Nunca fuí un seguidor de la psicodélica serie de imagen real de televisión de los sesenta que se hizo de Batman, en la que un panzón Adam West interpretaba en una muy caricaturesca versión a mi superhéroe favorito…Y sin embargo, pese a ello, le tengo respeto a sus actores y en especial al impacto cultural que este programa ha conseguido aún a más de medio siglo de su estreno (de hecho, les contaré un secretito mío: uso como tema de alarma para despertarme su famoso tema característico, que tanto me gusta).
Hace poco más de una semana, exactamente el 9 de junio, falleció a la avanzada edad de 88 años el artista detrás de este Batman más alegre, que aquel al que los más puristas del cómic estamos acostumbrados. Con él se fue otro importante episodio del siglo XX y por todo lo que significó su labor a la hora de posesionar al Señor de la Noche dentro de la cultura popular (yo mismo conocí a este justiciero gracia a la popularidad de este show), no puedo dejar de sentir con pesar su partida y por esa razón ahora le rindo este tributo con todo mi aprecio.
Los chillones colores, la llamativa caracterización de sus personajes (entre héroes y villanos), sus surrealistas diálogos y situaciones, fueron el sello propio de este programa que duró tres temporadas, a través de 120 episodios, una película para el cine y que tuvo hasta una serie animada con la participación de sus actores originales en las voces en inglés. Con posterioridad en 1979 West y su compañero Burt Ward, quien interpretaba a Dick Grayson/Robin, volvieron a enfundarse sus ajustados trajes para la bizarra producción televisiva de solo dos episodios llamada como La Leyenda de los Superhéroes; una obra menor, que de seguro muchos no saben de su existencia y que mostró a una llamativa Liga de la Justicia que incluía a varios de sus más destacados miembros como Shazam, Flash, Linterna Verde, la Cazadora, Hombre Halcón y muchos más.
La maravillosa intro de la serie.
No es mi ánimo hacer un repaso por la carrera de este fallecido actor, ni hacer un análisis del título en el que más brilló, que para eso les recomiendo mucho la hermosa entrada que mi amigo Miguel Acevedo en su blog Le dicen Poesía publicó y que pueden leer haciendo click en este enlace. Sin embargo sí les contaré de cómo personalmente este artista estuvo ligado a mi propia existencia.
Pues volviendo a mi infancia más temprana, en la que la citada serie estuvo muy presente, puedo recordar a mi papá viéndola de manera atenta, pese a que bien decía que eran “puras fantasías”. Y sin embargo aun así se divertía mucho con esta y con El Hombre Increíble (aquella sobre Hulk que yo tanto detestaba), además de la setentera del Hombre Araña, que a mí era la única de este tipo que me atraía (bueno, además de una que había de Shazam). No puedo dejar de mencionar que quien si tenía mi atención en esta producción sesentera, era su más famosa Gatúbela, la encarnada por la bellísima Julie Newmar, que creo fue la responsable de que a tan temprana edad enganchara con esta antiheroína.
Fue durante mi adolescencia que Tim Burton estrenó la cinta que le dio la consagración (si bien aún faltaba un resto para que llegaran sus verdaderas obras maestras): Batman (1989). No la pude ver en el cine, pues en aquel tiempo los adultos alrededor mío apenas me llevaban a este tipo de eventos y me tuve que conformar con verla en VHS como un año después de su estreno. Una vez leyendo la prensa de aquellos años me enteré de que West estaba molesto, porque no lo llamaron a él para volver a interpretar al Caballero Oscuro y para ser sinceros lo encontré tan idiota de su parte… ¿Un Batman ya decrépito me dije? Si bien mis impresiones se sostenían en la falta de verosimilitud, que sería tenerlo enfundado el famoso ya bastante mayorcito, aparte de que iría contra la intención del director de mostrar de manera seria a un Batman en la plenitud de su vida, en mi ignorancia de entonces no sabía de la existencia de esa preciosa novela gráfica que es El Regreso del Caballero de la Noche de Frank Miller (donde aparece nuestro superhéroe predilecto para nada como un jovencito). Es así que tras leer esta obra, solo ahora puedo afirmar que si se hubiese realizado un filme de imagen real al respecto, mientras aún Adam West estaba disponible, habría hecho algo digno. Lo mismo habría sido genial disfrutarlo como el viejo Bruce Wayne de Batman del Futuro¿No?
Ya era un adulto, estudiando en la universidad para recibirme de profesor de Castellano, cuando vi varios episodios de la que es considerada como la mejor versión para la pantalla chica del Murciélago: Batman: La Serie Animada (1992-1998), que tuvo 4 temporadas y un total de 85 episodios, más 3 películas. Pero fue ya tiempo después que por fin pude gozarla completa y emocionarme bastante con ella, al poder comprármela de manera integral en unas preciosas ediciones en DVD (con agregados incluidos). Fue entonces que aprecié un nostálgico episodio de su primera temporada: Cuidado con el Fantasma Gris. En esta historia Batman/Bruce Wayne, se encuentra con un superhéroe de fantasía de su infancia…y resulta que la voz a este personaje (de verdaderas connotaciones pulps, como todo un homenaje a los cómics de la Edad de Oro, de los que proviene el mismo vigilante de Ciudad Gótica) en su versión en inglés tiene la voz de West. Pues debe saberse que aparte de haberlo elegido para este papel, que no puede ser otra cosa que un guiño cariñoso a este mismo actor, ello responde a que tras quedar encasillado el histrión por su rol como Batman, consiguió hacer una destacada carrera como actor de doblaje en varias animaciones, incluyendo las ya nombradas y en la recordada Los Superamigos de Hanna-Barbera (que yo sí seguía ávido de sus historias y que ahora encuentro demasiado ingenuas para mi gusto).
Adam West en Batman: La Serie Animada.
Por supuesto que tuvo intervenciones en otros cartoons, pero salvo su cómica intervención en un episodio de Los Simpsons, no he visto más de él al respecto y donde se interpretó a sí mismo (como en Bob Esponja y Padre de Familia, si bien en otros papeles). Fue mientras que investigaba (o más bien googleaba) para este escrito, que me enteré que también contribuyó poniéndole la voz a nada menos que Thoman Wayne, el padre de Bruce, en un capítulo de otra de mis series animadas favoritas: Batman el Valiente… ¡Qué honor! ¿Verdad?
El año pasado no más tuve dos importantes acercamientos a este actor. Primero, disfruté mucho de su participación en el emotivo episodio Nº 200 de The Big-Bang Theory y donde una vez más hizo de él mismo, esta vez como invitado sorpresa al cumpleaños (también sorpresa) de Sheldon. No lo voy a negar, lloré durante ese memorable momento, pues… ¿A qué ñoño no le gustaría conocer a Batman? (o mínimo a uno de los actores que lo han interpretado, bueno, salvo a Val Kilmer). Dicho programa que tanto me gusta, pese a que algunos amigos míos han renegado de este, por considerar que ha perdido fuerza luego de tantas temporadas, lo he visto solo o con amigos, pero nunca con mi sobrinito Amilcar, quien aún está demasiado pequeño para ello; no obstante sí compartí con él y con mucho entusiasmo El Regreso de los Caballeros Cruzados, una película animada inserta dentro del estilo del show que le dio la fama a West. Recuerdo que mi regalón me dijo “Batman se ve como viejo”, pues su estética era por completo distinta a lo que hasta ese momento había contemplado junto a mí. Y sin embargo estuvo a mi lado hasta que terminó, riéndose casi en las mismas escenas que yo, si bien en su inocencia no comprendía los diálogos autoparódicos que hacían mofa de las ridiculeces de la serie y entre ello de la supuesta relación gay entre maestro y discípulo de la que la acusaron en su momento. Esta producción bellamente realizada y que recomiendo mucho, tuvo a Adam West por última vez “haciendo” del personaje que lo consagró; asimismo en ella Burt Ward volvió a prestar su voz para “el Chico Maravilla”, además de que la Newmar (también octogenaria) regresó en su papel de Gatúbela.
Trailer en inglés del filme que es el último legado de West
y en inglés para que aprecien su voz.
El amor hacia este actor es tan grande en su país (por no mencionar en el resto del mundo), que en la ciudad de Los Ángeles se le despidió de una manera, que de seguro quedará marcada para la historia: activando la Batiseñal una noche sobre uno de sus edificios, acto rendido por la policía de tal lugar, ante la mirada atenta de un gran público. Solo los grandes consiguen que se desvié (aunque sea por un breve momento) la rutina de siempre y sin dudas que Adam West era uno de estos mismos colosos.
Noticia con el bello momento dedicado a la memoria de Adam West.