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Channel: El Cubil del Cíclope.
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¡10 años de Cubil!

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      Estuve a punto de no poder escribir estas líneas y de que mi querido blog se quedara sin su creador poco antes de llegar a su (espero) primera década de vida, puesto que hace casi dos semanas exactamente, la madrugada del 11 del presente mes, sufrí un infarto.  Solo porque Dios es grande y por mi salud en general (deporte y alimentación) no me morí aquella vez y estuve consciente en todo momento, pese al dolor y a los problemas para respirar.  Es la segunda vez en mi vida que se me da otra oportunidad, estando al borde de la muerte y cuando en la clínica, donde estuve internado una semana, me dijeron lo que en verdad me había pasado, no pude evitar llorar y no de pena, sino que de agradecimiento por haber pasado tal evento ahora en franca recuperación; sin embargo, de inmediato se me vino a la cabeza la muerte de mi querido amigo Cidroq por la misma razón, cuando solo tenía 37 años y quien dejó dos hijas y una esposa, igualmente el marido de una amiga, que a los 48 años se fue por lo mismo del año pasado y atrás quedaron su señora y  tres hijos pequeños (siendo la mayor una de mis alumnas regalonas) ¿Por qué yo y no ellos que de seguro se merecían más esta nueva oportunidad? Dios me tendrá destinado algún papel que jugar, tal vez nunca lo sepa, pero debo honrar con mayor razón el don que se me ha concedido y volverme mejor persona.  Cuesta, que no somos perfectos, aunque cuando está la certeza de que el amor todo lo puede y los tuyos te dan ejemplos de ello (recibí mucho cariño apenas se supo de mi incidente y mi gente no deja de estar atenta a mí, entre ellos mis alumnos que me hicieron un precioso video con mi canción favorita de Naruto Shippuden), es solo cosa de dar lo mejor de ti y al respecto se encuentra este blog que me es tan importante (aunque ya no recibo comentarios como antes, je).
     No podía omitir lo anterior, que de lo contrario sería hacerme el tonto, puesto que forma parte relevante de lo que ha sido mi existencia en el ahora y gracias a todo lo que me pasó al respecto, es que puedo escribir estas líneas.  No me voy a disculpar por parecer sentimental más de la cuenta, puesto que algo así te marca para siempre.
     Mirando más atrás, desde que me tocó celebrar los 9 años del Cubil en adelante y hasta ahora, queda claro que se trata de un periodo bajo el sello de la actual pandemia del Covid-19 y el confinamiento.  Como me la pasé casi encerrado y solo a partir de agosto pude salir un poco más (hasta que en marzo de este año nos volvimos de nuevo a la cuarentena), una de las cosas que más hice fue escribir para la página; conseguí más de 70 entradas el 2020 a partir del anterior 24 de abril y de ese modo logré llegar para finales de año a las 800 entradas (a ver si este 2021 consigo las 900, que muy feliz me haría).  Queda claro que a diferencia de muchas personas, no me aburrí nunca con el encierro y eso es lo bueno de tener pasiones como esta, una de las que comparto ahora con ustedes.
     Al momento de escribir estas palabras, le eché un ojo a mi revisión del 2020, me refiero al primer post del año en curso y por ello no quiero repetir ideas entre estas palabras y las del mencionado texto…Bueno, les cuento que como retomé el tema de las entrevistas, algo que me contenta mucho y aparte de las 4 mencionadas aquella vez, este 2021 conseguí un par más.  Las 3 últimas las realicé a personas que sí conozco en persona y bien forman parte de mi historia personal, puesto que los conocí cuando en los noventa participaba de alumno en unos talleres artísticos.  Emotivo para mí fue recordar aquellos gloriosos años de mi juventud, cuando el mundo era más sencillo y las preocupaciones también.  Solo lamento que esos entrevistados no se hayan pronunciado en el Cubil, una vez que subí los artículos… Parece que es un mal de los chilenos, puesto que los extranjeros nunca dejaron de manifestarse al respecto (como dice el dicho: “Lo cortés no quita lo valiente”).

Mi último día en la clínica, que no tenía idea de la grata sorpresa que me esperaba y nunca sin perder la alegría de vivir un día más.


      Durante este último periodo me tocó ver la desaparición de otro blog que admiraba mucho y lejos más prolífico que el mío: La Guillermocracia, de mi compatriota Guillermo Ríos Álvarez (¡Capaz que sea pariente mío!).  Esta página databa más o menos de la misma época en la que comencé mi proyecto y era una verdadera fuente de información e ideas de primera calidad.  Nadie supo qué pasó, que su autor igual era bien hermético respecto a su vida privada (a diferencia de este servidor, que no deja de ser autoreferente).  No sé qué pasará a futuro con el mentado blog, si resurgirá de las cenizas como el caso de Kindlegarten, que varios me han escrito al respecto, pues dejó muchos huérfanos.   Lamento bastante que valiosos blogs como este se vayan y ni siquiera queden online para que la gente pueda aprovechar de las joyitas que contienen; por mi parte, lo vuelvo a recalcar: si me veo obligado a abandonar en vida este “hijo” que tanto adoro, no lo voy a borrar y lo más probable es que si dejo de escribir por acá, es porque Diosito ha decidido llevarme con él de una vez.
     Los 10 años se han pasado volando y mucha agua ha pasado bajo el puente.  Comencé el 2011 cuando Amilcar era pequeñito y aún no tenía 2 años; en aquel entonces como era tranquilito y lo cuidaba todos los miércoles, escribía con él sentado en mis rodillas o dormido a lo largo sobre ellas (¡Qué nostalgia!).  Ahora que está más grande le cuento de lo que hago y no deja de preguntarme sobre mi página, aunque no me lee como la mayoría de mis amigos, con quienes quisiera compartir esto que hago.  De entonces a hoy día también está conmigo Brunito, el hermano menor de Amilcar y quien dentro de poco cumplirá 7 años.  Así como mi otro regalón, gente ha llegado a mi vida en este periodo y otros se han ido por una u otra razón… De ese modo el Cubil es también un itinerario de mi persona, que no solo de lo que leo y veo; mucho hay acá de quién soy y entre ello de lo que he vivido a lo largo de estos 45 años que llevo en la Tierra; he hablado de mi papá, de mi abuelito Daniel y de otras personas queridas que ya no están conmigo en persona, como mi amiga Alicia; he contado sucesos que me han pasado desde que tengo memoria, algunos anecdóticos (como los mayores miedos que he tenido) y otros que me han definido como persona (el día en que conocí la pobreza real, entre ellos). 
      Gracias a quienes se pasan por acá y se dan el tiempo de conocerme por este medio, en especial a quienes sí “se toman la molestia” de dejarme unas cuantas palabras, como mis amigos de más allá de las fronteras y que lo hacen con cierta constancia: Ricardo Ruiz (Argentina), Roger Senra (Venezuela), Murinus (México), José María Montes(España) y Tomás Rivera (también de la Madre Patria), todos ellos me alientan con lo que hago, que no me puede ser más satisfactorio saber que esta labor no cae en saco roto y hay gente que la aprecia; ojalá mis “amigos históricos” fuesen igual de interesados por lo que hago (no pude evitarlo, pero no dejo de “sentirme” por la indiferencia), que por acá hay cosas que nunca les he contado.
     Bueno, hasta acá por ahora.  Será hasta la próxima.


Mi primer desayuno de vuelta en casa.

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