Cuando Netflix estaba aún a meses de entrenar su serie ambientada en el universo de Viaje a las Estrellas (Star Trek: Discovery), me decidí a verme de una vez, ahora completa, el anterior show televisivo de la franquicia (pues hace años ya, y más encima aún en la época del VHS y grabado del cable, solo había llegado hasta el principio de su segunda temporada). Titulado en un principio como Enterprise y posteriormente a partir de su tercer año agregada la palabra genérica de Star Trek a su nombre, se trata de un programa que cuenta eventos transcurridos antes de la misma serie original, que sucede durante el siglo XXIII y por ello mismo esta otra se encuentra ambientada en el siglo XXII.
Teniendo en cuenta los antecedentes de la trama de esta obra, es considerable dentro de su desarrollo el hecho de que sus episodios muestran los comienzos de la exploración humana del espacio, pocas décadas después de lo mostrado en el filme Star Trek: First Contact. Siendo los vulcanos la primera raza alienígena con la que los terrestres tuvieron comunicación, al menos de manera documentada públicamente en cronología trekker, su argumento gira en torno al comienzo de la estrecha relación entre ambas especies tan distintas entre sí; de este modo, en sus dos primera temporadas, resulta ser un gran atractivo la importancia que se le da a esta sociedad, que tal como queda demostrado en la serie, se encuentra llena de complicaciones por parte de los recelos de ambas partes.
El futuro (“pasado”) que nos representa esta historia, no es tan amable como el creado por Gene Rodenberry en los años sesenta, cuando por medio de su mirada positiva a través de una sociedad cosmopolita y tolerante, quiso dejarnos claro que en la diversidad era posible llegar al mejor de los entendimientos en pro de un bien común. En este sentido, Enterprise se acerca más a lo visto en Star Trek: Deep Space Nine, la tercera producción de la franquicia (si se obvia el recordado cartoon de los setenta, en la práctica el segundo programa de la saga, que pese a su enorme calidad dramática, no está considerado dentro del canon oficial), ya que regresa a su mirada más aguda acerca del devenir de nuestra raza, aunque tampoco perdiendo las esperanzas en lo mejor de la humanidad.
Pues resulta que los vulcanos si bien tienen todas las más nobles intenciones con los humanos, a quienes en la práctica han apradrinado, en realidad aún los ven como “niños”, ya que debido a la naturaleza más pasional nuestra, consideran que aún no estamos preparados para salir hacia el exterior y conocer otras civilizaciones. Es así que los vulcanos tienen gran influencia sobre la Tierra, inmiscuyéndose en sus asuntos, lo que en todo caso ha traído desconfianza por parte de algunos en el planeta hacia los “orejudos”. Sin embargo la llegada de dos razas de las que nada se sabía (al menos por parte de los hombres), una de ellas nada menos que los mismísimos klingons, provoca que salga la primera nave terrestre en poseer velocidad warp 5, con el propósito de evitar un conflicto de tremendas proporciones.

El resto de los navegantes son humanos, si bien el médico de abordo es el otro alienígena que va con ellos, aunque en esta ocasión se trata de alguien más sociable y alegre, el denovulano Plox.
Luego del éxito de la primera misión de Archer y los suyos, se le concede el honor del ser el primer capitán terrestre en liderar una nave que consigue salir más allá del sistema solar, iniciando con su viaje la hermosa premisa de la serie original:
“El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.”
Teniendo en cuenta la época retratada por este programa, todo transcurre antes de la llamada Federación Unida de Planetas, de modo que si bien humanos y vulcanos trabajan juntos (bueno, hasta cierto punto), aún no se han creado las alianzas con otros pueblos que ya conocíamos en los tiempos de Kirk. Por lo tanto, las aventuras vividas por Archer resultan ser, sin dudas, la semilla de la mancomunidad que ha sido tan bien abordada en las otras producciones que le precedieron; de este modo, cada contacto con alguna otra raza, puede ser considerado como la antesala a esta soberbia institución.
Valioso resulta ser el detalle, de que además muchos de los elementos que dimos por supuesto a partir de lo establecido por Gene Rodenberry y otros guionistas con Star Trek: The Original Series, en Enterprise es mostrado como algo que solo se va ganando con el paso del tiempo. Por lo tanto todo se trata del esfuerzo de sus responsables, aun cuando ello signifique cometer errores y aprender de ello. Es así que como todavía no se ha instaurado la citada Federación, todavía no existe la llamada Primera Directiva, que restringe a su gente para entrar en comunicación con pueblos, que aún no han conseguido cierto nivel de logros técnicos (esto es, usar tecnología warp para realizar viajes espaciales a velocidad considerable), lo que provoca varios de los entuertos más interesantes expuestos en sus episodios. De igual manera, las famosas tecnologías del transportador y el traductor universal (tan caros a este show), recién están siendo usados casi de manera experimental. Mientras el primero de ellos solo en ocasiones muy especiales se usa con personas, el segundo poco a poco va perfeccionándose y antes de ellos no posible entenderse siempre con los demás.
Así como los vulcanos poseen un papel destacado en la serie, no podían faltar los klingons, ya que no podían faltar en un programa que se jactara de seguir (aunque de manera “revisionista”) lo hecho por aquellos que le antecedieron. De este modo, en al menos las dos primeras temporadas, se establecen los orígenes de la enemistad con el orgulloso imperio klingon, el que con posterioridad gracias a lo representado en el hermoso filme Star Trek: The Undiscovered Country, se volvería en otro valioso aliado para la Federación. Muchos son los capítulos que tratan acerca de las difíciles relaciones, con culturas tan opuestas como la vulcana y la klingon, retratadas gracias a esta serie como verdaderas sociedades alienígenas, con sus propios códigos éticos, que enriquecen sin dudas esta mirada al pasado de lo que ya conocíamos.
De igual manera, la reutilización de una especie clásica y llamativa como los andorianos, que de forma lamentable fue desperdiciada incluso en la serie de los sesenta que les dio forma (y en la práctica olvidada por las siguientes), viene a ser uno de los puntos más altos de Enterprise. Pues desde su primera aparición en esta versión más “moderna”, de tan rico universo ficcional, el contraste con sus enemigos jurados que vienen a ser los mismos vulcanos, lleva los guiones a un nuevo nivel de crítica social, que desde los tiempos de Rodenberry ha sido la marca de todo Star Trek…Y es que tal como queda demostrado, desde el piloto de esta quinta serie, los vulcanos no son tan elogiables como creíamos, ya que nadie es perfecto y tampoco podemos olvidar que con la inteligencia también viene la soberbia. Volviendo a los andorianos, el más destacado de estos viene a ser interpretado nada menos que por todo un veterano, Jeffrey Combs, actor con roles destacados en el pasado para la franquicia y recordado por sus despiadados Brunt y Weyoun en Star Trek: Deep Space Nine, un ferengi y un vorta respectivamente (dos razas famosas en Viaje a las Estrellas, así como estos mismos personajes y que tantos gratos momentos dieron a los seguidores); pues esta vez, bajo el rol del comandante Shran, logró otorgarle el realce a esta especie que nunca antes había tenido en pantalla (bueno, apoyado además por sólidos guiones).
Si bien aparecen un montón de nuevas razas en Enterprise, se quiso dar en el gusto a los “viejos” fanáticos Star Trek, haciendo que intervengan algunas otras “clásicas”, pese a que en términos de la cronología del canon, estas aún no hubiesen entrado en contacto con humanos y vulcanos. Es así que en la primera temporada, salen menos que los ferengis, mientras que en la segunda, nos reencontramos con otros de sus grandes villanos: romulanos y borgs. La ingeniosa forma en la que se hace esto posible, sin que los protagonistas sepan quiénes son en realidad, hace aún más atractivo ver estos antológicos episodios.
Asimismo, para hacer todavía más interesante ver este show, por parte de los trekkers más acérrimos, se contrató a varios actores que ya tenían papeles en el pasado en sus anteriores series. Pese a que el maquillaje los hace por completo irreconocibles a la mayoría, bien basta con fijarse en el elenco de los artistas invitados, para volver a gozar del talento de gente como Fionnula Flanagan (quien salió tanto en Star Trek: The Next Generation, como en Star Trek Deep Space Nine) en Héroe Caído y Ethan Phillips (Neelix, uno de los protagonistas de Star Trek: Voyager) en Adquisición, ambos capítulos de la primera temporada; con posterioridad, Robert O'Reilly en Recompensa y J.G. Hertzler en El Juicio, de la segunda temporada, interpretaron cada uno a un klingon, especie que los hizo famosos en sus anteriores incursiones para Star Trek, como Gowron y Martok respectivamente.
De igual manera en la dirección, participaron cuatro actores de las series precedentes: LeVar Burton (Geordi la Forge en Star Trek: The Next Generation), Roxann Dawson y Robert Duncan McNeill (B´Elanna Torres y Tom Paris, respectivamente, ambos de Star Trek: Voyager) y Michael Dorn (el popular Worf de Star Trek: The Next Generation y Star Trek: Deep Space Nine) y quienes si bien ya habían incursionado en el pasado, tras las cámaras para el universo trekkie televisivo, sin dudas que volvieron a ser llamados como otro guiño a los fanáticos más leales.
Mucho aún hay por contar de este programa que duró cuatro temporadas, emitiéndose entre el 26 de septiembre de 2001 y el 13 de mayo de 2005, con un total de 98 episodios (de puros malvados no llegaron a los míticos 100… ¡Así los pille Nyarlathothep!). No obstante dejaré para una segunda y última entrada el resto, que tengo aún pendiente verme la cuarta temporada y prefiero revisar con una mirada más amplia esta serie, una vez que le dé término.