1. La génesis de todo.
En 1968 George Romero no regaló para la cultura popular no solo una tremenda cinta de terror, que aún hoy en día se sigue apreciando (casi) con el mismo efecto emocional e intelectual que cuando se estrenó; incluso se podría argumentar que hoy en día las propuestas de su obra están más presentes que nunca...Me estoy refiriendo a su ópera prima, La Noche de los Muertos Vivientes.
Se trata de una cinta "independiente", o sea, realizada sin apoyo de las grandes productoras del medio y que el cineasta realizó en la práctica junto a un grupo de amigos universitarios y gracias al financiamiento de gente lejos del sistema cinematográfico (como que la carne y huesos que se ve "devorando" a los zombies, fue aportada al menos por una carnicería o matadero bien intencionados).
Se podría decir que esta historia, sobre el hoy ya bastante conocido concepto de un "Apocalipsis Zombie" fue la primera película en mezclar de forma verosímil el horror con la ciencia ficción, sin considerar las adaptaciones de la novela Frankenstein de Mary Shelley o pastiches inspirados en dicha historia. Y es que antes se habían hecho filmes donde aparecían criaturas como estas, aunque impulsadas por medios mágicos, por lo general debido a la intervención de un brujo o hechicero maligno. Y es que acá vemos a las criaturas producto de un accidente científico o más bien resucitadas debido a la existencia de una rara radiación cósmica (haciéndose presente con ello, uno de los mayores temores de aquel tiempo: las consecuencias devastadoras de la guerra nuclear y/o el uso de artefactos, más bien armas, basadas en la fusión).
A primera vista la trama de este largometraje es bastante sencilla, no obstante, detrás suya podemos hallar un montón de aspectos positivos que nos podrían tener horas y horas entretenidos comentándolos y analizándolos: Un grupo de personas provenientes de distintos destinos, encuentra como único refugio de las "bestias humanas" que los acechan, una casa en el campo. Allí no solo deben lidiar con los zombies, si no que por igual los problemas entre ellos, debido a sus distintos temperamentos, hacen de la convivencia un verdadero infierno de pasiones.
Dentro de las maravillas de esta verdadera joyita del séptimo arte en general, que no solo se trata de una tremenda obra de terror, se encuentra el valioso detalle de que fue una de los primeros títulos del séptimo arte (gringo), en tener de protagonista a un personaje y actor afroamericano. Tal como ya lo hizo años antes en la televisión yanqui, Gene Rodenberry con Star Trek, al crear al personaje de la (bella) teniente Uhura, fue posible tener en pantalla a alguien de etnia codeándose con los blancos, como un igual y no haciendo de empleado o, incluso, de criminal; es más, estamos hablando de uno de los dos personajes principales del guión que, por sobre todo, encarna virtudes tales como la resiliencia, la valentía y la piedad.
Junto al anterior, nos encontramos con Barbara (uno de los dos primeros personajes del argumento, en salir apenas comienza todo, quien va acompañada por su detestable hermano). "¡Vienen por ti, Barbara!" le dice su familiar para molestarla antes de que se tuerza todo, en lo que viene a ser el parlamento más famoso de esta pieza y que, como no, adelanta el destino de esta, de sus compañeros y de toda la humanidad. La fémina corresponde, hasta cierto punto, a la típica mujer rubia (¿y tal vez bonita?) que podríamos encontrar en un montón de productos audiovisuales de "miedo" y a la que hay que proteger, más encima, puesto que se la pasa la mayor parte del metraje en estado catatónico. De este modo, de los dos protagonistas que llegan a la casa a resguardarse del peligro, es el negro el único en demostrar fuerza de carácter y, en cambio, la blanca encarna más bien aspectos negativos, que pueden ser tanto vistos como defectos de su "raza" o comunidad, como de nuestra especie en general.
Junto a los dos de arriba, encontramos a dos parejas que contrastan entre sí: una compuesta por un par de adolescentes o veinteañeros tempranos, caracterizados por su personalidad afable y un matrimonio de cuarentones más o menos, que por igual arribaron al lugar de manera accidental y que al parecer llevan una vida holgada. Los jóvenes son lugareños y el muchacho es el verdadero anfitrión de la casa; siendo un tipo sencillo y "sano", como podríamos esperar de manera idílica de alguien de su edad y que vive en medio de un paisaje como ese. En cambio, la otra pareja se nota que viene de la ciudad, arrastrando sus vicios, al verse que el hombre es un machista, egoísta y cobarde, mientras que su señora es una mujer sometida al control del macho; acompañando a este par, se encuentra su hija pequeña de unos diez años, quien supuestamente está enferma.
Toda una lucha de voluntades se da entre los dos machos alfa “extraños”, el negro y el blanco: el primero dispuesto a enfrentar al mal que los acecha y el otro escondiéndose cual una rata, tratando a los demás como si estuvieran para servirlo, en vez de considerarlos como sus aliados en el infortunio, tal como lo hace el moreno. A este último lo podemos admirar sin dudas, en tanto que el otro es pura "basura blanca", alguien por completo detestable. Ahora bien, el protagonista tampoco es un "santo" que digamos, pues se opone con firmeza a las estupideces del hombre casado e incluso es capaz de actuar con violencia si la ocasión lo amerita; pero es justamente esta faceta suya más colérica, la que ayuda a hacerlo más humano y, por eso mismo, más cercano a nosotros.
Interesante viene a ser, además, el hecho de que este hombre "de color", incluso por su antagonista, es aceptado como un igual, sin despertar desconfianza y la "otredad" solo se dé en base a la manera de la distinta personalidad de cada uno y cómo se da la convivencia entre todos. No quepa duda de que al ser el héroe (trágico) de la historia, este encarna la idea del progresivo empoderamiento de su gente en la sociedad norteamericana, como alguien que tanto puede ser un gran aporte para el resto, como un individuo que por sí mismo merece todas las oportunidades para realizarse (y al respecto, plausible resulta que intelectuales y artistas "caucásicos", como Romero, hayan contribuido a que se produjera esta concientización social, algo que también lo podemos encontrar en esa misma década en la figura de Rod Serling con La Dimensión Desconocida y Stan Lee con sus cómics de la llamada Era Marvel y personajes suyos como Pantera Negra, por no olvidar al mencionado Gene Rodenberry).
Como ya habrá podido quedar claro, en la figura del contrincante que tiene el protagonista, no solo los zombies merecen nuestro cuidado: pues son los vivos los más peligrosos de todo, tal como bien deja claro el pesimista final de la cinta, donde vemos a otros sobrevivientes actuando cual horda salvaje. De ese modo, Romero convirtió a sus muertos vivientes no solo en una actualización de los monstruos clásicos y de nuestro temor a perder el control de nuestros cuerpos y mentes (así como el miedo al más allá); sino que les dio el carácter de parábola o extrapolación de la muchedumbre idiota, que se deja a avasallar por sus impulsos: así que no hay que regresar de la tumba para comportarse como bestia depredadora, de manera individual o, más aún, en masa y si no recuerden a las verdaderas manadas destructoras de fanáticos religiosos e hinchas del fútbol (entre otros).
2- Otros aspectos valiosos a considerar.
Desde un punto de vista técnico, esta película con lo poco que costó es una maravilla, que sus responsables se esmeraron tanto en ello, como también en el plano artístico. La hermosa fotografía en blanco y negro, le otorga a las escenas una dimensión pesadillesca sobrecogedora, ya sea en los planos donde podemos contemplar los exteriores, que nos dan la idea del vacío (¿dónde se encuentra el resto de la gente?), como cuando salen los horrores de ultratumba a hacer de las suyas. Además, aun cuando esta obra tenga en su título la palabra "noche", buena parte de los acontecimientos transcurren a plena luz del día, de modo que en todo momento el peligro está acechante.
No se pueden obviar los tremendos parlamentos, con unos cuantos monólogos dignos del mejor teatro y que al hacer que buena parte de la trama transcurra en lugares cerrados y claustrofóbicos, que acentúan bastante la calidad artística de esta perla de la cinematografía, continúan dándole ese aspecto teatral a la puesta en escena.
Por otro lado, los zombies para nada están mal en esta ocasión, que de seguro fueron muy siniestros al estrenarse la obra e incluso en la actualidad siguen infundiéndonos "respeto"; es así que vemos monstruosidades de todo tipo, ello respondiendo a la certeza de que a todos nos llega la muerte: mujeres, hombres, jóvenes, viejos, granjeros, obreros y ejecutivos (creo que niños no hay, que ello ya habría sido ya muy fuerte para la época); destaca entre todos estos, una mujer completamente desnuda y que responde a la intención de su autor, de hacer realista todo, pese a su carácter ficticio. Ahora bien, estos muertos vivientes se mueven lento, que sus funciones motoras no funcionan bien, debido a la descomposición; no obstante, tampoco se ven tan decrépitos, que igual las condiciones técnicas (de maquillaje) y monetarias, no daban tanto como para algo más gore.
Con esta primera parte de lo que sería inicialmente una saga cinematográfica, conformada por una trilogía (La Noche..., El Amanecer...y El Día de los Muertos Vivientes, a razón de una entrega por década entre los sesenta y los ochenta), luego a comienzo del actual siglo, el ahora ya consagrado director y guionista nos concedió una segunda trilogía y a través de la cual pudimos ser testigos de las reorganización de la sociedad (gringa), tras vivir largo tiempo con la amenaza zombie a cuestas (está compuesta por La Tierra de los Muertos, El Diario de los Muertos y Survival of the Dead). Pero ya por medio de La Noche...,se instauraron algunos cuantos tópicos caros a la serie y a este tipo de historias: sobrevivientes concentrados en un lugar supuestamente seguro, para evitar ser comida de las bestias; presencia de un infectado por la epidemia zombie y que poco a poco comienza a degradarse; conflictos internos entre los vivos producto de la tensión y de sus propias pasiones, zombies comiéndose de manera gráfica a sus víctimas...
3- El remake.
En 1990, a poco más de veinte años del estreno de la obra que hoy nos reúne, llegó a las salas de cine un remake y que a mi humilde parecer superó en muchos aspectos a su predecesora. Y lo afirmado recién por este servidor de ustedes, se debe a que la nueva versión estuvo a cargo del mismo Romero, quien hizo el guión mejorando varios aspectos de la trama y la dirección estuvo a cargo de su amigo Tom Savini, un artista completo amante de las historias de terror y quien tanto dirige, como actúa y realiza estupendos efectos especiales de maquillaje (que, además, fue protagonista de la secuela directa de esta película y participó en otra de sus producciones, Los Caballeros de la Motocicleta, toda una curiosidad en su filmografía). Por otro lado, los dos papeles protagónicos estuvieron a cargo de un par de artistas de la actuación, que a juicio personal respeto mucho (en especial al que hace del héroe negro): La preciosa colorina Patricia Tallman y Tonny Tood (uno de mis actores favoritos).
El primer gran cambio que se realizó en el guión del remake, corresponde a la manera de abordar al personaje de Barbara, quien pasó de ser una mujer histérica incapaz de superar sus temores, a ser una fémina independiente y de "armas tomar". En este sentido, comparte el heroísmo junto a su eventual compañero y vaya que dan ganas de aplaudirla. De este modo, a través de ella se presenta el empoderamiento de la mujer y como alguien que está al mismo nivel que los hombres, para ejercer de forma activa en la sociedad.
Si los héroes de esta historia salen ganando más que nunca, el "villano" de esta versión resulta ser tan despreciable, que da gusto luego contemplar el "castigo" que le toca recibir; por otro lado, si la nueva Barbara nos invita a celebrar la emancipación de la mujer, su actitud hacía su esposa y que incluye ahora violencia física, nos permite tomar conciencia de los reales horrores a los que nos enfrentamos en la vida diaria.
La actriz que personificó a esta otra Brabara, ya había trabajado antes con Romero en su curioso drama Los Caballeros de la Motocicleta y en la estupenda Monos Diabólicos, así que ya había confianza en su labor; no obstante, es con su papel de la telépata Lyta Alexander de Babilonia 5, la emblemática serie de ciencia ficción de Michael Straczynski, que logró ganarse mi corazoncito.
En cuanto a Tony Tood, creo que esta es la única cinta donde lo he visto desempeñar un protagónico, aparte de esa otra maravilla del terror fílmico que es Candyman, sobre un cuento de Clive Barker… ¡Pero vaya que lo he visto en tantos papeles y en especial en televisión, donde ha sido actor invitado en un montón de series! Al respecto, destacable es su papel como Kurn, el hermano menor de Worf en TNGy DS9, además de otros roles en el último de estos programas y de Voyager. También fue el demonio de Valerie en las Escaleraspara Maestros del Horror, de igual forma sobre un texto de Barker y participó como el veterano de Vietnam asesino de los sueños en un capítulo de antología, de la segunda temporada de Los Expedientes-X (por no mencionar sus otras colaboraciones para el cine y la pantalla chica, que desconozco muchos casos).
En cuanto a los muertos viviente de la “nueva versión” (que a estas alturas ya es bastante antigua, je), están muy bien hechos. Destaca su apariencia que aprovecha los logros de los efectos de maquillajes, que ya en aquellos años tenían el suficiente realismo como para ser impactantes visualmente. Cada zombie, como cada persona muerta, es distinto y ello se puede apreciar con lujo de detalles, que recordemos el mismo Tom Savini es un especialista en todo esto, de modo que en su película iba a procurar hacer de tales detalles algo muy visual.
4- La herencia.
A le fecha incluso quienes nunca han visto si quiera el remake, conocen muy bien a los zombies, que el impacto que dejó la primera película de George Romero ha sido inmenso. Antes de mencionar uno que otro ejemplo de ello, cabe tomar conocimiento que existe una novelización del filme original y hecha por el mismo coguionista de esta John A. Russo; esta misma fue traducida al español y salió en la recordada colección Super Terror de Martínez Roca, pero lamentablemente ya está fuera de catálogo; no obstante ha sido reeditada para habla hispana por otra compañía.
Como el filme por esas cosas raras (o tal vez por una bendición divina) hace rato que es de dominio público, hoy en día se pueden encontrar distintas ediciones de este, para gozo de sus seguidores; incluso hay una versión extendida con nuevas escenas filmadas a propósito y realizada para el aniversario número 30, de 1998, y dirigida por el mismo John A. Russo.
Aprovechándose del acceso libre al material original, muchas películas y series lo han usado con distintos resultados y entre lo mejorcito se puede mencionar el especial de Halloween de un excelente show televisivo, como lo viene a ser Mediumy donde la protagonista se ve atrapada nada menos que dentro de dicha obra.
Videojuegos como Resident Evil, con varias cintas de imagen real y al menos dos realizadas por medio de gráficos computacionales, son claras inspiraciones de la ópera prima de Romero, lo mismo que The House of Dead. A su vez, un cómic tan popular como The Walking Dead,imposible se hubiera concebido si no hubiese estado antes el largometraje seminal de todas estas historias y que luego fue llevado a la pantalla chica con tan excelentes resultados; que luego su guionista, Robert Kirkman, haría versiones zombies de los mismos personajes de la Casa de las Ideas al crear Marvel Zombies y que con posterioridad otros guionistas seguirían a través de diferentes arcos argumentales (tal como la muy divertida La Bella, el Pato y el Robot,que une a la imposible dupla del Hombre Máquina y Howard el Pato, viajando por el Multiverso marvelita y en un momento se encuentran con “Zombies Romero” como bien les llaman en sus páginas).
Con respecto al séptimo arte, claramente influenciado de esta magna obra, cabe destacar el trabajo del italiano Lucio Fulci y su seguidilla de películas de muertos vivientes, bastante gores todas ellas y que si bien sus producciones fueron realizadas en su patria, supuestamente estaban ambientadas en Gringolandia. Títulos notables suyos son Zombie 2 (supuesta secuela de El Amanecer de los Muertos Vivientes de Romero, que en Italia fue retitulada como Zombie), El Más Allá, La Casa Cercana al Cementerio y Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivientes.
En lo que concierne a literatura, existen varios autores que han explotado el género y entre los cientos o miles de títulos que podemos encontrar, existen varias antologías en la que han contribuidos escritores consagrados y hay algunas de ellas traducidas a nuestra lengua como El Libro de los Muertos (editada por John Skipp y Craig Spector) y Zombies (de John Joseph Adams); artistas que han participado de estos verdaderos homenajes a Romero, han sido Stephen King (amigo personal de este y que no olvidemos King le dedicó su novela Christine y trabajaron juntos en Creepshow, además de que el realizador llevó al cine con excelentes resultados su novela La Mitad Siniestra), Joe Hill, Neil Gaiman, George R. R. Martin, Clive Barker, Robert Mc Cammon y muchos más. Por otro lado, no quepa duda que esa igualmente joyita que es Guerra Mundial Zde Max Brooks, lleva a otros niveles las ideas que Romero en 1968 gestó. Un dato curioso, viene a ser que existe la actual tendencia de llevar a este tópico clásicos de la literatura, tal como lo es Orgullo, Prejuicio y Zombies (de la cual incluso hay una película) y Quijote Z. Y no dejemos de lado la única novela del maestro Stephen King, que trata este tema: Cell y la que cuenta con una estupenda adaptación hollywoodense, tristemente infravalorada.
Por último, en 2014 Marvel publicó Empire of the Dead, con guión de George Romero y arte de nada menos que de Alex Malev (¡Tremendo dibujante!), que originalmente iba a ser una película, aunque que luego su realizador decidió llevar al noveno arte, para aprovechar las posibilidades de este medio. La serie consta de 15 números y está en español gracias a Panini (yo me la compré por Internet… ¡Y aún estoy esperando que me llegue!).