Inevitablemente debo comenzar este texto que hasta dudé de si escribirlo o no, “pelando” a mi querido amigo de años Mauricio Tapia (autor de los blogsEscritos al Lotijuai y La Quinta Anormal, que se los recomiendo harto, si bien no los actualiza con la regularidad que yo quisiera), quien en parte con sus palabras me creó mayores expectativas sobre la serie de la cual me referiré a continuación: Agente Carter, programa cancelado hace poco tras dos temporadas y solo dieciocho episodios (que no dio para más) y ambientado en el popular Universo Cinemático Marvel, o sea, programas para la TV de imagen real y películas basadas en sus cómics…
Todo comenzó en una de nuestras reuniones “ñoñas”, en las que entre varias cosas junto a otras amistades compartimos nuestro amor por la literatura (de “género” en gran parte: ciencia ficción, fantasía, terror, policial, histórica…), las series, el cine, los cómics, los personajes y las ficciones que nos llegan a estremecer. Pues un día me encontraba alabando esa joyita que es Daredevily entonces Mauricio dijo con toda la convicción del mundo que lejos mucho mejor era Agente Carter “¿Así?” respondí intrigado, pues si tenía su voto razones de peso debía tener. Pasó más de un año para que comprobara por mí mismo el peso de su afirmación.
Peggy Carter es un viejo personaje de la Casa de las Ideas creado por los grandes Stan Lee y Jack Kirby en 1966, como amorío del Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial. Tras quedar congelado el Capi y despertar en la “actualidad”, dentro de las historietas esta hábil agente tuvo su propio desarrollo argumental en varias otras publicaciones. Tras el exitoso estreno de la primera película del Supersoldado y su participación como uno de los coprotagonistas de peso, se le volvió a ver en una emotiva escena de Los Vengadores,en la cual los dos viejos amantes se reencuentran, ella ya anciana al borde de la muerte en un hospital y él aún joven y aguerrido.
Asimismo llegó a ser el personaje principal de su propio corto en 2013 y que sirvió como inspiración para la posterior creación del show catódico ya mencionado. Recordados ya con nostalgia resultan ser estos llamados genéricamente Marvel One-Shot, correspondientes a minipelículas dedicadas a los secundarios de los filmes de la compañía y que acompañaban a la edición casera en blu-ray de sus cintas (y que para pesar nuestro han dejado de realizar los productores, desde hace ya dos años más o menos). Pues en este cortometraje nos enteramos de manera muy divertida, de cómo Peggy se llega a convertir en la primera directora de nada menos que de S.H.I.E.L.D. Fue así que ante la buena crítica y llegada de esta pequeña obra y, por supuesto, gracias al carisma de la fémina y la actriz a cargo de ella (Hayley Atwell), los “peces gordos” aprovecharon de dar el visto bueno para continuar sus aventuras en la pantalla chica.

Siendo un título de época, al menos en lo que concierne a la ambientación, los responsables se esmeraron en hacer algo que en este detalle estuviese correcto. Sin embargo, tal como ya se dijo, pensando que los guiones transcurren en la década de los cuarenta, el conocedor del universo marvelita hubiese esperado que se aprovechase toda su rica gama de personajes que ya había en tales años, incluyendo varios superhéroes y villanos. No obstante todo se queda en argumentos donde la espectacularidad de estas historietas se pierde y salvo uno que otro elemento mínimo, pareciera que se tratara de un drama cualquiera con pobres elementos de ciencia ficción y que apenas tuviese que ver con nuestras ficciones predilectas. De hecho, cuando en la primera temporada por fin se pudo ver a algunos de los Comandos Aulladores (de los que venía Nick Fury y quienes trabajaron con el Capi, tal como quedó demostrado en el citado primer filme sobre este justiciero), solo salieron en uno o dos episodios y de ahí nunca más. Por otro lado, en el último episodio se ve a un famoso criminal marvelita por unos segundos y cuando se le esperaba su regreso en la segunda temporada… ¡Ni siquiera se le nombró! Así que olvídense de Hydra, de la primera Antorcha Humana, con mayor razón de Namor, del malhechor Garra Roja y otros más que muy bien podrían haber aparecido en este ya fenecido título.
Lo más “marvelita” que aquí podemos encontrar, es al padre de Tony Stark, Ironman, Howard, quien en su personalidad nos recuerda mucho al Vengador, no solo por su genialidad, si no por su “amor” por las bellas mujeres (y quien para pesar de los fanáticos solo intervino de vez en cuando en la trama). Sin embargo la mejor contribución salida de las páginas de los cómics, viene a ser nada menos que Edwin Jarvis, el carismático mayordomo de Stark y quien luego inspiraría a Tony a crear a su inteligencia artificial Jarvis (debe saberse que en las viñetas, el inglés Edwin estuvo al cuidado del cuartel de los Vengadores). Pues las apariciones constantes de Jarvis, quien sin duda viene a ser el verdadero coprotagonista de este programa, da algunos de los mejores momentos de Agente Carter, gracia a sus múltiples talentos y corazón noble, aparte de ayudar a dar mayores dosis de humor a una historia que muchas veces se hace tediosa y falta de maravilla.
La primera temporada abordó la lucha contra la agencia terrorista de Leviatán, la que en uno de sus aspectos más interesantes (al menos tal como fue trabajada en esta serie), recuerda mucho a lo que se revela en los cómics y Los Vengadores: La Era de Ultronacerca del pasado de nada menos que de Viuda Negra, cuando esta era pequeña y vivía en Rusia (tema del que solo puede darse cuenta un lector friki como un servidor, que este nexo entre la siniestra organización y la preciosa Natasha Romanov ni siquiera es mencionado en sus capítulos). En cambio la segunda temporada tuvo por fin a un enemigo con superpoderes, haciéndole pasar penurias a nuestros héroes, si bien al parecer para nada salido de las revistas, si no que por completo original para este programa.
Otro aspecto que sí se puede rescatar de Agente Carter, es que estando centrada en la susodicha dama, la escasa galería de villanos que tuvo estaba centrada justamente en mujeres, una nueva por cada temporada; de tal modo, gracias a ello, se pudo hacer las comparaciones de rigor, acerca de cómo son las decisiones las que otorgan a alguien extraordinario el camino que al final recorre (en este sentido quizás el mejor capítulo de la segunda temporada, puede ser aquel que revela en paralelo la juventud de la Carter y el de la villana de turno, cada una de ellas tan distinta en sus objetivos para la vida).
Y como punto final a este texto que escribí por el puro deseo de explayarme respecto a mi “malestar” (que ya la cadena ABC me defraudó lo suficiente con lo que hicieron sobre Agentes de S.H.I.E.L.D., razón por la cual deberían aprender de Netflix y que lejos ha sabido sacar mucho mejor partido de sus propias series Marvel, como la ya mencionada Daredevil y la igualmente emocionante y adulta Jessica Jones, mientras esperamos para dentro de poco su anunciada Luke Cage), debo decir que hasta de una presentación digna carece Agente Carter, siendo unas paupérrimas letras en grande sobre un fondo negro lo que anunciaba sus capítulos. Por otro lado, no hay mayor trascendencia, ni otros grandes temas o actos heroicos emotivos en este programa, que solo se detuvo en cierta dosis de aventura e intriga (y el típico romance propio del pulp de la época en la que transcurre), que uno esperaría en cualquier programa de esos del montón que producen en USA.
Así que, Agente Carter, nadie te echará de menos (bueno, tal vez ya saben quién).
Nota: Se me estaba quedando en el tintero, la inesperada intervención de nada menos que de Stan Lee en uno de sus habituales cameos…Sin duda la mejor sorpresa de la primera temporada.
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Peggy y mi casi tocayo Edwin Jarvis. |