No habíamos acabado por llorar y enterrar a David Bowie, cuando días después de su fallecimiento, el 14 de enero nos dejó otro renombrado inglés dedicado a las artes escénicas: Alan Rickman. En esta ocasión al tratarse de Rickman, los fanáticos de Harry Potter y en especial aquellos que gozamos con sus películas, teníamos razones de sobra para lamentar su partida, pues en los ocho filmes que se hicieron sobre sus libros, este connotado actor interpretó con su talento de siempre a uno de sus personajes más emblemáticos: al complejo (y acomplejado) profesor Severus Snape. De este modo ya han sido dos los actores de los que conformaron el soberbio reparto de estas cintas basada en la obra de J. K. Rowling, que han muerto, si bien recordamos a Richard Harris, quien falleció poco después de filmar la segunda entrega de la saga y que nos había emocionado haciendo del carismático Albus Dumbledore. Pues debe saberse que cuando a la autora de estos libros sobre el niño mago se le ofreció llevar al cine sus textos, puso como condición que cuando se tratara de personajes británicos (siendo que la mayoría de esta serie corresponden a ello), quienes los interpretaran fuesen artistas de dicha nacionalidad. Es así como los productores no solo se vieron obligados a cumplir con las exigencias de la Rowling, sino que optaron por contratar a lo mejorcito de entre los histriones de dicho país; y ya en la primera película de la saga, Rickman apareció entre los personajes secundarios de importancia. Cabe decir que su labor como el profesor Snape, con todo lo que este significa dentro del universo ficcional de Harry Potter, permitió que muchas más personas lo conocieran a lo largo del mundo, quiénes sin duda pudieron apreciar en mayor medida la humanidad de este personaje, gracias a la solvencia con la que Alan lo encarnó…Pues lo que hizo el actor como Snape, resulta sin dudas de entre lo más soberbio de todas las caracterizaciones que se pudieron disfrutar viendo estas recordadas cintas.
La verdad es que no soy un experto en la carrera de Rickman y solo puedo traerlo a la memoria a través de unas cuantas películas que le vi, desde adolescente hasta mi adultez y siempre gozando sus distintas intervenciones. Su histrionismo era de tal talante, que ello le permitió incursionar sin problemas en todo tipo de producciones, pudiendo lidiar entres los papeles dramáticos y la comedia con una naturalidad tal, que bien costaba creer que el personaje de un título y otro habían sido encarnados por el mismo sujeto. Ello le concedió los más altos honores a través de varios premios por su trayectoria, siendo cotizado por directores en Hollywood y Europa, en el cine y la televisión. Asimismo los varios villanos que interpretó eran magníficos en su escenificación y su apuesta figura también le permitió sin duda hacer varias veces de galán, capaz de conquistar a más de alguien en la audiencia.
El primer recuerdo que mantengo de este actor, fue justamente encarnando a uno de esos malos que como bien dice mi amigo Mauricio Tapia del blog Escritos al Lotijuai, es de aquellos villanos a la antigua: Malos porque les gusta ser malos no más (nada de “royos” internos y matices). Pues estoy hablando de Duro de Matar (Die Hard, 1988). Ciertamente me da la impresión que no he vuelto a ver este largometraje, que tanto me gustó, por lo menos desde hace una década; no obstante tengo muy presente todo lo que hizo pasar al “jovencito de la película”, Bruce Willis, antes de que este último lograra conseguir sus objetivos justicieros. Luego lo contemplé como otro maloso de esos que gente como el Doctor Octopus o Lex Luthor felices tendrían de socio, un verdadero villano de leyenda; el filme se trata de una de las dos versiones de Robin Hood de 1991, haciendo de nada menos que del sheriff de Notingham y donde su papel se “robó la película” a la estrella en ascenso de aquel entonces que era Kevin Costner (se me viene a la memoria con nostalgia cuando con mis compañeros de curso de aquellos años, fuimos a verla al cine y cómo vibramos de emoción con esta obra, que hacía furor en la taquilla gracias a la publicidad con la que se estrenó).
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El ruin criminal de Duro de Matar. |
No hace mucho había entrado a la universidad, cuando me encontré en las butacas de una sala de pleno centro de Santiago, disfrutando de la romántica Sensatez y Sentimiento (Sense and Sensibility, 1995), siendo que entonces estaba preocupado de verme la mayoría de los filmes nominados a los Premios Oscar. Debo reconocer que identificar a Alan Rickman en su rol para esta obra, que se apreciaba más guapo y varonil que nunca, me cautivó (además de que su voz logró sobrecogerme con esa impronta suya tan potente). Aquí el cambio entre este personaje y los otros era impresionante “¡No puedo creer que sea el mismo actor!” me decía; y es que si los otros merecían ser odiados, su Coronel Brandon era lejos un sujeto para admirar y hasta amar. Un año después salió de igual manera caracterizando a alguien mucho más idealista y ¿virtuoso?, que en su filmografía de antaño que recordaba; la película era Michael Collins, filme biográfico del que tengo poco memoria, salvo que la aprecié en la soledad de mi cuarto tras arrendarla en VHS (¡Uf, se me cayó el carnet!) y entusiasmado por volver a ver a Julia Roberts que en ese tiempo era una de mis ídolas
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En Galaxy Quest. |
Es entonces cuando llegamos en 1999 por medio de Galaxy Quest, mi filme favorito de toda su trayectoria, pues por mucho que me gustan las adaptaciones de Harry Potter y lo que realizó como Severus Snape, este homenaje y parodia a Star Trek me fascina aún mucho más. Les puedo contar que me la he repetido muchas veces y nunca termina de maravillarme, además de hacerme reír, esta historia sobre el grupo de actores venidos a menos que viven de las pasadas glorias de un programa televisivo de bajo presupuesto; los tipos se dedican a sacar plata de los fanáticos por medio de su intervención en convenciones y el día menos pensado se enteran de que su trabajo sirvió de inspiración para una raza extraterrestre que tomó su show como algo real, recreando en su cultura el estilo de vida de la serie. Las situaciones jocosas del filme son geniales y a ello se le suman varios actores de gran prestigio acompañando a nuestro Rickman (como Sigourney Weaver, la teniente Ripley de la saga de Alien, quien se ve hermosa como nunca). Pero es en el papel tan especial que le tocó a Alan en esta obra, que se haya uno de los puntos más fuertes de su trama, ya que le tocó hacer de una especie de Leonard Nimoy/Señor Spock, artista y su respectivo personaje que le dio la fama, tan queridos ambos por los fanáticos del género. La faceta de comediante de Rickman, no deja de impresionar al demostrar su capacidad camaleónica aquí. La primera vez que vi esta película fue un día domingo, en vísperas de un viaje a la playa y junto a mi querido amigo Roberto, cuando ambos nos morimos de la risa; como tanto el uno y el otro somos seguidores de Star Trek, era imposible no reconocer los constantes guiños al programa creado por Gene Rodenberry. Este largometraje nunca se estrenó en los cines de nuestro país y solo pudimos verla en aquella época con uno o más años de desfase, gracias a un VHS importado de USA que me conseguí. Tiempo después llegó el DVD y lo pude clonar en ese formato, hasta que hace unas pocas vacaciones estivales me lo compré en blu-ray para gozarlo en la mejor calidad posible (¡Si hasta viene con la opción doblada en el idioma alienígena de la peli!).
Debo volver al Snape de las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter, pues han sido las últimas intervenciones que le he visto a este actor, aunque trataré de ser conciso. Para ser sincero, lo recuerdo en una bella comedia romántica llamada Realmente Amor (Love Actually, 2003) y sé que también me lo encontré en El Perfume (2006) y Sweeney Tood (2007), pero soy lo suficientemente desmemoriado como para haber olvidado su desempeño en todas ellas y eso que estos tres títulos me agradaron harto. De igual modo estoy consciente de que Rickman hizo varios trabajos más y hasta oficializó de director, no obstante no tengo recuerdos al respecto. Sin embargo no lo podré olvidar como el atribulado y distante profesor de Harry Potter, quien además es uno de mis personajes favoritos de toda su saga; pues siempre me negué a considerar como villano a Snape, al leer primero los libros y luego disfrutar las pelis, de modo que lo hecho por Rickman me ayudó a humanizarlo más que nunca. Fueron ocho interpretaciones de primera calidad que me hacen lamentar su partida, pues Severus Snape sin dudas que se ganó mi corazoncito y por supuesto que cuando pienso en él, posee el rostro de Alan Rickman.
Que descanse en paz.
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Como el profesor Severus Snape. |