español, como tampoco han sacado ediciones más recientes de sus viejos títulos.  Sin dudas mucho más talentoso que Clive Barker e incluso superior literariamente que Stephen King (tengo que ser sincero), los pocos libros que tengo de él, los he disfrutado como verdaderas maravillas de la prosa de los géneros del terror y la fantasía…
     Estaba en mis primeros años universitarios, en lo que llamo con cariño y nostalgia mi Edad Dorada, cuando comencé a comprar con el poco dinero que tenía libros y colecciones de otros autores.  En la calle San Diego, de la que ya les he contado, específicamente en la Plaza Diego de Almagro, donde hay varios kioscos dedicados al fino mercadeo de literatura, había en una esquina un puesto en el que un caballero muy amable vendía a precios insuperables libros de los que a mí me interesan.  Muchos volúmenes adquirí ahí, gracias a sus ofertas y nunca voy a olvidar que el vendedor (y dueño) me mostró el inmenso tomo que era El Canto del Cisne,en su edición de la colección Gran Super Terror de Martínez Roca.  Fue así que me lo recomendó, dejándome claro que si tanto me gustaba King, no podía dejar de tener y leer ese título del cual solo tenía un ejemplar.  Ni siquiera en la revista Fangoria, que coleccionaba en aquel entonces, había tenido noticias de ese escritor y nadie más me lo había señalado como “digno de mi atención”.  Como ya lo he dicho, era muy ignorante en mi juventud (y ahora espero serlo menos) y solo gracias a los amigos que fui haciendo, de los que he aprendido mucho a través de tantas constructivas charlas, he aprendido a valorar consejos como el que me dio ese señor.  La novela en cuestión, que ganó  el Premio Bram Stoker y fue nominada a varios certámenes especializados, se cruzó otras veces más en mi vida, hasta que desapareció por completo del mercado en estos lares y, luego de que ya supe de qué gran pluma era la suya, se convirtió en otro de esos libros que hoy me “penan”.
       Nunca olvidaré que en muchos puestos de la calle San Diego en los noventa, habían montones de libros apilados, a veces en plena calle dentro de una caja o sobre una lona, con valores tan rebajados, que parecían regalados.  Muchos de esos textos correspondían al de una editorial que creo ya no existe, Atlántida (de Argentina, a menos que me equivoque).  Eran tomos en tapa blanda, pero de esos grandotes y entre estos habían dos trabajos de Mc Cammon, Zephyr, Alabama (en realidad titulada en inglés como The Boy´s life) y que en español también se encuentra con el sensacionalista nombre de Muerte al Alba, que años después tuve el honor de comprar, prácticamente, de sorpresa un día de camino a mi casa tras salir del trabajo (y que me emocionó bastante cuando llegué a leerlo); el otro correspondía a Huida al Sur, cuya portada me gustaba mucho.  Estaban ambos tan baratos, que hasta un universitario como yo, que no trabajaba y vivía de la buena voluntad de sus padres, podía desembolsar el dinero sin problemas.  No obstante eran los tiempos en los que todavía ni siquiera me había leído al menos un cuento suyo, así que no tenía idea de lo que me estaba perdiendo.  Al final siempre me gastaba la plata en algunos de los autores que ya ubicaba o que por medio de la mencionada Fangoria,había llegado a interesarme.




       Hubo una época en la que como una vez ya conté en otra de mis entradas para el blog, intercambié unas cuantas películas en DVD con mi amigo Ricardo Ruiz, creador y editor de la prestigiosa revista virtual Insomnia, mandándonos títulos clonados para completar nuestras respectivas colecciones privadas, desde un lado de la cordillera a otra.  Eran tiempos del Messenger (mucho antes del “Feisbuk” y del “Guasap”, al menos para mí), y vez que pillaba conectado a RAR y este se encontraba lo suficientemente desocupado como para poder entablar una charla, nos dedicábamos a ello con harto regocijo por mi parte. Un día Ricardo me dijo que estaba barato por allá El Príncipe de los Infiernos (Baal), así que si quería me lo podía mandar, a lo que le respondí sin dudarlo que no era necesario, que ya lo hallaría en mi tierra. ¡Qué equivocado estaba! Ese libro, así como otros más suyos nunca tuve la suerte de pillar, que más encima el propio autor decidió sacarlo del mercado junto a otras 3 de sus primeras novelas, por considerarla de poco valor estético ¡Cómo puede pensar eso, si Sed de Sangre y El Buque de la Noche,que están entre este despreciado grupo de libros suyos, son verdaderas joyitas! Espero que el autor recapacite, que bien podría “mejorarlas” al menos o tal vez algún día en un futuro este texto sí llegue a mis manos (igual me parece que esta normativa suya, no se aplica a traducciones a otras lenguas, como lo que sucede con Rabiade Stephen King, quien decidió sacar este libro de circulación por sentirse responsable, en parte, de unos cuantos tiroteos en colegios perpetrados por estudiantes desquiciados y que supuestamente fueron influenciados por tal obra).

Por el amor a Shirley Jackson y a Richard Matheson (tercera parte y final).

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5- El Diario de Ellen Rimbauer (Telefilme).

     Un año después del estreno de la miniserie Rose Red, sobre un guión original de Stephen King, se estrenó en el transcurso de 2003 la adaptación televisiva de la novela precuela a esta obra.  Es así que teniendo de guionista al mismo autor del libro, Ridley Pearson, se optó por hacer una película para la televisión, en vez de una producción más larga y centrándose en la materia prima del texto, en vez de extenderla por medio de nuevo material, salido de la imaginación de su propio autor.  Pese a que esta obra no alcanza a llegar a la hora y media de duración, no deja de ser una fiel versión del volumen que la inspiró, conectándose de manera genial con los eventos transcurridos en la miniserie ya mencionada.
      Tal como sucede con la novela, este largometraje nos lleva por completo a las primeras décadas del siglo XX, enseñándonos el origen de la dinastía maldita de los Rimbauer, partiendo desde antes de la construcción de Rose Red, hasta mostrarnos su época de esplendor y de mayores terrores dentro de sus paredes. 
      Difícil resulta no comparar esta adaptación con el libro que la inspiró, más todavía si se gozaron tantos sus páginas.  Al respecto, se puede comenzare mencionando que los viajes realizados por el nuevo matrimonio protagonista, a lo largo del mundo, no se exponen con tanto detalle como en el libro, pero sí la puesta en escena destaca la significativa parada que viene a ser África y en la que se sella la estrecha fraternidad entre la protagonista y la admirable Sukeena.  Pese a que no ocupa mucho tiempo esta parte de la cinta, su ambientación y valor contrasta bastante con la belleza mortal que significa vivir dentro de Rose Red, así como el mundo urbano y “moderno” del Seattle  de aquellos años.  Solo las escapadas al barrio chino, de parte de los dos personajes femeninos principales, permitirá hacer otro cambio valioso de ambientación.
     Bien se podría decir que esta adaptación está bastante “suavizada” a la hora de presentarse a los televidentes, puesto que varios de sus elementos más escabrosos o bien están obviados o se solo se encuentran expuestos de manera implícita.  Esto sucede con el aspecto erótico dentro de su argumento, que es bastante fuerte dentro de la novela original y que no hay que olvidar que posee dos aspectos: uno monstruoso y salvaje, relacionado con la figura masculina y avasalladora de John Rimbauer y la otra, más amable y femenina de su esposa y la amante de esta. No hay duda sobre la personalidad propia de un obseso sexual del “villano humano” de esta historia, pero ello no se grafica en pantalla de manera tan directa y mucho menos se adentra el telefilme, en la extorsión sexual que hace a su propia esposa y hacia Sukeena; asimismo, la relación lésbica entre Ellen y su compañera a lo más se insinúa en el clímax.  De igual manera, uno de los mejores momentos del libro y más escabrosos, relacionado con una cobarde violación, también se minimiza bastante en la versión televisiva.  Se podría decir, entonces, que este descenso en la carga erótica, no solo viene a ser un consenso para evitar la censura y llegar a un mayor público, sino que desmejora en parte el sentido dramático del libro (puesto que las perversiones de John y el amor incondicional entre Ellen y su amiga, determinan bastante la atmósfera enrarecida de la trama). 


     En contra de lo esperado, no se filmaron de la misma forma algunos de los flashbacks presentes en Rose Red, sobre el pasado de los Rimbauer (que forman parte de los acontecimientos narrados en la novela, tal como sucede con la recordada sesión de espiritismo, en el que la casa le da su mensaje a Ellen), sino que optaron por hacer una nuevas versiones al respecto.  Esto se entiende, también, por el hecho de que 2 de los 3 personajes principales fueron ahora interpretados por otros actores, específicamente Ellen y John Rimbauer.  En cambio solo Sukeena volvió a ser encarnada por la misma actriz.  Cabe destacar que para el retorcido personaje de John, se contrató a un actor mucho más joven y guapo que el que aparece en la miniserie, ya que al ser esta vez personificado por el varonil Steven Brand, se quiso resaltar su lado más animal y fatal.
     Otro aspecto que puede llamar la atención al compararse el texto narrativo y su montaje audiovisual, tiene relación con otros convencionalismos estéticos, que se hicieron a la hora de trasladar el argumento del papel a la pantalla chica.  Esto tiene que ver con la apariencia que se le otorgó a 2 interesantes féminas que aparecen en la novela: la esposa del caído en desgracia socio de John Rimbauer y la médium china a la que acude en más de una ocasión Ellen.  Pues resulta que en el texto la primera es una mujer mayor muy poco agraciada, cuyo aspecto y personalidad justifican en parte el drama de la homosexualidad conflictuada de su marido, contextualizando mejor la época y sociedad en que se ambienta la historia.  De igual manera, la vidente en el papel es una inmensa mujer obesa, que le da tanto un aire esperpéntico (como a la anterior mencionada), además de una dimensión extraordinaria, como de igual manera maternal.  Y es que en el telefilme la primera fue actuada por una bella actriz mucho más joven y en el caso de la segunda, se contrató a una mujer más menuda y de aspecto frágil.  En realidad habría sido genial que mantuvieran todo esto tal como en el papel, aunque queda claro que en los tiempos en los que se realizó esta adaptación, la televisión aún no estaba tan preparada para tales grados de efectismo (bueno, salvo honrosas excepciones).
     Y sin embargo, pese a todos los cambios que se hicieron, esta versión no deja de hacerle honor al texto que la inspiró y a la misma miniserie, que dio paso a todo esto.
     Sí se repitieron el plato el director Craig R. Baxley, quien volvió a hacer un solvente trabajo tras las cámaras y el compositor Gary Chang, dándonos hermosas melodías para amenizar esta igualmente recomendable producción.


                                                                         Tráiler.

Es un placer leerlo.

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     El título que encabeza este post, es lo que sin duda sintetiza mi opinión personal a la hora de evaluar mi experiencia con la novela La Llamada de la Tierra,de Orson Scott Card, la segunda novela de la Saga del Retorno.  Esta secuela comienza en la práctica inmediatamente después de la revelación que se hace a la familia protagonista, con respecto a los planes del Alma Suprema, la IA que cuida y controla a los humanos habitantes del planeta Armonía. 
     Como era de esperarse en su autor, la trama se acompleja bastante y con ello es posible encontrarse con una obra mucho mejor que aquella que le precedió, en la que no solo regresan varios de sus personajes ya conocidos (y que en algunos casos se han ganado los corazones de los lectores), sino que se introducen unos cuantos más y que convierten esta segunda parte de la saga en el verdadero placer que es su lectura.
     La familia de Volemak ha sido escogida para regresar al planeta madre, tras millones de años de exilio de la humanidad en Armonía y sus 4 hijos, frutos de 3 matrimonios (y mujeres) diferentes son parte fundamental dentro de todo esto, en especial los dos menores que son lejos los más nobles de todos y cercanos a la mismísima Alma Suprema.  Es necesario que participen del viaje todos estos varones, porque dentro del plan que hay se encuentra la necesidad de que su línea genética se propague, al repoblar con sus descendientes a la Tierra; por esta razón requiere cada uno de ellos una esposa, por lo que deben regresar a Basílica para realizar luego su viaje acompañados por las féminas.  Solo la unión de años ya entre Rasa y el patriarca está segura, así que buena parte del argumento de este libro, tendrá que ver con la manera de cómo cada uno de los vástagos de Volemak consigue a su propia compañera; cabe decir que la distinta manera en que todos estos logran desposarse, deja en claro bastante el tipo de personas que son.
      Pero lo recién mencionado no es nada comparado con la aparición en sus vidas del general Mooz, un militar de alto rango, de un reino vecino y cuyo afán de poder es tan grande, que es capaz de negarse al control del Alma Suprema (a quien llama Dios, como el resto de su gente).  Esta vez se trata de un antagonista bastante diferente al detestable Gaballufix, que conocimos en La Memoria de la Tierra, puesto que en contra de lo esperado, logra simpatizarnos, pese a lo maquiavélico que llega a ser: ya que se trata de un hombre bastante inteligente y con cierto grado de nobleza, virtudes que lo encumbran lejos por sobre el anterior villano.   Es así que el error de uno de los protagonistas ya conocidos, provoca que Mooz llegue junto a su ejército, nada menos que hasta las puertas de la ciudad de las mujeres y tras una ardid muy ingeniosa suya, consiga complicarles la vida a nuestros héroes (y antihéroes) más que nunca.
     El papel que cumple el Alma Suprema en hombres y mujeres como protector, que además vela porque estos no atenten más de la cuenta contra los suyos, nos deja claro esta vez con mayor grado la importancia del libre albedrío dentro de la saga.  Lo anterior, es reconocible en la conducta de cada uno de los personajes, al aceptar o no seguir con los designios de su guardián, algunos abrazando de buena manera los caminos designados por la IA, otros como colaboradores en pro de un bien mayor y olvidándose de sus resquemores y otros solo como un medio para su propio beneficio.  No nos podemos olvidar de Mooz, quien se declara a sí mismo como enemigo de Dios, puesto que aunque no existe el ateísmo propiamente tal dentro de esta ficción, su actitud si nos lleva al terreno del rechazo directo a la divinidad.  Podría catalogarse esta situación como una especie de voluntarismo nietzscheano, ya que ve a la religión como un impedimento, para que el ser humano pueda sobresalir bajo sus propias capacidades.
     Volviendo a Mooz, no se puede dejar de lado que uno de los primeros motivos que lo lleva a realizar su rebelión, viene a ser el viejo tema de la venganza.  El autor aborda este tópico de manera bastante interesante, al relacionarlo con el nacionalismo y la historia real de los pueblos oprimidos (y aniquilados) por otros, que ostentan la supremacía de la raza.  Si bien el general actúa a primera vista como un hombre codicioso y violento, que sin dudas estaría dentro del territorio de los personajes malvados, nos deja claro de que existen matices y que nadie llega a ser un villano de la nada (en otras palabras, no encontraremos malos de opereta en este tipo de obras, que no por ser de ciencia ficción, dejan de ser reflejos del mundo tal como es).
     Mooz y la cultura dentro de la que ha crecido, es un individuo que podría considerarse con facilidad como un misógino, ya que desconfía de la independencia de las mujeres, relegando su papel al de simples amas de casa y objetos de deseo.  De este modo su conducta al respecto, como claro ejemplo de la idiosincrasia de su pueblo, pone en el tapete la eterna discusión sobre matriarcado versus patriarcado, feminismo y machismo.  Cabe recordar que en Basílica quienes tienen el poder son las damas, las que poseen un gobierno sabio y benigno en muchos aspectos; en cambio en la patria “de acogida” de Mooz, mandan solo los “machos” y por lo mismo en este otro lugar sí es posible que aparezcan aberraciones como los nacionalismos, afanes expansionistas y la guerra.  Queda a manos del lector reflexionar acerca del significado de todo esto.  En todo caso, el prejuicioso Mooz encuentra en la formidable Rasa a toda una contrincante, a quien incluso llega a respetar y admirar, así como luego otras féminas terminan dándole las mayores lecciones de su vida.

     “—Por favor, llámame Moozh. Es un apodo que sólo permito usar a mis amigos. 
       —Yo no soy tu amiga. —Ese apodo significa «esposo» —explicó él. 
       —Sé lo que significa, pero ninguna mujer de Basílica te llamará así a la cara. 
       —Esposo —dijo Moozh—, y Basílica es mi prometida. La desposaré, la llevaré al lecho y ella me dará muchos hijos. Y si no me acepta como esposo de buen grado, la poseeré de todos modos, y esta bella ciudad terminará doblegándose. 
       —Esta bella ciudad terminará sirviendo tus cojones en una bandeja, general —replicó Rasa—. El último dueño de esta ciudad lo descubrió cuando intentó hacer lo mismo que tú.   
       —Pero él fue un necio. Lo sé, porque te perdió a ti. 
       —No me perdió a mí. Se perdió a sí mismo. Moozh sonrió.”

    Pero no solo el “cabeza mojada” (tal como llaman despectivamente los basilicanos a su gente, por la costumbre de su pueblo de echarse en la cabeza aceite) aparece como alguien de cierto carácter nefasto a lo largo del libro, puesto que nos volvemos a encontrar acá con Rashgallivak, quien fuera otrora la mano derecha de Volemak, cuando este último era líder de su clan y el que tras las triquiñuelas del villano Gaballufix, se queda con su rol dentro de dicha comunidad.  Pues si antes vimos a este hombre como alguien engañado por el “malo de la historia”, que nos parecía una persona de principios, ahora llegamos a conocerlo mejor y con él es posible darnos cuenta de que en realidad no era tan noble como creíamos.  La tremenda sorpresa que nos depara su verdadera naturaleza, nos lleva al terreno de la codicia y, hasta cierto punto, de la envidia.  Luego queda expresado por medio de la narración, otra dimensión de la oscuridad del corazón humano, al contrastar el mal que habita en este personaje, con el de otros sujetos de condición despreciable, en lo que va de la saga.  
     Para el mormón practicante que es Orson Scott Card el sentido de la familia es bastante importante y tal como lo he afirmado en otros posts que le he dedicado, ello es posible identificarlo en todo su esplendor a través de sus emotivas ficciones.  Puesto que sus personajes mantienen un apego bastante a los suyos.  Es dentro de todo esto, que destaca una vez más la presencia de las dos hermanas que son Hushibd y Luet, ambas formidables personas pese a su juventud y que se quieren con todo su ser.  Es entonces que aparecen dentro de la historia otras dos hermanas, quienes a diferencia de las anteriores son artistas y no “mujeres sagradas”, pero que además carecen de la humildad y la gentileza de sus contrapartidas.  Sevet y Kokor son hijas de Rasa, producto de su breve matrimonio con Gaballufix, habiendo heredado el materialismo y la falta de criterio de su padre; de este modo queda de manifiesto esa idea de que “no elegimos a nuestros parientes”, que la noble Rasa hartas penurias debe pasar por culpa de sus hijas y, sin embargo, les demuestra, pese a todo ello, su incondicionalidad como madre.  Resulta difícil no comparar a las hijas consanguíneas de esta última con sus dos “sobrinas” y discípulas, siendo estas otras dos verdaderas hijas espirituales de la matriarca. 

    “Kokor se internó en la oscuridad, dirigiéndose a la Villa de los Pintores. Le palpitaba el muslo encima de la rodilla, en la zona con que había golpeado la entrepierna de Rashgallivak. Tal vez se le hiciera un moretón y tuviera que maquillarse las piernas con una capa espesa. Qué fastidio.
       Padre ha muerto. Debo ser yo quien avise a Sevet. Que nadie la avise primero. Y asesinado. La gente hablará de esto durante años. El blanco del luto me sentará muy bien. Pobre Sevet. Su cutis parece rojo como una remolacha cuando se viste de blanco. Pero no se atreverá a dejar el luto mientras yo lo lleve. A lo mejor decido llevar luto por el pobre papá durante años y años.”

    Otro nuevo personaje femenino que es introducido en este libro (bueno, para ser sincero, fue Kokor o Sevet quien apareció brevemente en un momento de La Memoria de la Tierra, pero solo recién en la segunda parte de la saga, ambas consiguen definirse dentro de los acontecimientos), viene a ser otra estudiante de Rasa: la destacada genetista Shedemei.  Mucho mayor que las otras 4 relacionadas con la esposa de Volemak,  dedica parte de su tiempo a dictar cátedra en la casa de su maestra.  De espíritu crítico, la actividad a la que se dedica nos entrega un interesante cuadro de 3 de los aspectos más importantes dentro de la sociedad humana y su cultura: la religión (Hushibd y Luet), el arte (Kokor y Sevet) y la ciencia (ella misma).  Increíblemente, esta vez la ciencia representada por Shedemei toma un aspecto benigno, a diferencia de lo que en otras obras de ciencia ficción, viene a tener ribetes más negativos; de igual manera la fe a través de las dos huérfanas, también está representada como algo de carácter positivo (lo que va en concordancia con un autor tan devoto como Card); y en cambio el arte, en vez de construir belleza, se presenta como una cortina bajo la que se esconden seres egoístas, que usan sus encantos como un medio para esconder la podredumbre de sus espíritus.
     Tal como ya se afirmó, este libro resulta lejos mucho mejor que el anterior, de igual manera por el importante detalle de que en sus páginas, se encuentra en mayor medida a ese Orson Scott Card que sus seguidores hemos llegado a amar sin tapujos: Me refiero al autor capaz de llevar a cabo con sus escritos momentos en verdad emotivos y en los que sus carismáticos personajes, demuestran con creces no solo su inteligencia, sino que su tremenda humanidad a través de su nobleza y enorme capacidad para amar.  Al respecto, varias son las instancias en las cuales el lector se maravilla con este aspecto caro al escritor, quien con una prosa poética, que está a la par de colegas suyos como Ursula K. Le Guin, Ray Bradbury y Neil Gaiman, consigue acaparar toda la atención de uno.
      Con respecto a lo afirmado en el párrafo de arriba, no se puede dejar de lado ambas intervenciones de otro personaje femenino, que tiene su debut en esta novela: Sudor.  Se trata de alguien cuya vida es relatada casi a manera de relato enmarcado, dentro de la novela, puesto que el capítulo dedicado a ella en apariencia podría ser independiente a la trama central, pese a sus claros nexos con ella.  Una vez que vuelve a aparecer en la acción, se cierra de magnífica forma todo un círculo argumental, que a más de alguien lo deja asombrado (si es que no le saca una lágrima por ahí).  Cabe mencionar que la vida de esta mujer, se encuentra inexorablemente ligada a las de 3 de los protagonistas. 

      “—Madre —dijo su hijo mediano—, creo que estás llorando por un sueño. Despierta. Sed despertó.
       —¿Qué te ha pasado? —preguntó el niño. Era un buen niño, y ella no quería abandonarlo. 
       —Debo emprender un viaje —dijo Sed. 
       —¿Adonde? —A un lugar lejano, pero volveré a casa, si el Alma Suprema me lo permite. 
       —¿Por qué debes irte? 
       —No lo sé. El Alma Suprema me ha llamado, y no sé por qué. Tu padre ya está trabajando en los campos. No se lo cuentes hasta que venga a comer al mediodía. Para entonces estaré tan lejos que no podrá seguirme. Dile que le quiero y que volveré. Si desea castigarme cuando regrese, me someteré de buen grado a su castigo. Pues preferiría estar con él, y con nuestros hijos, que ser reina en cualquier otra tierra. 
      —Mamá —dijo el niño—, sabía que ibas a marcharte desde hace un mes. 
      —¿Cómo lo sabías? —preguntó ella. Y por un instante temió que también él sufriera la maldición de la voz del Alma Suprema. Pero el niño no tenía la locura sagrada, sólo sentido común. 
      —Siempre mirabas al noroeste, y Padre nos contó que tú habías venido de allí. Pensé que deseabas ir a casa. 
      —No, no quiero ir a casa, porque ya estoy en casa. Pero debo cumplir con un encargo, y luego regresaré. 
      —Siempre que el Alma Suprema te lo permita. Ella asintió. Luego cogió un paquete de comida y un odre de cuero lleno de agua, y emprendió la marcha.”

      De igual manera se pueden mencionar la intervención de la “Descifradora” Hushbid, para que los mercenarios enmascarados de Rashgallivak no se salgan con las suyas, una vez que entran a la casa de Rasa; así como también destaca la conversación privada entre el heroico Nafai y Mooz, cuando el joven con toda determinación llega hasta donde el general, para evitar que se produzca un inútil derramamiento de sangre. 
      Luego del impactante final de esta novela, no queda otra que querer leer de inmediato la siguiente entrega, algo que sin dudas llevé a cabo y que aún disfruto al terminar estas palabras.


Pecados de omisión (tercera parte).

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     Tanto que me gusta don Howard Phillips Lovecraft y ni siquiera me he leído la mitad de su obra publicada; para qué hablar de ese legendario detective londinense que es Sherlock Holmes, del cual todo lo que escribió su creador, Sir Arthur Conan Doyle, apenas he revisado 4 de sus libros (la primera colección de cuentos y 3 novelas suyas).  Otro pecado de omisión, que es solo cosa de ponerme en campaña para resarcirme con facilidad de ello , pues hace rato que tengo todos sus títulos…
     En abril se celebra en Chile (y supongo que en buena parte del mundo) el Mes del Libro, que con un solo día pareciera no alcanzar.  Es así que en la Plaza de Armas de Santiago, que data desde tiempos de la Colonia y está lleno de edificios centenarios, se lleva a cabo durante una semana o dos una pequeña feria del libro, a la que no dejo de asistir al menos un par de veces.  Pues resulta que en una ocasión, hace poco más de 6 años atrás, comenzaron a llegar por estos lares los libros de la llorada editorial La Factoría de las Ideas, que más encima no estaban tan caros que digamos.  Fue entonces que me encontré con un tomo muy especial: Sombras en Baker Street ¿Y de qué trataba este interesante título? Resulta que su premisa no podía ser más ingeniosa, ya que se trataba de contar nuevas aventuras del famoso sabueso de Scotland Yard, aunque de una manera muy especial; puesto que la idea era presentar relatos actuales escritos por varios autores, consagrados la mayoría, ambientándolos en escenarios lovecrafnianos.  Yo andaba con plata ese día y el tomo estaba barato (¡Solo 5 luquitas, para que vean lo tonto que fui!), no obstante una vez más me estupidicé y como que me dio algo así como una ataque de ponerme ahorrativo.  Creo que nunca más volví a verlo, al menos con un valor tan mínimo.  Cuando le conté todo esto a mi querido amigo Miguel Acevedo, casi me linchó:

      - ¡Cómo fuiste tan tarado, compadre!- Más o menos esa fue su reacción y la verdad es que yo estaba de acuerdo con él, je. 

      Vez que Miguelito se acuerda de tal afrenta, me recuerda como si fuera mi propio Pepe Grillo mi error.  En marzo de este año ambos hicimos un viaje dominical de compras ñoñas y nos encontramos con un nuevo local, bastante lindo, por cierto, dedicado a figuritas de acción, cómics y libros.  El dueño, muy amable él, tenía bien claro las joyitas que poseía a exhibición y tentación de su clientela; entre las tantas perlas que vendía, contaba con un ejemplar de Sombras sobre Baker Street… ¿A unas 30 lucas? (tal vez más). Miguel me miró otra vez con ojos asesinos y yo con humildad volví a aceptar mi cruz.
    Hace casi 3 años atrás estuve muy delicado de salud y casi me morí.  En esa época, el 5 de julio de 2015, cumplí los 40 con las pocas ganas en las que me tenía mi enfermedad y a los días después fui internado de emergencia. Pasé 2 semanas con muchos cuidados en una clínica y luego me  tocó alrededor de un mes y medio de recuperación, que si bien no exigía reposo absoluto, sí me obligó a tomarme una licencia médica (que para ser sincero, disfruté bastante, ahora que tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que más me gustaba).  Cuando volví de mi paso por la clínica, el mismo Miguel que ya conocen, me visitó en mi hogar ahora que estaba mejor.  Aquella vez, como un obsequio atrasado por el festejo que no pude realizar, me trajo Objetos Frágiles, una antología de cuentos de Neil Gaiman y que fue el primer libro de ficción que leí tras la nueva oportunidad que se me dio para vivir.  Queda claro que ese volumen es muy significativo para mí y que entre todo lo valioso que me es, se encuentra el detalle de que además su primer cuento, viene a ser nada menos que el cuento de Gaiman contenido en Sombras en Baker Steet.  Tras gozar tanto Estudio en Esmeralda, una vez más sentí esa culpa por no haber desembolsado, ille tempore,el poco dinero que me pedían por tan formidable antología.
      Aprovecho de contarles que al recordar lo de más arriba, se me humedecieron los ojos.

Este mismo tomo fue mi primera lectura de tan formidable saga.

      Otro autor del que me quejo que no lleguen, al menos por acá, nuevas ediciones de sus libros y sea igualmente difícil encontrar versiones antiguas de estos al español, es Fritz Leiber.  Autor que tuve el gusto de conocer en mi adolescencia, cuando era socio del Instituto Chileno-Alemán, al encontrarme en una de sus estanterías con uno de esos bellos tomos amarillos de la colección Fantasy, de su ciclo de “Espada y Brujería” de Fafhrd y el Ratonero Gris.  Recuerdo que llegué feliz al colegio a mostrarle feliz el volumen que me había traído a casa, a querida profesora de Castellano, quien me dijo que no le gustaba mi lectura.  Puro prejuicio, de quien nada sabía que se trataba de un escritor de renombre y multipremiado. 
     Aluciné con mi primer acercamiento a este narrador y a medida que corrió el tiempo, pude comprarme unos cuantos fascículos de la saga que he mencionado; además tuve la dicha de conseguirme Esposa Hechicera, una inolvidable novela de terror que juega con la idea de que...¡Todas las mujeres son brujas! Debo mencionar que fue un reportaje en la recordada revista Starlog (cuando a principios la sacaba Ediciones Zinco, bajo el nombre de StarFicción), dedicado a Leiber, el texto que terminó por despertar mi aprecio a tan gran autor.
     Al menos más de una década de mi vida, había pasado desde la última vez en que me leí algo de este maestro de la narrativa, cuando un día paseando por la Plaza Diego de Almagro (de la que ya les he contado) hallé a solo una luquita o dos, su novela El Milenio Verde.  Era una bella edición usada, muy bien cuidada, de esas que bien sabía que ya no quedaban otros ejemplares, salvo en bibliotecas privadas.  Dinero no me faltaba y sin embargo otra vez mi inteligencia bajó considerablemente en segundos ...No he vuelto a tener otra de sus obras en mis manos. 
     Pareciera que por muy «viejo» que uno se ponga y que crea que ha crecido como persona en la vida, a larga se cometen los mismos errores de siempre.
     Ahora que he escrito sobre todos estos yerros, espero al recordarlos tener más claro que se deben aprovechar a como de lugar, oportunidades como las que he dejado pasar.
    El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra.

No encontré la portada de la traducción de El Milenio Verde, así que por eso puse esta otra (que me encantó).
Tal vez mi memoria me falle y a lo mejor el libro de aquella ocasión era otro (puede ser que El Planeta Errante).

Otro éxito internacional de la televisión española.

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      Luego de haberme gozado las 3 temporadas de El Ministerio del Tiempo y haber visto un montón de buen cine español desde mi infancia, al punto de que hoy en día el realizador Alex de la Iglesia es uno de mis directores favoritos, no pude resistirme a las recomendaciones de varios de mis amigos (y hasta de un alumno, al que reté cuando me pr opuso que para el Día del Libro en nuestro colegio, su curso mejor se disfrazara de los personajes de la serie de la cual hoy les hablaré, en vez del Zorro, como homenaje al famoso personaje y a Isabel Allende, quien hizo una novela sobre el famoso héroe de origen español)…Y así fue como llegué hasta La Casa de Papel, que me acabo de terminar de ver hace poco más de una hora.  Claro que para cuando termine de escribir este post, revisarlo y subirlo al blog, quizás demore unos dos días más en el mejor de los casos, pero al menos tendré un tiempo para madurar mis ideas al respecto y que en todo caso comenzaron a formarse desde que el show me enganchó desde el principio (la verdad es que demoré casi una semana en esta labor).  En todo caso, la publicidad en Netflix también fue la culpable en llevarme a verla, que no pude dejar de reconocer en quién estaba inspirada la máscara de sus protagonistas, uno de mis pintores predilectos más encima.
      Su llamativo nombre hace alusión, en primer lugar, al lugar donde transcurren gran parte de sus acontecimientos: la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, o sea, la institución en la que la Madre Patria produce (y fabrica) los preciados billetes euros, usados en toda la Unión Europea (bueno, de seguro que en el resto del Viejo Continente hay otros sitios dedicados a ello ¿No?).  A este sitio llega la mayoría de sus antihéroes, quienes han formado una banda que por meses estuvo preparando el atraco del siglo, para irrumpir en él y de una manera muy especial, con rehenes y todo, con el propósito de robar una cantidad impresionante de millones.  Sin embargo, también podría haber una segunda lectura para su título y que hace referencia a la fragilidad de nuestros planes y vida en general, que tal cual el papel, están propensos a derrumbarse con facilidad.   
     Es así que la serie trata, por una parte, acerca del grupo de ladrones que lograron entrar al recinto, usando una vez en él sus propias máquinas para producir el ansiado dinero y luego escapar ilesos de la manera más impresionante.  Asimismo, se retrata el punto de vista de los agentes encargados de resolver el entuerto, que tal como se van sucediendo las cosas, los bandidos tienen las de ganar, puesto que quien está detrás de asalto, en todo momento se les adelanta a los representantes de la ley y el orden.  Tiempo han tenido los infractores para preparar el crimen, de una manera que no deja de sorprendernos como espectadores el ingenio de su líder, lo que también se escenifica a través de varios flashbacks.   Además la trama también se centra en algunos de los rehenes, quienes cobran su propio protagonismo y que al momento del atentado se vieron obligados a participar de todo este atraco, que dura varios días desde que los bandidos se hicieron con el edificio.
     Hay mucha acción y suspenso a lo largo de sus dos temporadas, que para nada debe envidiarle esta producción a las típicas gringas, que por lo general conoce el público.  A su vez encontramos una grata dosis de humor que ameniza todo el conjunto, luego del elemento más dramático que otorga a la serie verdaderos momentos emotivos, ya que en contra de lo que se esperaría en una serie sobre criminales y un asalto armado con secuestrados incluidos, ninguno de los personajes que aquí aparecen se podrían tildar de malvados: puesto que los mismo ladrones no son en realidad tipos desalmados y tampoco se trata de personas que amen la violencia y la crueldad, ya que su plan para hacerse con el dinero es tan extraordinario, que ni siquiera pretender abusar de sus rehenes.
    Una vez que comienza la acción dentro del edificio tomado, no solo la policía y otras autoridades están pendientes de lo que está pasando, pues ante un hecho noticioso como este, claramente de carácter internacional, no podía faltar la atención y opinión pública.  Es así que por medio de la prensa, que se pone a cubrir todo esto y la manera de la que se valen los personajes de ello, podemos encontrarnos con el tremendo papel que han tomado en nuestras vidas las telecomunicaciones…Que tal como queda muy bien retratado en esta serie, se cumple el viejo adagio de “Quien controla la información, controla el mundo”, pues en numerosas ocasiones somos testigo de cómo esta idea es cierta. 
    Teniendo en cuenta lo dicho más arriba, resulta difícil no sentir simpatía por más de uno de los atracadores y más todavía hacia el autor intelectual del atraco, sin dudas el mejor personaje de todo el programa.  En todo caso, esto es gracias al mismo trabajo de los actores detrás de cada uno de ellos, así como en lo que concierne a otros personajes, que convierten a La Casa de Papel en una excelente propuesta y/o alternativa, para ver algo que tal vez no sea tan original, aunque sí muy divertido y bien hecho. 

"Hyperion" gratamente sorprendido por estos adorables asaltantes.

    Al revisar la historia detrás de gran parte de los personajes, al menos de aquellos que toman mayor relevancia entre principales y secundarios, podemos darnos cuenta cómo en su humanidad se nos muestra que en cada uno de nosotros hay matices.  De este modo, la complejidad detrás de la personalidad de los protagonistas, los hace sin dudas verosímiles y entrañables, puesto que tal como son caracterizados, queda constancia que en cualquier persona podemos encontrar un sinfín de virtudes y que los hacen admirables pese a sus debilidades: la capacidad para el amor, para entregarlo y requerir de él, la lealtad y la fraternidad, el valor y el honor, son potencialidades a las que todos tenemos acceso…Y tal como queda de manifiesto en esta serie, es solo cosa de detenernos a conocer a quienes nos rodean, no dejarnos llevar por los prejuicios y las caretas de los demás.
     El argumento fue dividido en Partes 1 y 2, en lo que concierne a sus temporadas; ambas quedaron muy bien unidas, pese a la diferencia de meses entre la realización de una y otra, puesto que en la ficción no transcurrió más de un minuto entre el último episodio de la primera y el primero de la siguiente.  La parte 1 cuenta con 13 episodios y la 2 con 9, carentes todos ellos de título propio; no obstante en Wikipedia cambia la cantidad de capítulos y estos sí poseen nombre; quizás para la comercialización en el extranjero por parte de Netflix, se dispuso de otra manera y he ahí el cambio.  Una parte 3 ya está asegurada, en la que se supone regresará la mayoría de sus personajes, aunque para no “cagar” el genial cierre de todo, correspondería a una precuela, mucho antes del asalto y si es así le darían en el clavo. A ver cómo les queda, que la el destino de sus personajes se cerró memorablemente y si continuaran sus andanzas, el nombre del programa ya no estaría tan justificado.
     No se puede dejar de lado su bello tema de los créditos de apertura, una canción hecha a propósito para el show y que en contra de lo esperado, teniendo en cuenta el nacionalismo que caracteriza a muchos españoles, está interpretada en inglés (¿Quizás para internacionalizar más su producto?).  El precioso tema musical acompaña a una maqueta, que representa al lugar donde transcurre la mayor parte de la trama.
     En cuanto a los personajes, debe saberse que los protagonistas, que salvo uno el resto son todos los “criminales”, tal cual como sucede en la rancia tradición de estas historias y en la vida real, tienen alias y ellos, sin duda, reflejan en parte su personalidad.

Luego de leer el listado de más abajo, adivinen quién es quién.

Inspectora Raquel Murillo: De todos los personajes principales, la única que no forma parte de la banda que se toma la “Casa de Papel”.  En cambio, es quien lidera a las fuerzas policiales encargadas de desestabilizar el atraco, liberar a los rehenes y apresar a los culpables.  Es una guapa mujer, bastante sexy cuando la ocasión lo requiere, quien detrás de su formalidad, luego de su fracaso matrimonial, oculta a una persona marcada por su soledad y necesidad de amor.  Muy inteligente e intuitiva, es también voluntariosa, ya que no desiste de sus objetivos hasta conseguir lo que quiere.  Junto al líder de los asaltantes, es el otro mejor personaje de la serie, ya que en muchos sentidos es su contrapartida y su complemento.

Salva Martín / Sergio Marquina «El Profesor»: El hombre que está detrás del atraco y que por sí solo ha orquestado todo, es alguien extraordinario; puesto que ha conseguido que una acción tan intrépida sea efectiva, sin víctimas si es posible, agrupando a personas tan dispares como las que le secundan  De apariencia insignificante (no se trata de ningún adonis, aunque “tiene lo suyo”), posee tantos recursos, que es toda una caja de sorpresas.  Su capacidad para adelantarse a todo y a todos, así como para improvisar ante lo fortuito, lo convierte en un personaje de antología y que bien los gringos lo quisieran tener en sus producciones.  De pasado misterioso, solo en la Parte 2 conocemos algo de los verdaderos motivos para llevar a cabo su plan.  En contra de lo esperado, siente por Raquel un interés sentimental, que puede peligrar su empresa, a quien la conoció como rival primero y a la que luego usa en cierta manera para seguir controlando los acontecimientos.  Es para los asaltantes alguien de absoluta confianza, pues saben que nunca los defraudará.

Silene Oliveira «Tokio»: Una de las dos mujeres que forman parte de la banda de atracadores, siendo además con quien parte la serie, ya que oficia de narradora de esta, por medio de monólogos muy bien realizados.  En contra de su lado más intimista y poético, que solo llegamos a apreciarlo a través de su voz en off, es uno de los miembros de su grupo más dispuestos a la confrontación física y verbal, lo que es en ella tanto su fortaleza como su debilidad.  A propósito o no, su apariencia recuerda a la protagonista de las películas hollywoodenses de Resident Evil, como bien su apodo puede ser una referencia a todas esas heroínas femeninas, que podemos hallar en los anime.  Bajo su dureza también es posible encontrar a alguien devota a su gente.

Andrés de Fonollosa «Berlín»: Quien cumple la función de ser el mandamás del equipo, una vez que entran a su destino, es un dandy en cierto sentido.   Como el resto se guarda unos cuantos secretos, entre ellos su naturaleza más o menos oscura y que puede provocar temor a más de una persona.  Frío y calculador muchas veces, es un hombre elegante, guapo y sexy, que varias veces se encuentra con serias disputas con sus compañeros, ya sea por sus métodos y/o decisiones tan drásticas.  De entre todo su grupo, es el único que conoce desde hace años al Profesor, manteniéndose hasta el momento en penumbras su pasado juntos.

Ágata Jiménez «Nairobi»: Personalmente mi personaje favorito, es la otra dama que forma parte de los asaltantes, tratándose de una mujer muy “española” en su personalidad, alegre, positiva y amistosa.  A su forma de ser tan extrovertida y amigable, se opone un “pecadillo” de juventud, que quiérase o no la ha marcado bastante.  Ha hecho muy “buenas migas” con Tokio, pese a que ambas resultan ser diferentes en muchos aspectos; la verdad es que en general Nairobi se lleva formidablemente con toda la gente.

Aníbal Cortés «Río»: Joven de mente privilegiada, que se diferencia del resto por ser el único que llegó hasta donde está, por amor a la aventura y, hasta cierto punto, por no tener mayores intereses que lo aferraran a algo en su vida; además tiene unos amorosos padres, que le han dado una vida más o menos acomodada, la que también lo distancia de sus colegas hasta cierto punto.  En cierto sentido, es un claro ejemplo del tipo de personas que llaman millenials.  Mantiene una relación amorosa con Tokio, aunque es él quien está más “enganchado” de los dos.

Daniel Ramos «Denver»: De todo su grupo el menos inteligente, puesto que además no tiene completa su educación formal y sin embargo posee  un corazón de oro; de igual modo son suyas una nobleza, que opaca sin dudas a alguien tan sofisticado como Berlín y a un genio tal cual Río. Su mayor tara es una infancia mancillada, por una madre que lo abandonó muy pequeño, habiendo luego tenido una juventud relacionada con pequeños robos, aunque nunca siendo alguien violento.  Posee una risa característica, que lo hace verse más tonto de lo que es, pero que también lo presenta como el tipo dulce capaz de enternecernos.

Andrés de Fonollosa «Berlín»:El padre de Denver, es un hombre maduro sabio y paternal, que ejerce como la persona que aporta la cordura entre su grupo.  Adora a su hijo y solo quiere lo mejor para él, así que hasta cierto punto se siente culpable de compartir con él este plan.  Como el resto, tiene sus propios esqueletos en el armario.

Yashin Dasáyev «Helsinki»: Uno de los dos extranjeros del grupo, ha llegado a este junto a su silencioso amigo “Oslo”, con quien compartió andanzas como viejos criminales y la cárcel.  Calvo, tatuado, panzón y en general de apariencia muy rudo, posee un lado dulce, que además tiene relación con su homosexualidad.

Mónica Gaztambide: Una secretaria que trabaja en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, razón por la cual es una de los rehenes.  Al momento de suceder el incidente, acaba de descubrir que está embarazada, siendo que su estado guarda relación con un amorío suyo complicado.  Tal como se dan las cosas, se enamora de Denver y este le corresponde, convirtiéndose en una de las inesperadas aliadas de los ladrones.

Alisson Parker: Adolescente hija del embajador de Gran Bretaña en España, quien fue un elemento clave para elegir el día correcto, ya que ese día andaba de visita junto a su colegio en el edificio asaltado.  El hecho de tenerla entre los prisioneros, les permite a sus captores manejar mejor a los de afuera y que por razones diplomáticas, no querrían arriesgarla en caso de ser más duros con los ladrones.  De personalidad complicada, es la típica “hijita de papá”, que le trae por ello unos cuantos problemas a nuestros protagonistas.

Arturo Román: Quien tiene el mayor cargo en la Fábrica, es un tipo rastrero en cierta medida, lo que sirve de contrapunto a los atracadores y quienes demuestran más integridad que este hombre, que vive de las apariencias y se aprovecha de su poder por sobre otros.  No obstante, pese a sus debilidades, tampoco se trata de una persona malvada.

Subinspector Ángel Rubio: Compañero de trabajo de Raquel, es su mejor amigo, si bien tiene hacia ella sentimientos amorosos, pese a que es un hombre casado y su “jefa” solo tiene hacia él amistad.  Leal y honrado, toma un papel destacado en la investigación para desarticular a los “bandidos”, no obstante la maestría del Profesor termina por superarlo.

Coronel Prieto: Recio militar que se une al grupo encargado de apresar a los ladrones (o “deshacerse” de ellos) y de liberar a los rehenes.  Conoce de antes a Raquel, con quien tiene serias diferencias, pero a la que luego va cobrando respeto y, tal vez, algo de admiración y aprecio.  Es alguien de mente estrecha, que podría tildarse de prejuicioso y machista, lo que contrasta con el resto de los personajes y que como representante de las autoridades, no deja muy bien que digamos a los suyos. 


                                            Los hermosos créditos de apertura de la serie.

Otro pedacito del siglo XX que perdemos.

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     No sé si lo he dicho antes por acá, pero mi querido amigo Miguel Acevedo es sin duda mi “Ave Negra de las Tormentas” personal, (o como quieran llamarle), puesto que es la primera persona en avisarme que falleció alguna personalidad del mundo ñoño.  Fue justamente “gracias” a él, que me enteré por guasap que esta vez nos había dejado Harlan Ellison.
     Prolífico escritor gringo de más de mil obras, entre cuentos, novelas, guiones y ensayos, murió la semana pasada el día 28 de junio a la edad de 84 años.  La verdad es que no he leído mucho de él, pero de lo que me he podido acercar a su obra, sin dudas que con ese poquito me bastó para darme cuenta, de que estaba frente al trabajo de todo un genio de las letras.  Y si no he podido disfrutar más de su pluma, igual le echo la culpa a los editores, que no se han interesado por traducirlo y/o editarlo, como debiera a nuestra lengua; que nunca me he encontrado con algún libro suyo en español, salvo unos muy especiales de los que les hablaré a continuación…
    Mi primer acercamiento a este artista fue gracias a las ediciones que Ediciones Orbis/ Hyspamérica sacó en los noventa de Visiones Peligrosas.  Se trata de una antología de culto que apareció originalmente en los sesenta, que en la colección de la que ya les he hablado fue dividida en 4 tomos, la que a menos que me equivoque, comprende la colección original y su secuela.  Debe saberse que el trabajo como compilador de Ellison para esta serie resulta capital para la ciencia ficción, puesto que se preocupó de llamar a los principales autores de habla inglesa dedicados a la ciencia ficción de aquellos tiempos y muchos de ellos eran voces jóvenes que estaban irrumpiendo con sus nuevas ideas, en el género para su variante literaria.  Por otro lado, se trataba de historias que se atrevieron a ser rompedoras de esquemas, prejuicios y tabúes, apenas presentados por sus precursores, habiendo mayor sexualidad en sus cuentos y tratando temáticas como la drogadicción, las relaciones interraciales y otras problemáticas que ille tempore eran complicadas tratarlas en este medio.  
     El primer cuento que me leí de este caballero, estaba contenido en el primer tomo de Visiones Peligrosas, con un título tan sugerente como El merodeador de la ciudad al borde del mundo; lo más increíble era que se trataba de una secuela directa al relato que venía antes de este, Un juguete para Juliette, nada menos que de Robert Bloch (¡Sí, el mismo de Psicosis y al que le he dedicado ya dos posts en mi Cubil).  Pues resulta que Bloch, a pedido de Ellison retomó para esta antología su aterradora versión literaria de Jack el Destripador, de un famoso cuento suyo y lo llevó al terreno de la ciencia ficción escrita (puesto que para ser sinceros, ya lo había utilizado en el género, aunque para su impecable guión de un episodio de la serie original de Star Trek).  Fue así que el más joven Harlan, quiso homenajear a su colega y amigo, con un texto que bien se podría decir que es lejos superior al que lo inspiró.

Esta antología altamente recomendable se ha reeditado tantas veces, que se pueden encontrar numerosas bellas portadas al respecto.

     Creo que mi segundo encuentro con este señor fue gracias a esa serie de televisión de culto que es Babilonia 5.  Este show, lejos uno de mis favoritos, creado por ese otro maestro de la fantasía científica que es J.Michael Straczynski, lo tenía nada menos que de consultor especializado a lo largo de sus 5 años de existencia, en sus 110 episodios.  He ahí un motivo más de por qué razón este programa era (o “es”) tan potente, a la hora de llevar a la pantalla chica toda la magia narrativa de la ciencia ficción.  Teniendo en cuenta que su creador se dio el gusto de escribir casi todos los episodios, en la última temporada demostró más todavía su aprecio hacia Ellison, al compartir la redacción del guión de 2 de sus capítulos, como siempre tan potentes tal cual es posible encontrar a lo largo de toda la serie.  Los dos capítulos que menciono, solo los pude ver años después, cuando Babilonia 5 ya había terminado, gracias a la magia de lDVD y fue toda una grata sorpresa, enterarme de que se había producido tal dupla de lujo.
     Mi siguiente cita con Elison fue por medio de otro de esos programas legendarios y que tan querido resulta ser para mí: Star Trek: La Serie Original.  Era mediados de los noventa y yo entones formaba parte del primer fan club dedicado a la creación de Gene Rodenberry; nos llamábamos Zona Neutral y duramos unos 5 años, sacando personalidad jurídica, haciéndonos los trajes y realizando varios eventos; incluso yo di unas cuantas charlas.  El grupo era liderado en una primera etapa por un tipo muy extravagante, digno de una historia de lo más freak y un día en una conversación entre los dos, me contó que había salido un listado hecho por los fanáticos gringos, sobre los 12 mejores episodios de la producción sesentera; así fue cómo nació la idea de grabármelos en VHS (¡Qué tiempos aquellos en los que uno cargaba esos videos, que harto bulto hacían, grababa en tiempo real y sufría cuando la cinta estaba muy “carreteada”, había que corregir la imagen con un botoncito del control remoto y se sufría cuando se atascaba y arrugaba!).  Yo había visto varios capítulos de niño, pero no tenía mayores recuerdos y gracias a que un canal nacional de la TV abierta los estaba emitiendo remasterizados, había podido disfrutar unos cuantos…Fue gracias a la buena voluntad del “Almirante” Adolfo, que pude contemplar maravillado la célebre historia La ciudad al borde del abismo eterno.  Escrita por el autor al que hoy le rindo tributo, trata el tema del viaje en el tiempo (uno de mis predilectos) y nos muestra un romance condenado memorable; ya me la he repetido varias veces e incluso, en un momento, hasta disfruté la fotonovela que una vez me prestaron.  Debe saberse, eso sí, que Rodenberry le metió mano al guión de Ellison, lo que le disgustó.  Tiempo después salió el libreto original a la venta para gozo de los ñoños, aunque no sé si está en español.
    En una tienda de cómics en las que acostumbraba comprar bastante, la Antiyal, hasta que su dueño se puso muy carero, me compré “a precio de huevo” el cómic Vic & Blood, basado en uno de los relatos más famosos de nuestro autor: Un muchacho y su perro.  Cuando adquirí esta novela gráfica, no solo lo hice por el nombre del autor de la historia y por el costo tan accesible al universitario sin trabajo que era en aquel entonces, sino que también me atrajo saber que en el apartado gráfico, estaba nada menos que uno de mis caricaturistas favoritos: Richard Corben. Hace casi 3 años atrás, me encontré con varios ejemplares más grandes que el que yo tenía, de esta fabulosa novela gráfica; también estaban baratísimos y no dudé en adquirirlos para regalarle uno a más de un amigo que sabía iba a apreciar mi gesto y lo que le estaba entregndo.  Les cuento además que hay una película de los setentas basada en esta pieza, con un Don Johnson bastante joven haciendo del protagonista.  No la he visto, pero le tengo ganas a ese filme de clase B.  El cuento original aún no he podido leerlo. 



     En mis años de universidad formé parte de un taller literario, el que compartí junto a mi querido amigo Marcelo López (fue este mismo, quien hace un par de años atrás, o un poco más, me contó que se había enterado que ante la eminencia de su muerte, Ellison estaba vendiendo al mejor postor su antigua máquina de escribir; sin dudas un dato curioso que era muy propio de su vida, llena de datos más o menos inverosímiles sobre su existencia y que él feliz acostumbraba usar como datos apócrifos para despistar a sus biógrafos).  Tal iniciativa se realizaba bajo el alero de los Ficcionautas Asociados, entre cuyos escasos miembros estaba toda una eminencia en la ciencia ficción: el Tío Lucho, el encargado del grupo en trabajar con la variante literaria del género (otro se dedicaba al maquetismo, uno a la ilustración, entre unos pocos más).  Recuerdo muy bien que en una ocasión, este se refirió de tal manera a uno de los relatos de Harlan Ellison, que el solo título de tal obra me llevaba a alucinar: No tengo boca y debo gritar.  Pues nunca lo he podido leer y todavía me pesa esta deuda pendiente, que hace que más me duela el desinterés de los editores, en sacar a la lengua de Cervantes el trabajo de tan valioso artista.  De hecho, a menos que la memoria me falle, el único otro cuento suyo que leí ha sido una impresionante historia de terror, también de nombre muy ominoso: El llanto de los perros apaleados, contenido en un tomo de una de esas preciosas revistas argentinas llamadas El Péndulo y que muy bien logró emular la mítica Nueva Dimensión española. La verdad es que no me acuerdo de qué trataba esta historia, solo me quedó muy grabado su manera tan impactante de referirse a la naturaleza de la violencia, como algo inherente a la condición humana y que sin dudas es capaz de convertirnos en verdaderos monstruos.
     Fue durante marzo que me leí con gran gozo por mi parte el magnífico, entretenidísimo y muy edificante ensayo de Stephen King Danza Macabra.  Fue así que en el capítulo en el que  analiza obras contemporáneas del género del terror, le dedicó un buen apartado a la narrativa de Ellison, mencionando incluso el cuento del que les mencioné arriba.  Cuando el llamado Rey del Terror supo que Harlan había fallecido, no dejó de lamentar públicamente su deceso, refiriéndose a él de esta manera:

 "No hubo nadie como él en las letras estadounidenses y no lo habrá nunca. Enfadado, divertido, elocuente, inmensamente talentoso."

     Definitivamente que uno de tus pares reconozca lo valioso que hay en ti, es uno de los mayores elogios.

Una foto del recuerdo: 3 grandes de la ciencia ficción,
tras la filmación de uno de los episodios emblemáticos de Star Trek.

El viaje antes del viaje.

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     El tercer libro de la pentalogía de ciencia ficción del Retornode Orson Scott Card, recibe el nombre de Las naves de la Tierra.  Su nombre se refiere justamente a las máquinas que llevarán a los protagonistas hasta su nuevo hogar, como también a que en un mundo en el cual los seres humanos ya no manejan tecnologías de este tipo, aún se mantienen a resguardo del resto de la gente en el planeta Armonía, los vehículos que hace millones de años trajeron a sus antepasados a este lugar… ¿Cómo es posible esto último? Mejor es descubrirlo junto a Nafai casi al final de la novela, ya que en contra de lo esperado al llamarse así esta obra, estas nunca aparecen en sus páginas, pues se supone que el viaje especial solo se inicia en la siguiente entrega.  Pero no por ello este tomo deja de ser atractivo y otra muestra del genial talento de su autor, si bien se podría decir que en lo que va de la serie, es el menos logrado o el que menor cantidad de grandes emociones posee; en cierto sentido,  se trata de una novela que sirve como nexo a lo que viene, una preparación para aventuras más extraordinarias y que es necesaria para consolidar la comunidad que se creó, cuando los personajes abandonaron Basílica en busca de la “Tierra Prometida”.
     Es así que la novela sigue a los personajes a través de su viaje por el desierto, permaneciendo durante periodos en lugares precisos, hasta llegar al lugar en el cual por fin se asentarán por años (casi una década) antes de partir de una vez a las estrellas.  Mientras sucede todo, el grupo de los elegidos por el Alma Suprema se mantiene cerrado en sí mismo, sin contacto con otros humanos.  No obstante es debido a este importante detalle, que comienzan a surgir (otra vez) los conflictos entre sus miembros: los partidarios del plan de la inteligencia artificial, apoyando a Nefai y, en contraposición, aquellos que aún se resisten al plan de viajar hasta la Tierra.  Queda de manifiesto, entonces,  que el Alma Suprema no ha elegido por completo a los más virtuosos para cumplir con sus propósitos, lo que a partir de esta entrega es más evidente que nunca.
     El conflicto entre los “buenos” de la historia y los “villanos” (que como es habitual en las obras de Orson Scott Card, están humanizados), toma ribetes religiosos y/o arquetípicos, al mostrarnos las rencillas entre hermanos, donde el desprecio hacia el hijo menor y más virtuoso, por parte de sus celosos hermanos mayores, nos recuerda textos bíblicos tales como las narraciones de Caín y Abel, Moises y Josué; de este modo, los pesares por los que pasa el elegido de la “divinidad”, que viene a ser Nafai, al enfrentarse una y otra vez a las mezquinas acciones de sus dos hermanos mayores, no dejan de otorgarle a esta ficción más moderna ribetes épicos y míticos, en algunos de los momentos más emocionantes de la saga.  La dulzura y compasión de Nefai, quien no es alguien perfecto, pues duda en más de una ocasión de sus propias capacidades y puede resultar demasiado blando contra la perfidia de los demás, contrasta con la maldad de Elemak y Mebbekev, el primero rencoroso y soberbio, mientras que el segundo es nada menos que un rastrero cobarde.  Imposible que el lector no tome partido por el ingenuo héroe, que ahora ha tomado el papel principal en la narración.
    Siguiendo con la línea que acerca esta obra cada vez más a los relatos religiosos y/o bíblicos, se encuentra el hecho de que ahora Nafai y su esposa Luet, mantienen una relación más cercana con el Alma Suprema.  Es así que ambos ahora conversan “mentalmente” con la entidad, la cual incluso ha llegado a evolucionar a tal punto, de llegar a bromear con ellos y a tener una especie de complicidad.  Si se toma en cuenta lo misteriosa que era la IA en el primer libro y nos detuviéramos en cómo ha ido evolucionando la relación con la criatura, que antes consideraban un dios, es posible encontrarse con otro giro interesante en la narración.  Por otro lado, para quienes hayamos leído y gozado de la saga de Ender, inmediatamente resulta difícil no comparar ambas sagas del mismo autor, que el protagonista de dicha space opera de igual manera tiene una IA de amiga.

     “Nafai montaba guardia como de costumbre, conversando con el Alma Suprema. 
      Ahora era más fácil que al principio, cuando él e Issib prácticamente le habían obligado a hablarles. Ahora podía articular pensamientos con la mente, como si los pronunciara en voz alta, y luego, sin esfuerzo, sentir las respuestas del Alma Suprema. Le llegaban como si fueran sus propios pensamientos, de modo que a veces le costaba distinguir entre las ideas del Alma Suprema y las propias; por cierto, a menudo repetía sus preguntas, y el Alma Suprema, como era un ordenador y por tanto nunca sentía prisa, repetía las respuestas todas las veces que él deseara. 
     Esa noche, como estaba de guardia, primero preguntó al Alma Suprema si había algún peligro en las cercanías. 
     (Un coyote, siguiendo el rastro de una liebre.) 
     No, quise decir peligro para nosotros, dijo Nafai en silencio. 
     (Los mismos bandidos que te mencioné antes. Pero oyen ruidos en la noche, y tiemblan escondidos en una cueva.) 
      Disfrutas haciéndoles esto, ¿verdad?, preguntó Nafai. 
      (No, pero percibo tu deleite. Esto es lo que vosotros llamáis un juego, ¿verdad?) 
      Se parece más a lo que llamamos una jugarreta. O una broma. (Y a ti te encanta ser el único que está enterado de lo que hago.) Luet lo sabe. (Por cierto.) ¿Algún otro peligro? (Elemak trama tu muerte.)”

     Recordando una vez más la primera parte de esta saga, no se puede olvidar el elemento erótico presente en dicha obra y que sorprende si se considera el resto de la bibliografía de su autor…Pues en esta tercera parte nos encontramos nada menos que con… ¡Una escena de sexo! Claro que este fragmento corresponde a una muy especial, ya que sus protagonistas son más encima una pareja de adolescentes.  Un episodio como este podría considerarse un tema tabú, hasta cierto punto, ya que no olvidemos que estamos frente a un autor enormemente religioso; pero tampoco se puede olvidar, de que por mucho de que se trate de un libro de ciencia ficción, no por ello posee elementos realistas, pues de que hay menores que comienzan su vida sexual a temprana edad, eso es algo que todo el mundo sabe hoy en día.  Por otro lado, tal como suceden las cosas en esta serie, es necesario que nazcan nuevos humanos para luego poblar la Tierra, que siempre han habido sociedades en las que gente muy joven contrae matrimonio y tiene descendencia… ¿Y quiénes son los dos “adelantados” en este caso? Pues nada menos que Hushidh e Issib, siendo este último el hermano menor lisiado de Nafai, más encima; así que con mayor razón este momento resulta ser interesante, que con ello también queda de manifiesto que la plenitud no se niega a nadie.
     Tal como ya habrá quedado  con lo expuesto más arriba, la familia de Volemak solo se tiene a sí misma (y al Alma Suprema, que no es poca cosa) durante su periplo en el desierto.  Acercándose al final llegan a un sitio más boscoso, en el que se llegan a quedar unos 9 años.  Por intervención de la IA nadie se cruza con ellos, en lo que a otros humanos se refiere y, sin embargo, sí entran en contacto con una comunidad diferente: una tribu de mandriles. Desde la primera novela se les mencionó, no obstante en esta ocasión llegamos a conocerlos en profundidad y de este modo es posible reconocer que sus costumbres atienden más bien a una especie de cultura. Por lo mismo, las intervenciones de estas criaturas no solo resultan curiosas, sino que le dan a la lectura un nuevo rasgo interesante, al incorporar dentro de la saga un tema caro a la ciencia ficción: el encuentro con otras razas inteligentes…El detalle está en que esta especie no es autóctona del planeta Armonía, sino que llegó a dicho lugar con los humanos en sus naves; no obstante acá vemos que tras millones de años en Armonía han evolucionado y la mejor prueba de ello viene a ser un singular miembro de esta especie llamado Yobar.

     “Luet llevó el melón hasta donde Yobar pudiera verlo. Luego, volteándose despacio para no asustarlo, lo partió contra una roca. 
     Como ella esperaba. Yobar saltó hacia atrás, alarmado. Cuando vio que Luet no tenía miedo, se acercó a investigar. Ahora Luet pudo mostrarle lo que quería: el secreto que habían ocultado tan celosamente a los mandriles todo ese año. Cogió un fragmento carnoso y comió ruidosamente. 
      El ruido atrajo a los demás, pero fue Yobar —como Luet esperaba— quien siguió el ejemplo y se puso a comer. No hacía distinción entre la pulpa y la cáscara, y parecía disfrutar de ambas por igual. Cuando estuvo lleno, se puso a saltar y a parlotear hasta que los demás —sobre todos los machos jóvenes— se aventuraron a probar la fruta. 
      Luet retrocedió despacio y se marchó. 
      Oyó pasos a sus espaldas. Miró hacia atrás y vio que Yobar la seguía. No lo había esperado, pero Yobar siempre la sorprendía. Era muy curioso e inteligente, aun entre animales cuya inteligencia no distaba mucho de la humana, y cuya curiosidad y afán de aprender a veces era mayor.”


     En el primer libro aparece por primera vez el archivero del villano Gaballufix, de nombre Zdorab y quien está destinado a ser la pareja de la genetista Shedemei, siendo estos dos los únicos del grupo que no mantienen lazos de sangre con el resto.   No obstante solo recién en este tercer libro el personaje toma importancia y se convierte en alguien interesante y complejo.  Sin ánimo de querer caer en el maldito spoiler, este guarda un gran secreto: es homosexual, lo que en la sociedad ficticia en la que había vivido hasta entonces, era claramente una desviación y por ello algo condenable.  Es en todo esto y en cómo se desarrolla al personaje, que llama la atención que un autor al que se le ha acusado de homofóbico y que ha declarado públicamente estar en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, lo retrate de una manera tan natural, sin emitir juicios condenatorios y más encima dándole sus propios rasgos de heroísmo.  Frente a la decisión de tener alguien como Zdorab entre los secundarios, quien tiene varios momentos de gloria en esta novela y en la que le sigue, cuesta creer que Card sea tan homofóbico como pareciera en primera instancia (además, cabe recordar que su hermosa novela Maestro Cantor,tiene como protagonista a un gay y el que más encima mantiene una relación amorosa con un hombre mayor que él).  Por otro lado, el personaje permite abordar un aspecto bastante atractivo acerca del amor, acercándolo a las grandes historias trágicas y al tema del autosacrificio, en pro de quien se ama.  No diré más al respecto, que la idea es descubrir por uno mismo todas las maravillas que nos deparan Zdorab y el resto de los protagonistas de esta recomendable saga.

    “Shedemei nunca se había sentido tan carente de atractivos. Era absurdo. Minutos atrás despreciaba tanto a ese hombre que habría sentido repulsión si él hubiera manifestado el menor interés sexual. Pero él ya no era el mismo hombre, sino una persona mucho más interesante, una persona dotada de inteligencia y voluntad, y aunque Shedemei no se sentía precisamente enamorada ni desbordante de pasión, ahora lo respetaba de un modo que volvía dolorosa esa indiferencia. 
     Otra herida en el mismo lugar, abriendo las viejas y frágiles cicatrices: nuevamente sangraba de vergüenza, por ser una mujer que ningún hombre deseaba. 
     —No estás prestando atención —dijo Zdorab. 
     —Perdón. 
     Él no respondió. Shedemei abrió los ojos. Zdorab la estaba mirando. 
     —No es nada —dijo ella, enjugando la lágrima que le colgaba de las pestañas inferiores—. No quise distraerte. ¿Podemos comenzar de nuevo? 
     Pero él no volvió a mirar el índice.
      —No es que yo no te desee a ti, Shedemei. 
     ¿Qué, su corazón estaba tan desnudo, que él podía ver a través de sus simulaciones y descubrir el origen de su dolor? 
      —Es que no deseo a ninguna mujer. Ella tardó un instante en comprender. Luego se echó a reír.
      —Eres un zhop
      —En verdad ésa es una antigua palabra que designa el ano —murmuró Zdorab—. Algunos se ofenderían si los llamaran de ese modo. 
      —Pero nadie lo adivinó. 
      —He procurado que nadie lo adivinara —dijo Zdorab—, y al confesártelo pongo mi vida en tus manos. 
      —Oh, no es para tanto —dijo ella.
       —Dos amigos míos fueron asesinados en Villa del Perro. 
      Villa del Perro era el lugar de Basílica donde vivían los hombres que no tenían mujer, pues era ilegal que un varón solo viviera o pernoctara dentro de las murallas de la ciudad. 
      —Uno fue atacado por una turba, porque habían oído el rumor de que era un zhop, unpeedar. Lo colgaron por los pies de la ventana de un piso alto, le cortaron los genitales y lo remataron a puñaladas. El otro fue engañado por un hombre que fingió ser... uno de nosotros. Lo arrestaron, pero camino a la cárcel sufrió un accidente. Fue un accidente rarísimo, además. Trató de escapar, pero tropezó, y al caerse se atragantó con sus propios testículos, tal vez ayudado con el mango de una escoba o de una lanza, y se asfixió antes que nadie pudiera ayudarle. 
     —¿De veras hacen esas cosas? 
     —Oh, lo entiendo muy bien. Basílica era un lugar muy difícil para los hombres. Tenemos la necesidad innata de dominar, pero en Basílica debíamos resignarnos a no tener ningún control, salvo por intermedio de una mujer. Los hombres que vivían extramuros, en Villa del Perro, estaban calificados como chusma, hombres a quienes las mujeres no querían, por el mero hecho de no vivir intramuros. Constantemente se los acusaba de no ser hombres auténticos, de no tener lo necesario para complacer a una mujer. Se cuestionaba su identidad masculina. Por eso odiaban y temían a los zhop —pronunció la palabra con apasionado desprecio— hasta extremos realmente inauditos.”


     Otro personaje que ya había aparecido con anterioridad (en este caso en el segundo tomo) es Vas, el “cornudo” marido de Sevet, una de las dos decepcionantes hijas de la inteligente dama Rasa (y madre de nuestros queridos Issib y Nafai) y que fue engañado por su esposa en complicidad con el marido de la propia hermana de esta, Kokor (¡Toda una teleserie! ¿Verdad?).  Es así que quien hasta hace poco nos parecía un hombre demasiado dócil, desde ahora se convierte en otro de los sujetos despreciables, con los que se deben enfrentar los héroes de la trama; asimismo, a través de su figura el autor introduce dentro de la serie otro tópico clásico: el de la venganza, que no se trata de cualquiera, sino que se refiere a una que ha dado paso a un montón de grandes narraciones, la motivada por el despecho amoroso.
    Asimismo, dos nuevos personajes son introducidos en esta obra, considerando que tras la nueva vida de los protagonistas, una vez que salen de Basílica, comienzan a nacer sus bebés.  Pues una vez que todos se establecen, durante un largo periodo en el sitio que los acercará a las naves que menciona el título de esta novela, ya algunos niños toman relevancia dentro de la narración. Tal como es habitual encontrar otros menores de edad, extraordinarios en la bibliografía del escritor, aparecen acá personitas tales como Oykib (uno de los nuevos hijos de Volemak y Rasa) y Chveya (la hija mayor de Nafai y Luet).  Ambos chicos resultan estar llenos de talento y si bien ya en esta novela demuestran ser dignos hijos de sus padres, ya en sus primeras apariciones se convierten en la promesa de otros grandes momentos para las novelas que están por venir.
     No podían faltar unos cuantos verdaderos episodios en la lectura que pueden ser considerados como memorables.  Al respecto, se pueden mencionar pasajes tales como una de las tantas muestras de la odiosidad de Elemak, al querer dejar atado a su hermano menor Nafai en pleno desierto y la manera de cómo se resuelve todo esto; también se encuentra una muy interesante visita de Hushidh al propio Elemak y, por último, el clímax del libro y en el cual Nafai les demuestra, con mayor medida que antes, a sus dos nocivos hermanos que no se juega con el Alma Suprema.
     De las 4 primeras novelas de la serie esta es la más extensa, ya que en castellano alcanza cerca de las 500 páginas.  Puede que sea un poco más lenta que aquellas que le precedieron, no obstante no deja de poseer sus propias virtudes, como espero haberles dejado claro.  En estos momentos ya sobrepasé la mitad de la siguiente entrega y todo está tan bien entrelazado entre un libro y otro, que una vez que se está disfrutando este otro, llamado nada menos que  Retorno a la Tierra, resulta gratificante que lo mejor está por venir y que mientras tanto, cada libro resulta ser una verdadera delicia para la imaginación.


La otra gran película de superhéroes de este año que no se nos puede pasar.

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      No solo de Marvel y DC se nutren los superhéroes, si bien es cierto que estas dos compañías son las que han definido históricamente dicho concepto.  Es así que en el cine de vez en cuando, nos encontramos con uno que otro filme que aborda el tema, sin tener que adaptar a algunos de los tantos personajes de sus vastos panteones, dándonos más que una grata sorpresa a los más ñoños de la casa…
    Siguiendo las ideas expuestas más arriba, es que en 2004 apareció la maravilla animada de los estudios Pixar de ese año, titulada nada menos que Los Increíbles, cuyo puro nombre resulta ser mucho más que una referencia al citado subgénero.  Y es que este filme que apenas fue estrenado logró acaparar las alabanzas del público grande y chico, como también de la crítica especializada, es en sí mismo una cinta sobre superhéroes, estando llena de referencias, homenajes y parodias a este tipo de historias.  Es solo cosa de manejar unos cuantos datos acerca de las grandes obras del cómic de este estilo, para poder apreciar más todavía lo realizado por sus responsables. 
    Este largometraje nos muestra en su principio un mundo en el cual los superhéroes forman parte de la vida normal de las personas, como elementos positivos que ayudan a combatir el crimen, perpetrado por seres normales y supervillanos.  En los primeros minutos todo funciona muy bien de esta forma, hasta que una crisis de carácter social releva a los justicieros al olvido, puesto que la ley los ha obligado a abandonar su labor e insertarse en la comunidad como personas comunes y corrientes.  A la pareja que conocimos en los primeros minutos como argullosos paladines y que se han convertido en recién casados, tras un salto en el tiempo ahora los vemos convertidos en la típica familia de clase media gringa, padres de tres chicos: la hija mayor, una preadolescente con problemas de autoestima, el hijo del medio que es un hiperkinético y el bebé, que aparentemente es el único que es por completo feliz en la casa entre adultos y menores.  El recio y apolíneo defensor de los más débiles, es ahora un aburrido oficinista con sobrepeso y la otrora mujer independiente, que por ella misma podía enfrentarse al más peligroso criminal, en la actualidad ejerce de ama de casa, con las preocupaciones habituales de la mujer estereotipada.  Todo cambia cuando una oferta secreta llega hasta el jefe de hogar, en la cual quiérase o no se ven involucrados el resto de su familia, pues un enemigo del pasado ha vuelto para cobrarse venganza de todos los “super”, en especial de ellos.  Será entonces el momento de retomar las costumbres largamente dejadas de lado. 
Afiche de la primera cinta.
    A la hora de evaluar los distintos guiños de este largometraje animado a los cómics que lo inspiraron, de inmediato podemos encontrarnos que en su introducción, mostrándonos a los superhéroes en su apogeo (todo colores y éxitos por parte de estos), se nos presenta un mundo propio de la Edad de Plata de las historietas y en el que no hay matices a la hora de retratar la vida de los justicieros como personas perfectas.  Sin embargo, luego viene la debacle, tras lo cual los antiguos guardianes deben renunciar a su lugar en la sociedad, en una clara referencia a la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons Watchmen; con posterioridad habrá otra muy ingeniosa y graciosa alusión a esta obra maestra, cuando se explica por qué razón no es recomendable el uso de capas en los trajes de estos representes de la ley y el orden (este detalle solo lo pueden reconocer quienes conozcan dicho cómic).  Salvo estos detalles, correspondientes a la línea Vertigo de DC (claramente para adultos), más bien abundan alusiones a las aventuras marvelitas, tales como la idea de una familia compuesta por gente con superpoderes, la que recuerda claramente a los 4 Fantásticos: de ese modo Mister Increíble con su super fuerza es una especie de la Mole; Elastigirl una variante femenina de Mister Fantástico (aun cuando se dice que está basada en una oscura superheroína de la Doom Patrol de DC); la hija adolescente una versión de la Mujer invisible, ya que tanto posee el poder de generar campos de fuerza, como de desaparecer; el vástago siguiente si bien es un velocista, en su personalidad más optimista y activa no deja de recordarnos a la Antorcha Humana…Mientras que el bebé (aviso de cuasi spoiler), con todas las maravillas que nos depara, viene a ser una especie de Franklin Richards (el hijo mayor de Reed y Sue Richards). Por otro lado, el gran amigo de Mister Increíble y su señora, Frozono, en su vestimenta (y en especial en su visor) emula a Cíclope de los X-Men, en tanto que sus poderes helados y su manera de viajar, usando el hielo que produce como una rampa para deslizarse en el aire, no es otra cosa que la proyección de otro mutante clásico: Iceman.  Con posterioridad conocemos a un último villano, luego del principal, llamado el Subterráneo y que no puede ser más parecido al recordado Hombre Topo, el primer enemigo al que se enfrentaron los 4 Fantásticos.
     Dentro de los tópicos caros al género que toma este filme, se encuentran varios otros dignos de mención: el primero tiene relación con la presencia de los llamados sidekicks, correspondiente a la presencia de un compañero infantil y/o juvenil del vigilante adulto (siendo algunos de los mejores ejemplos al respecto, cualquiera de los Robin de Batman).  Y es que al principio de esta cinta aparece la posibilidad de que Mister Increíble tenga bajo su tutela a un chiquillo, no obstante esto no se logra y luego ello tiene importantes  repercusiones para el resto de la historia…Es así que nos encontramos con otro aspecto de este tipo de historietas que revisa Los Increíbles, consistente en la idea de que el superhéroe es el responsable (directo o indirecto) de la aparición de los supervillanos y en especial de sus némesis, que vienen a ser sus contrapartidas y se han originado por algún tipo de despecho hacia él.  Por otro lado, con respecto a los superpoderes, también se hace referencia a la noción de que para destacar como justiciero o criminal (al menos en estos cómics), no es necesario poseer habilidades extraordinarias: que por algo están la inteligencia, la ciencia ya la tecnología, que entre buenos y malos hay un montón de estos (¿Les nombro a algunos?).


                                        El espectacular tráiler teaser de la primera cinta.

      Cabe detenerse en el personaje de Frozono, el mejor amigo de Mister Increíble, ya que al ser afroamericano es tanto un recordatorio, como un tributo a todos esos grandes justicieros negros: Lucke Cage, Tormenta, Pantera Negra, Halcón, el Linterna Verde John Stewart y Static Shock, entre muchos otros más.  Por otro lado, debe saberse que la voz de quien lo personifica en su versión original, viene a ser nada menos que la del destacado actor de color Samuel L. Jackson, el mismo que inspiró a los creadores del Nick Fury ultimate y que podemos ver interpretado por el propio Jackson, en los filmes del Universo Cinemático Marvel.
      Por último, que ya es hora de ir de una vez a la secuela que ha motivado este post, el nombre del equipo protagonista sin dudas que al sustentivizar un adjetivo (en este caso Los Increíbles) como el nombre del equipo protagonista, corresponde a otro leiv motiv característico de ficciones como esta y que Marvel misma sin dudas destaca por ello: Los Inhumanos, los Defensores, Los Vengadores, Los Exiliados, Los Eternos, Los Nuevos Guerreros… 
      La secuela comienza justo donde quedó la anterior, teniendo que enfrentarse nuestros protagonistas al mencionado Subterráneo.  La pelea contra el antisocial, requiere una vez más que toda la familia participe y demuestre lo bien que logran usar para su beneficio los distintos poderes que tiene cada uno (y por supuesto está Frozono, para prestarles su valiosa ayuda); no obstante esta batalla llena de adrenalina, es solo un tentempié para lo que vendrá a continuación, puesto que ahora conoceremos a un nuevo villano (por completo diferente a los 3 ya presentados previamente) y más encima superior a sus predecesores.
     Tras la intervención de los Increíbles, surge el interesante dilema de quién hace más destrozos: ¿Los  malhechores, que hay seguros que protegen a sus víctimas o los superhéroes que entre medio de la persecución y la pelea, a veces se olvidan de velar por la propiedad privada y pública? Es así que luego entra a discusión otra problemática que articula buena parte de la trama: La necesidad de que existan los superhéroes y de que se les vuelva a dar una oportunidad para demostrarle a todo el mundo de que son una parte esencial de la comunidad. A través de esto, entra al argumento el rol de las relaciones públicas, la publicidad, la prensa, la política y el manejo de los recursos económicos para lograr reinsertar a los justicieros dentro de la sociedad.  El estar hablando de superhéroes, viene a ser lo mismo que cualquier institución o idea, que se quiera revalidar en una población…Pues aquello que se ve tan divertido en la película, no es otra cosa que algo propio de la realidad y en la cual las ideas solo se propagan, se aceptan y funcionan, cuando se hacen conocidas y tienen el respaldo de gente respetada por lo demás; es por esta misma razón, que bajo un título  de corte familiar como este, vemos la presencia de políticos y de genios de los medios de comunicación entre los secundarios, algo que no es gratuito en este caso (solo hay que saber mirar detrás de la comicidad y la espectacularidad de la obra).

      
      Si en la primera entrega de Los Increíbles el protagonismo lo tuvo en primer lugar el padre de familia y luego la madre, en esta ocasión los roles se invirtieron y de ese modo Elastigirl se convirtió lejos en la principal superheroína de toda la historia.  La manera de cómo potenciaron a esta última, bien podría considerarse como un aire nuevo para esta futura saga y que sin dudas responde al papel que por fin se les ha dado a las mujeres en el género y más al tomarlo en cuenta Hollywood y la TV (si no recuerden los casos de la película de Wonder Woman y la serie sobre Jessica Jones).  Elastigirl, mucho más centrada y carismática que su marido, sin dudas que se “roba la película”. Por otro lado, su caso como fémina valiosa para la ficción no solo la comparte con su hija Violeta, que nos encontramos además con al menos 3 mujeres más de papel significativo para la trama (siendo una de estas últimas, uno de los mejores giros argumentales para su desarrollo).
      Asimismo, no se puede dejar de lado que esta vez conocemos a nuevos “super”, los que más encima no son todos ciudadanos norteamericanos, sino que hay provienen del resto del planeta. De este modo, surge con ello otro concepto relevante en el género: el de los grandes equipos de superhéroes, con miembros internacionales y de distintas etnias. Es de esperar que en una próxima entrega, estos nuevos personajes tengan su propia evolución, que podríamos decir que la posibilidad de una saga cinematográfica está más que segura (si hasta una serie de TV podrían hacer al respecto ¿No?).
      La primera película que conforma hoy un díptico, tuvo la genialidad de jugar con un tema que tal vez nunca antes había sido tomado en cuenta con profundidad en los cómics de superhéroes…¿De dónde sacan sus trajes estos tipos y cómo es que les duran tanto? Es así que crearon a la modista de alta costura Edna Moda, una mujercita de apariencia insignificante y que en sus 2 intervenciones en el filme original acaparó la atención de todo el mundo, por su tremenda personalidad y como especialista en, como ella misma dice “diseñar para los dioses”.  En esta nueva ocasión sale también 2 veces y uno bien quisiera que le dieran mayor protagonismo.  Sin dudas que junto al gran Frozono, viene a constituirse en el otro gran apoyo para nuestra familia superheroica.
      En la banda sonora una vez más estuvo involucrado Michael Guiacchino, quien en la primera cinta nos regaló uno de sus mejores trabajos, que está lleno de melodías pegajosas, de tipo retro y heroicas…Pues ahora se superó a sí mismo con unos cuantos vocales, propios de los temas cantados que se hacían antaño, para los shows animados de los sesenta. 


                                                              Tráiler 3 de la secuela.

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