Quantcast
Channel: El Cubil del Cíclope.
Viewing all articles
Browse latest Browse all 854

Pecados de Omisión XVII

$
0
0


1. Las Setas no sangran.
 
    Brian Lumley es un escritor de literatura de terror que, hasta donde yo sé, comenzó su carrera en el campo de terror creando "nuevos mitos de Cthulhu".  Es así que muchos de sus primeros textos, entre cuentos y novelas, corresponden a historias y novelas inspiradas y/o basadas en la obra de Lovecraft, con sus dioses infernales monstruosos y viscosos.
    Supe del mentado escritor gracias a mi querida revista Fangoria, a principios de los noventa, cuando su humilde servidor era solo un muchacho; recuerdo que la publicación especializada, o, mejor dicho, sus traductores y editores españoles, no hablaban muy bien de este artista y al que encontraban irregular.  Pese a lo anterior, me atrajo su narrativa y me prometí en algún momento adquirir algo suyo.  Tuve de él Las Crónicas Necrománticas, en preciosas ediciones empastadas con sobrecubierta y no las adquirí cuando estuvieron a buen precio.  Muchos años después, en la mismísima Librería Chilena (uno de los lugares del cual les he hablado harto, en esta serie de recuerdos y que, luego de un par de años, más o menos, rescato) llegó el volumen del cual ahora les cuento.
   Se trata de una colección de relatos, cuyo ominoso título me fascinó altiro.  Lo tuve en mis manos al menos un par de veces, muy barato y, sin embargo, pese a todo, nunca me lo llevé conmigo.  Craso error, porque Lumley no es alguien muy traducido en nuestra lengua; así que es difícil conseguirse algo suyo.
    Ignoro o, mejor dicho, no recuerdo si alguna vez habré leído algún texto suyo, en una que otra antología.  En cambio, mi amigo Miguel Acevedo, quien lo adora desde joven, apenas vio el libro lo compró y me avisó: "¡Cómpratelo!" me lo repitió varias veces y cuando lo leyó quedó muy a gusto... Y aquí me tienen confesándoles este atroz Pecado de Omisión.
 
2. Intensidad:



    Dean Koontz es un popular y prolífico escritor de literatura de terror y suspenso que, a menos que me equivoque, empezó su carrera dedicada a la narrativa de ciencia ficción y por medio de cuentos (tengo algunos de esos relatos, en uno que otro tomo de viejas selecciones del género, de Bruguera y/o Acervo; sacadas de revistas especializadas como The Magazine of Fantasy & Science Fiction, ille tempore, así que debió comenzar muy joven).  A diferencia del anterior, Briam Lumley, ha sido publicado con vastedad en la lengua de Cervantes, si bien varios de sus títulos hoy en día están descatalogados en nuestro idioma.
    En más de una ocasión se le ha comparado con Stephen King, aunque de forma odiosa y menospreciándolo.  En mis años mozos, vi muchos de sus títulos en librerías, llamándome la atención los nombres de sus trabajos, así como las portadas.  Pero fue más gracias a la mentada Fangoria, que supe mayormente de él; si bien en ella los mismos que ninguneaban a Lumley, lo hacían con Koontz.  Pese a lo anterior, me compré varios de sus escritos y también algunas de las antologías que adquirí en dicha época, traían relatos suyos.  A lo recién mencionado, se debe agregar que había al menos un par de filmes basados en sus novelas, lo que me entusiasmaba más.  Disfruté mucho su narrativa breve y en especial sus novelas El Lugar Maldito y Servidores del Crepúsculo.
    Era ya la segunda mitad de los noventa, cuando Fangoria volvió a nuestra lengua en una nueva etapa, esta vez incluyendo CD-ROM con variado material audiovisual (por aquel entonces esa tecnología, en la actualidad obsoleta, era el último grito de la modernidad).  La verdad es que no fueron muy de mi agrado dichos números, que no fueron tantos, así que tontamente no compré todos (otra tontera e ignorancia mía, otro pecado de omisión).  Y entonces me enteré de una nueva producción basada en un libro de Koontz, llamado Intensidad; a menos que me equivoque, correspondía a un telefilme (que no los desprecio, pues hace rato que la tele hace grandes títulos y un ejemplo de ello es El Diario de Ellen Rimbauer).  No he visto esa obra y, como ya lo deben tener claro, nunca me compré el libro; estuvo por un buen tiempo en la Librería Chilena, el sitio del que ya les he hablado harto por acá y donde compro desde mi adolescencia.  Lo tuve muchas veces a mano y llegué a comprar un ejemplar por allá entre 2001 y 2002, aunque no para mí ¿Por qué no me quedé con esa adquisición? Pues resulta que entonces, en el comienzo de mi labor docente, trabajaba en un humilde colegio y en el cual era costumbre que
los profesores le diéramos un regalo, salido de nuestro propio bolsillo, al alumno o alumna más destacado o destacada de nuestra asignatura, cuando dicha persona estuviera en la ceremonia de su finalización del periodo escolar; yo tenía una alumna muy buena, a la que le hice clases sus dos últimos años y como le gustaba leer, no dudé en comprarle ese volumen que estaba barato más encima.
  
3. La Parábola del Sembrador.



    Octavia Butler es una de las escritoras más renombradas en la ciencia ficción (si bien ya falleció) y, más encima, de las afroamericanas más destacadas que se han dedicado a ese género.  Nunca la he leído, aunque tengo entendido que no solo era buena en lo que hacía, sino que procuraba hablar de sus propias raíces y comunidad en sus escritos, algo que bien me atrae; tal vez en una antología haya disfrutado de algo suyo, algo que no puedo asegurar, en todo caso.
    Era 2018 ó 2019 y con una amiga a la que quiero mucho, si bien tristemente nuestra relación se diluyó a partir del año pasado (ella ignoró mi invitación a mi último cumple y nunca se volvió a comunicar conmigo, pese a que yo sí estuve en el suyo), asistí a una feria del libro en el que la pasamos estupendo.  Era un evento dedicado a las editoriales chilenas independientes; algunas de estas pequeñas empresas, habían hecho sus propias traducciones y ediciones de autores y títulos no considerados por las grandes compañías; y así fue cómo me encontré con esa pieza, que tengo entendido es maravillosa.  Recuerdo que me la pensé mucho, que su valor era aceptable, sin embargo, no me acuerdo de cómo en esos mismos momentos me enteré de que la traducción no era muy buena y entonces tuve una razón de peso para no desembolsar el dinero.
 
4. K-Punk de Mark Fisher
 
    Como de forma paralela, algunos amigos me contaron de este filósofo contemporáneo ñoño; por lo menos lo hicieron un par de ellos.   Me hablaron de un tipo que abordaba "temas serios y profundos" analizando pelis y cómics populares, como la saga de Matrix y las aventuras de Batman; al menos uno de los anteriores se había comprado un libro con sus textos.... ¡Me lo recomendaron bastante!
    Fue en la misma feria del libro de la cual les hablé más arriba.  Tuve el dichoso volumen a mi disposición y la tentación fue grande, pero como el "formato" de la filosofía no es algo que me atrae mucho, al final desistí... ¡Y las vueltas de la vida! Años después, luego de una pandemia mundial, me leería y disfrutaría otro libro de filosofía, aunque no friki, este de mi amigo Jorge Lorca.


Viewing all articles
Browse latest Browse all 854

Trending Articles