Un personaje como Batman no podía de dejar estar fuera de la pantalla grande o chica por mucho tiempo, luego del actual boom de producciones sobre cómics de superhéroes, ya sea en imagen real o animadas. Es así que tras 3 películas interpretándolo en las últimas producciones al respecto, que hizo Hollywood teniendo al Murciélago como coprotagonista (Batman versus Supermany Liga de la Justicia) y apareciendo en un cameo (Escuadrón Suicida), al abandonar el papel Ben Afleck, era de esperar que otro actor tomara pronto el manto. Y entonces se anunció The Batman, incluso antes del estreno del Snyder Cut, sobre el equipo de superhéroes más famoso de DC y que arreglaba considerablemente el pésimo trabajo de Josh Whedon, para su versión cinematográfica de dicho grupo (permitiendo que el guapo actor se luciera más que nunca, detrás del rol de su soberbio Batman "madurón"). Sin embargo, se trataba de otra versión del famoso vigilante, fuera de la continuidad del llamado Universo Extendido DC; así que había que ver, cómo nos presentarían en esta ocasión al justiciero.
Con un director como Matt Reeves , quien ya tenía a cuestas una muy buena reputación en los géneros de ciencia ficción, con títulos tales como Cloverfield y las dos últimas entregas de la trilogía del reboot de El Planeta de los Simios, era de suponer que su nuevo trabajo iba a ser de una calidad maravillosa, con mucho respeto a la figura del personaje y a su rica mitología. Y entonces se supo que Robert Pattison haría de Bruce Wayne y de su alter ego, lo que provocó la primera polémica: ¿El actor que hizo de vampirito-que-brilla-para-jovencitas, en la saga de CrepusCULO, haciendo de nada menos que del Señor de la Noche? A muchos les pareció una falta de respeto; no obstante, quien aquí escribe en más de una acción defendió tal decisión, a sabiendas de que se trataba de un buen histrión y al que había que darle su oportunidad, para demostrarnos su talento delante de las cámaras.
Cabe mencionar que la finalización de la cinta y su estreno se retrasaron varias veces, en parte no solo por la actual pandemia, sino porque su mismo actor principal se enfermó de Covid. Habían razones de sobra para esperar una obra como esta, más pensando que teníamos a varios personajes clásicos en nuevas versiones, incluyendo a dos de sus grandes villanos y a la querida de Gatúbela en una remozada variación. Respecto a esta última, otra vez personificada por una actriz negra, que ya tenía antecedentes de hacerla de color y eso que en los cómics es blanca; todo gracias a la mítica serie de los sesenta y a la pésima cinta de principios de siglo, con la oscarizada Halle Berry haciendo de Selyna Kyle; así que no era para rasgar vestiduras, con esta otra "inclusión forzada". En suma, teníamos motivos de sobra para tenerle ganas a lo que se venía.
Entonces me vi el fin de semana pasado The Batman, asistiendo lleno de altas expectativas, orgulloso llevando puesto una polera (sudadera o remera, creo que le llaman en otros países) con el escudo de mi superhéroe favorito. En algún momento, antes o después de ver este supuesto espectáculo deceísta, me iba a sacar todo feliz una foto delante del afiche u otra posibilidad más sofisticada que hubiera en el cine. De igual manera, estuve a punto de llevarme un vaso de colección de la película, que me iba a comprar de regalo el amigo con el que fuí; pero estos se encontraban agotados... ¡Quizás esto último fue para mejor!
Sin ser una historia sobre "orígenes", aunque con un Batman en sus primeros años como tal, la película parte muy bien: con el propio Señor Oscuro narrándonos con voz en off, el papel que cumple en Gotham. Luego debe lidiar con un psicópata, que está provocando el desastre en la ciudad, quien viene a ser nada menos que el Acertijo y cuya amenaza implicará usar todos sus medios para capturarlo, antes de que la ciudad se venga abajo. Por otro lado, la misma cruzada personal y su seguridad peligran, puesto que este no se ve muy claro con el rol que ha decidido tomar y es que su enemigo parece conocerlo, de modo que intencionalmente está minando su mente y espíritu.
A lo anterior, se agregan personajes tan caros a la cronología del Cruzado Enmascarado, como lo son la presencia de James Gordon y con cuyo cuerpo de policías trabaja activamente el "mayor detective del mundo" (luego de Sherlock Holmes, OBVIO), pese a la resistencia de algunos de sus miembros y siendo este detalle uno de los mejores elementos de la película; asimismo, aparece la mentada Gatúbela, con una relación menos compleja con este y a diferencia de lo visto en otras cintas, con ambos personajes en pantalla.
Con un director como Matt Reeves , quien ya tenía a cuestas una muy buena reputación en los géneros de ciencia ficción, con títulos tales como Cloverfield y las dos últimas entregas de la trilogía del reboot de El Planeta de los Simios, era de suponer que su nuevo trabajo iba a ser de una calidad maravillosa, con mucho respeto a la figura del personaje y a su rica mitología. Y entonces se supo que Robert Pattison haría de Bruce Wayne y de su alter ego, lo que provocó la primera polémica: ¿El actor que hizo de vampirito-que-brilla-para-jovencitas, en la saga de CrepusCULO, haciendo de nada menos que del Señor de la Noche? A muchos les pareció una falta de respeto; no obstante, quien aquí escribe en más de una acción defendió tal decisión, a sabiendas de que se trataba de un buen histrión y al que había que darle su oportunidad, para demostrarnos su talento delante de las cámaras.
Cabe mencionar que la finalización de la cinta y su estreno se retrasaron varias veces, en parte no solo por la actual pandemia, sino porque su mismo actor principal se enfermó de Covid. Habían razones de sobra para esperar una obra como esta, más pensando que teníamos a varios personajes clásicos en nuevas versiones, incluyendo a dos de sus grandes villanos y a la querida de Gatúbela en una remozada variación. Respecto a esta última, otra vez personificada por una actriz negra, que ya tenía antecedentes de hacerla de color y eso que en los cómics es blanca; todo gracias a la mítica serie de los sesenta y a la pésima cinta de principios de siglo, con la oscarizada Halle Berry haciendo de Selyna Kyle; así que no era para rasgar vestiduras, con esta otra "inclusión forzada". En suma, teníamos motivos de sobra para tenerle ganas a lo que se venía.
Entonces me vi el fin de semana pasado The Batman, asistiendo lleno de altas expectativas, orgulloso llevando puesto una polera (sudadera o remera, creo que le llaman en otros países) con el escudo de mi superhéroe favorito. En algún momento, antes o después de ver este supuesto espectáculo deceísta, me iba a sacar todo feliz una foto delante del afiche u otra posibilidad más sofisticada que hubiera en el cine. De igual manera, estuve a punto de llevarme un vaso de colección de la película, que me iba a comprar de regalo el amigo con el que fuí; pero estos se encontraban agotados... ¡Quizás esto último fue para mejor!
Sin ser una historia sobre "orígenes", aunque con un Batman en sus primeros años como tal, la película parte muy bien: con el propio Señor Oscuro narrándonos con voz en off, el papel que cumple en Gotham. Luego debe lidiar con un psicópata, que está provocando el desastre en la ciudad, quien viene a ser nada menos que el Acertijo y cuya amenaza implicará usar todos sus medios para capturarlo, antes de que la ciudad se venga abajo. Por otro lado, la misma cruzada personal y su seguridad peligran, puesto que este no se ve muy claro con el rol que ha decidido tomar y es que su enemigo parece conocerlo, de modo que intencionalmente está minando su mente y espíritu.
A lo anterior, se agregan personajes tan caros a la cronología del Cruzado Enmascarado, como lo son la presencia de James Gordon y con cuyo cuerpo de policías trabaja activamente el "mayor detective del mundo" (luego de Sherlock Holmes, OBVIO), pese a la resistencia de algunos de sus miembros y siendo este detalle uno de los mejores elementos de la película; asimismo, aparece la mentada Gatúbela, con una relación menos compleja con este y a diferencia de lo visto en otras cintas, con ambos personajes en pantalla.
Cabe rescatar la ambientación de un lugar ficticio tan famoso, como lo es la misma ciudad de Gotham, hace rato insertada en el colectivo mundial e incluido quienes no leen cómics; y es que el filme consigue retratar fielmente esta decadente polis, con sus sombras y miserias, gracias a los paisajes decrépitos que nos muestra; alejados del urbanismo moderno, que erradamente nos mostró Nolan en su recordada trilogía sobre Batman (y que más la hacía parecer Metrópolis, la ciudad de Superman).
La producción pretende ser una versión "realista" del superhéroe, oscura y con una violencia más sugerida que explícita (esto último para tener más público en las salas, claramente) y como ha sido tendencia en el DC fílmico, desde los tiempos de Snyder. No obstante, es debido a estas pretensiones "artísticas" que el resultado no fue de mi gusto, ya que ante tanta seriedad y anhelo de alejarse de la espectacularidad propia de los cómics, que me parece que esta pieza no le hace honor al material del que se inspira y, por lo mismo, llega a decepcionar a alguien como este servidor.
Me atrevo a afirmar lo anterior, puesto que la manera de cómo retrata a Batman y compañía, carece del heroísmo y el sentido épico que se espera en una obra como esta. En primer lugar, tenemos a un Batman/Bruce Wayne aquejado por sus miedos internos, para nada similar al hombre seguro de sí mismo que conocemos y amamos sus seguidores; es así que este "sucedáneo" no inspira y es un existencialista que, más encima con su peinado de chasquilla y cuerpo escuálido, para nada se acerca al macho alfa de otras producciones y viñetas donde aparece (según supe por ahí, su peinado está sacado de una novela gráfica en concreto, pero dicha estética puede funcionar en el dibujo y en vivo se ve ridícula y con mayor razón nos cuesta sacarnos la imagen del actor de "vampiro vegetariano", que también sale paliducho en esta ocasión).
Los personajes de esta adaptación, no se parecen a los que deben ser: Bruce no aparenta ser el frívolo multimillonario playboy, para despistar y, en cambio, en cambio es tan taciturno como su personalidad secreta (todo el rato anda con el ceño fruncido, sin asomo de sonrisa alguno); esto es todo un error, ya que un elemento fundamental a la hora de caracterizar al Murciélago es la dicotomía entre su faceta diurna y la verdadera, que es cuando se encuentra en ambiente predilecto que es la noche y actúa como en verdad se siente ser. En todo caso, las 24 horas del día es un hombre aguerrido, un depredador humano y un protector que impone respeto con su sola presencia; sin embargo, Pattison no consigue dar esta imagen y es demasiado "niño bonito", que su actuación al menos a mí no me convence, menos el guión que lo minimiza tanto.
Gatúbela, quien NUNCA se hace llamar así en la presente adaptación, no es la adorable descarada que debería ser y eso que pretendieron darle algo de su historia personal de El Largo Halloween (una de las mejores historias de Batman y esta misma). Y en cuanto a su indumentaria, verla con un pasamontaña (aunque parece que no le complica sepan su identidad, puesto que se pasa casi todo el rato con la cara descubierta), en vez de con una máscara (o al menos con unas "orejitas"), me parece risible y hasta un insulto; por otro lado, de qué sirve otorgarle con su famoso látigo, si en ningún momento lo usa en pantalla.
En cuanto al gran villano del guión, parece cualquier desquiciado de un thriller, en vez del Acertijo. Su traje improvisado es propio para un sadomasoquista, que nada tiene del genio criminal comiquero y tampoco resulta ser alguien por quién podemos llegar a sentir simpatía, otro detalle valioso de la destacada galería de contrincantes del justiciero. Podrían haberle puesto cualquier nombre y habría funcionado mucho mejor, que, más encima, hasta le cambiaron su nombre civil y eso acaba con el importante juego de palabras que lo determina.
Como plus, tenemos a otro villano célebre de Gotham para esta película: El Pingüino, a quien al menos sí le dan su carácter mafioso que lo ha hecho brillar en las revistas y adaptaciones varias que posee. Encarnado por el guapo Colin Farell, quien se ve irreconocible con tanto maquillaje, algo logra mejorar esta propuesta, aunque... ¿Dónde están sus paraguas? ¿Acaso sienten vergüenza de usar este tipo de gadgets, tan caros al género? ¡En verdad, aunque me tilden de "ñoño jihadista", no les perdono ausencias como esta! Bueno, al menos jugaron algo con su estrecha relación con el Acertijo.
El Alfred que tenemos, mucho mayor que Bruce por razones obvias, pese a ser cojo acá, tiene más masa muscular que su "amo" y carece de la personalidad irónica que lo hace tan único; y es que, luego de ser interpretado con tanto glamour por dos grandes de la actuación, como lo son Michael Caine y Jeremy Irons (ingleses como el propio mayordomo), la versión del igualmente británico Andy Serkis, no se parece al Pennyworth que al menos yo esperaba (aquí demasiado serio, demasiado aburrido).
Por último, como ya dije al comienzo de esta crítica, no me molesta que Selyna Kyle sea morena y declaro que en más de una ocasión el cambio de la raza de un personaje clásico (por la llamada inclusión), consiguió mi beneplácito y todo debido a la caracterización que se les otorgó; pero ya hacer que James Gordon sea negro, siendo que a la misma Gatúbela la "oscurecieron", me pareció demasiado forzado y al nivel de ridiculez del Perry White (que recordemos en inglés su apellido significa blanco), afro del Snyderverse.
Otras cosas, que no son insignificantes: Acá no existe siquiera el más mínimo humor y con suerte el Batimóvil sale un par de minutos. Creo que no hay Batirangs, ni batinaves, ni nada que podamos llamar fanservice.
Creo desde muy dentro mío, que un solo episodio de Gotham es mucho más fiel al canon batmaniaco, sin salir el mismísimo vigilante. No digo que esta obra sea mala, aunque no es lo mío y mil veces prefiero el orgullo ñoño del UCM, que un producto como este, que se suponer ser serio; y si nos queremos poner "maduros", Logan, sin usar trajes, ni nada de eso, lejos supera a esta supuesta cinta basada en un cómic y que quiere vendernos la pomada de "profunda".
Por último y aunque sea un pequeño spoiler... ¿Otra vez con el Guasón? ¡Váyanse a la mierda!
Uno de los tantos tráilers: ¡Puro humo y espejos!