4.1- El Dibujante.
Adam Kubert es en la actualidad uno de los dibujantes más respetados del medio, heredero de toda una tradición trabajando para los cómics. Lo anterior, debido a que es hijo de nada menos que de Joe Kubert y hermano de Adam Kubert, padre y hermano, quienes también han destacado con sus numerosos trabajos para el mundo de los cómics. Poseedor de un estilo sobrio y detallista, que le han permitido encontrarse con varios de los íconos de Marvel, DC, Dark Horse y otras compañías, su nombre se encuentra en numerosos clásicos modernos, de modo que algunas de sus portadas y viñetas se han transformado en algunas de las imágenes más famosas de estos personajes.
Si bien lo podemos encontrar en DC, tal como en algunos títulos de Superman y otros más de esta compañía, mucho más destacable es su paso por las colecciones de Batman. Es así que su paso por títulos como Batman e Hijo (la introducción oficial de Damian Wayne en el canon del Murciélago, quien es el actual Robin en las revistas, 2006), lo realizado para la historia alternativa ¿Qué pasó con el Cruzado Enmascarado? (2009), escrita por Neil Gaiman acerca de los últimos días del Señor de la Noche o su contribución para el primer crossover del Caballero Oscuro con los alienígenas cazadores conocidos como Depredadores (1992), están entre las más famosas versiones de este superhéroe.
En DC uno de sus trabajos más alabados fue nada menos que en la serie central de Flashpoint, escrita por Geoff Johns y la que redefinió el universo DC tras sus apocalípticos eventos (reordenando su continuidad y en la cual hoy en día se encuentra inmersa la cronología de sus personajes). Las hermosas portadas y viñetas que realizó Andy para esta miniserie, sin dudas que están entre lo mejor de su carrera.
No obstante podría decirse que en Marvel su labor ha sido mucho más variada, ya que lo podemos encontrar en historietas de los X-Men, Wolverine, Capitán América, los Vengadores, Iron Man e incluso Conan, entre muchos más.
Asimismo es uno de los profesores de la renombrada Escuela de Dibujo de Joe Kubert, fundada por su progenitor y en la que también enseña Adam, institución de la que han salido otros genios como Amanda Conner, Rags Morales (el mismo de Crisis de Identidad, 2005, una de las novelas gráficas más aclamadas de la Liga de la Justicia) o Stephen Bissette (el mismo que realizó el apartado visual para la elogiada etapa de la Cosa del Pantano escrita por Alan Moore).
Debe saberse que para su aporte en Antes de Watchmen: Búho Nocturno, contó con el apoyo de nada menos que de su padre, Joe, quien entintó hasta medidos del número 3 de esta miniserie de 4 números. Lamentablemente el gran maestro no pudo acabar con su labor, pues falleció a la avanzada edad de 85 años ese 2012, de modo que su trabajo fue concluido por Bill Sienkiewicz, otro artista de renombre.
4.2- El Cómic.
Debo comenzar este comentario sobre la obra que hoy nos reúne, afirmando que entre todo lo que concierne a este proyecto de rescatar el interesante universo creado por Alan More y Dave Gibbons en los ochenta (inspirado además en los personajes de la editorial Charlton, que por esas fechas había comprado DC y que hasta el momento no había utilizado), es junto a la que leí después de esta mi favorita ¿Por qué razón? Pues debido a que considerando las complejas personalidades de sus protagonistas, a quienes por lo general no se puede considerar como individuos admirables, debido a sus intereses más mundanos que los de otros vigilantes como Daredevil , Flash u otros de este tipo de historias (pues en su mayoría pecan de vanidosos, aman la violencia por sobre todo, carecen de empatía, sensibilidad o solo les interesan la fama y los bienes materiales que pueden ganar con sus actos), hay escases de verdaderos relatos de coraje y justicia; mientras tanto que en cambio acá nos encontramos con todo un superhéroe y en el más puro sentido de la palabra:
Por otro lado, acá no puede dejar de brillar el sólido guión de parte de J.M. Straczynski, quien de entre sus 3 colaboraciones para Antes de Watchmen, acá realiza la mejor de ellas, demostrando que su aclamado paso por las series de Spiderman y los 4 Fantásticos no fue en vano. Es así que esta historieta destila el sano buen humor que le sale de manera tan espontánea y dejando además claro su amor y respeto hacia el género; pues además aborda en esta historia de manera muy convincente, varios leiv motivs caros a él y como bien quedará demostrado en este texto.
Es así que en esta miniserie nos encontramos con un relato de “orígenes secretos” otra vez, mostrándonos la difícil niñez de Daniel Dreiberg, el segundo Búho Nocturno y que tal como nos deja demostrado Straczynski, tuvo razones de peso para abrazar la carrera de justiciero enmascarado: la presencia de un padre déspota y que se opusiera a la figura más luminosa de Hollis Mason, el primer superhéroe en usar el manto y del cual fue su sucesor. De este modo nos encontramos en la relación entre maestro y discípulo, con otro tema recurrente en estos cómics, puesto que en la figura paterna que toma Mason para Dreiberg, hay un guiño que ningún lector fanático del noveno arte puede ignorar (Batman/Robin, Capitán América/Bucky, Barry Allen/Wally West y un largo etcétera). Debe saberse que Hollis ya estaba caracterizado en Antes de Watchmen: Minutemen,como un sujeto honorable. No obstante esta vez el guionista lo humaniza aún más, al dotarlo de un supuesto oscuro secreto de su pasado, que hace tambalear la colaboración con su alumno. Se trata de un detalle argumental que acerca a la vida real esta historieta, debido a lo difícil que puede llegar a ser el tema de la confianza entre padres e hijos y que en los cómics tantos buenos momentos nos ha dado.
Luego está otro valioso tópico de los llamados tebeos: los team-ups, o sea, las aventuras de duplas o equipos de superhéroes, por lo general de caracteres y poderes diferentes. Es algo solo en esta miniserie dedicada a Búho Nocturno se encuentra y que a mi parecer otorga uno de los puntos más fuertes de este título. Pues como todo conocedor de la obra original, en su juventud el segundo Búho Nocturno tuvo de compañero a nada menos que Rorschach, vigilante completamente distinto al protagonista y con quien pese a ello ambos logran trabajar juntos, consiguiendo complementarse hasta cierto punto (en cierto sentido, estos representan los opuestos, tal como se observa en la clásica dupla de Batman y Superman). La relevancia que se le otorga a esta segunda relación de importancia para el superhéroe, esta vez basada en la amistad, queda demostrada en el hecho de que dos de las portadas realizadas por Andy Kubert representan a ambos en dichos números. Asimismo, destacables vienen a ser los paralelos existentes entre estos dos sujetos, pues tal como queda detallado en la miniserie, ambos tienen su tema con la figura femenina, específicamente de sus madres, lo que sin dudas termina por condicionar sus posteriores conductas.
Luego está la presencia del romance, el que además se presenta como una relación con una fémina de características que rayan con el mundo de la criminalidad, al tratarse de la dueña de una sofisticada red de prostitución, la despampanante y hermosa Lady Crepúsculo; un personaje que sigue la línea de femmes fatales como Catwoman y Gata Negra y que tantas historias tienen junto a sus supuestos rivales Batman y Spiderman respectivamente. Sin embargo pese a la supuesta faceta siniestra que hay en esta dama, su introducción sirve para dejarnos consignado que los matices existen y que las apariencias engañan, tal como queda demostrado además en la figura del verdadero villano de esta obra (otra dualidad de esta novela gráfica: Hollis/Daniel, Búho Nocturno/Rorschach, Búho Nocturno/Lady Crepúsculo). Cabe destacarse que Straczynski en su ingenio, se valió de a lo más un par de viñetas del Watchmen original, donde aparecía en una foto esta mujer y de un diálogo entre Búho Nocturno y Espectro de Seda, para sacarle partido a este material argumental.
Por último, una historia de superhéroes no podía carecer de su villano, quien acá no puede ser más retorcido, de modo de contrastar con los aires más benignos del protagonista (así como de ser un reflejo invertido de la misma oscuridad reinante en el corazón de Rorschach). Es en todo esto, que Straczynski se vale de los motivos religiosos y/o mesiánicos, propios de un desquiciado para crear a la amenaza a la que aquí se enfrentan ambos compañeros. Este elemento también muy propio de la obra del creador de esa serie de culto que es Babilonia 5, otorga a Antes de Watchmen: Búho Nocturno,otra de las mejores aristas de este título.
Cabe mencionarse que Búho Nocturno corresponde a la proyección de Moore y Gibbons de nada menos que Bicho Azul II, Ted Kord, (Blue Beetle en inglés) de Charlton; superhéroe que en los cómics post crisis de DC cobraría gran fama, gracias a su participación en la Liga de la Justicia hecha por J. M. DeMatties y Keith Giffen. Pues como su referente, corresponde a un superhéroe que basa el trabajo en su inteligencia, que le ha permitido crear armas defensivas de gran ingenio, con un traje de estilo totémico y que además posee una nave representativa de su animal fetiche. Por lo tanto estamos hablando de un justiciero sin poderes, de habilidades atléticas y dotes detectivescas, quien además usa su fortuna para solventar su estilo de vida; todas ellas características que también nos recuerdan a personajes como el mismísimo Batman.