Dedico este texto a mi amigo Roger Senra,
quien por más de un año me insistió para que viera
la miniserie de la que ahora les contaré.
Gracias por tu gran recomendación y paciencia.
Hay un hondo sentido religioso dentro de la presente producción y lo mejor es que no solo se detiene en una fe, sino que en total son dos iglesias las que se presentan aquí, ambas por medio de sujetos que demuestran ser personas dignas de confianza, que por fin tenemos un título actual en el cual la religión no se vista totalmente como algo negativo. Cabe recordar, en todo caso, que el género de “miedo” en muchos de sus más destacados ejemplos (como bien sucede con verdaderos clásicos de la talla de El Exorcista), ya sea en literatura de terror, como en cine y otras expresiones artísticas, se ha caracterizado por poseer una fuerte carga moral. Todo lo anterior ligado a temas de tipo espiritual y teniendo en cuenta la existencia de un mundo sobrenatural, en el cual el bien y el mal poseen sus propias manifestaciones, las que influyen en el acontecer humano. Por lo mismo, la creencia y adhesión en un sistema de dogmas y/o una institución que lo regule, cumple un papel fundamental en ellas, a veces permitiendo mostrar lo mejor de nosotros (cuando sus creyentes son definidos por su capacidad de amor y sacrificio) y otras lo peor que puede albergar nuestra especie (odio, miedo e intolerancia). En todo caso, independientemente del cariz que van tomando los acontecimientos, cuando esta dimensión lleva a sus protagonistas a encontrarse con lo extraordinario y pavoroso, podemos apreciar que la fe religiosa se presenta como un pilar positivo en la vida de muchos de sus personajes; puesto que les entrega una identidad y un sentido de pertenencia, que los mueve a ser buenas personas; asimismo, la tradición y los valores morales que acompañan a los ritos que siguen estos sujetos, nos dan a algunos de los más sobresalientes personajes creyentes en un título televisivo actual (o de streaming para ser más exactos).
Asimismo, al mantener un carácter coral MM (aunque destacando 3 de sus coprotagonistas), llegamos a conocer varias familias que llevan largo tiempo en la isla, cuyos integrantes se nos van haciendo entrañables y, por lo mismo, los lazos emocionales que hay entre ellos no nos dejan indiferentes. Cabe mencionar que, debido a lo anterior, la fuerza que les da este sentido de familia, viene a ser la otra gran institución que remarca la trama. Por lo mismo, encontramos varios tipos según las características de sus integrantes, partiendo por dos matrimonios, uno ya maduro con dos hijos (adulto y adolescente respectivamente), otro con una sola hija adolescente y otros conformados por una madre anciana y su hija madura, así como el de un padre viudo y su hijo también menor de edad, sin dejar de lado a la madre sola que espera a su bebé; por supuesto que hay otros núcleos familiares por ahí, pero solo en los recién mencionados se detiene la historia y es entre los cuales el drama sobrenatural cobra más fuerza… ¡Y es más, también encontramos a dos personajes solos, cuya falta de compañía se nota que les pesa lo suficiente!
Teniendo en cuenta lo mencionado hasta el momento y todo lo que concierne a sus personajes principales (de los cuales pretendo hablarles, más abajo, algo con un poquito más de profundidad), MM trata acerca del dolor, de cómo este nos transforma para bien o para mal y por lo mismo trata acerca del perdón y la redención. Cada ejemplo de todo esto, nos hace querer tener alguien a nuestro lado con quien comentarlo, que los diálogos, más encima, son estupendos y la puesta en escena de los momentos de crisis interna poseen una tremenda carga emocional.
4. Los personajes.
Antes de ir a esta última parte de mi revisión, les cuento que varios de los artistas que interpretan a los protagonistas, entre principales y secundarios, son habituales en la filmografía de Flannagan, entre ellos su esposa que hace de…
Riley Flynn: Es el primero que conocemos en esta perlita de Netflix, un ex ganador que ha caído en lo más bajo y que ahora apenas sobrevive, derrotado y con un peso que le remueve la conciencia; al punto que apenas logra dormir, ha perdido la fe con la que creció y piensa que ya no podrá ser feliz. Pese a sus culpas, no es un hombre malvado, al contrario, aún hay amor y nobleza en él, dándonos más de una escena inolvidable y que nos hará quererlo con facilidad.
Padre Paul Hill: El sacerdote católico joven que llega a reemplazar al viejo párroco de la isla, lo que se supone solo hará por un tiempo. Desde un principio sabemos que esconde más de una cosa y como espectadores no podemos dejar de sospechar de él; no obstante, luego vamos viendo que ama su labor como líder espiritual, sirviendo a los demás. Por lo tanto, tras “conocerlo” un poquito más, vacilaremos acerca de que habite el mal en él y es cuando el dicho que titula este texto por fin tendrá sentido.
Erin Greene: El viejo amor de juventud de Riley, ha vuelto a su hogar materno casi al mismo tiempo que él, también con un pasado doloroso a cuestas. El reencuentro entre ambos será relevante, tanto dentro del proceso de sanación espiritual de ambos, como para que exista alguna posibilidad de salvación de la isla. Dulce y sabia luego de lo que le tocó pasar durante su periodo en el continente, es uno de los tantos personajes que conseguirán ganarse nuestra simpatía.
Bev Keane: Es el típico ejemplo de quien aparenta una rectitud moral superior a la de los demás, la que ostenta con orgullo y tratando al resto con condescendencia, pero que en el fondo es una persona egoísta y podrida. No ama a nadie y solo tiene devoción por el sacerdote del lugar, siendo una fanática religiosa. Si bien todas las actuaciones de esta miniserie son plausibles, lejos la de la actriz que la personifica es tan destacada, que bien podría ser la mejor de la presente producción.
Sheriff Hassan: Un policía que llegó a la isla junto a su hijo buscando un lugar pacífico, luego de sufrir la intolerancia en el continente y quien mantiene su fe musulmana con determinación, siendo él solo y su retoño los únicos no católicos del lugar. Respetado por los lugareños debido a su rectitud, es un excelente modelo como personaje de su fe, como alguien que convive en paz y conciencia con otros que no profesan sus dogmas. Padre cariñoso, además, como muchos agentes de la ley en este tipo de obras, se ve envuelto en un caso raro que irá complicándose más y más, poniendo a prueba tanto su profesionalismo, como sus creencias personales.
Leeza Scarborough: Una devota adolescente mestiza, que debido a un triste incidente usa silla de ruedas. Amiga del hermano de Riley y del hijo del sheriff, es una de las primeras personas en evidenciar que un fenómeno único está ocurriendo en la isla.
Dra. Sarah Gunning: La única profesional de la salud en la isla, vive con su madre postrada que tiene Alzheimer, a la que cuida con devoción. Sus conocimientos serán necesarios para comprender, en parte, lo que está pasando en el pueblo. Por cierto, es interpretada por la única actriz a la que pude reconocer de anteriores producciones de mi gusto, siendo interpretada por una siempre bella Annabeth Gish (la recordada agente Mónica Reyes de Los Expedientes-X). Ojo con todo lo concerniente a su madre, uno de los mejores giros argumentales del show.
Joe Collie: El borracho del pueblo es un hombre solo, quien sin malas intenciones provocó una tragedia y por la cual con mayor razón es el gran paria del lugar. Pese a todo es tolerado, aunque su soledad es tremenda. Su participación dentro de esta obra, pese a no ser tanta a diferencia de otros personajes, es bastante conmovedora.
Tráiler.